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Rafa Nadal destroza a Thiem y alcanza su décima final en Roland Garros

Dominic Thiem tampoco fue rival para el español, que alcanza su décima final tras ganar por 6-3, 6-4 y 6-0 en poco más de dos horas.

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Rafa Nadal destroza a Thiem y alcanza su décima final en Roland Garros
Rafa Nadal celebra su victoria ante Dominic Thiem en Roland Garros. | EFE

Sencillamente intratable Rafa Nadal. El manacorense, que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera, ha pasado por encima de Dominic Thiem en semifinales de Roland Garros (6-3, 6-4 y 6-0 en dos horas y siete minutos), por lo que este domingo, a partir de las 15:00 horas, luchará por su décima Copa de los Mosqueteros contra el suizo Stan Wawrinka, verdugo en la primera semifinal del número uno de mundo, Andy Murray, al vencerlo por 6-7 (6), 6-3, 5-7, 7-6 (3) y 6-1 en algo más de cuatro horas y media.

En la segunda semifinal en la Pista Philippe Chatrier se veían las caras Nadal, el indiscutible rey de la tierra batida, y Thiem, el hombre que está llamado a sucederle algún día en esa superficie. El prometedor tenista austriaco llegaba a esta instancia tras haber derrotado al balear en los cuartos de final del Masters 1000 de Roma, hace apenas veinte días, en el último de los seis duelos en los que hasta entonces habían cruzado sus raquetas.

Y en el séptimo, esta tarde en París, no hubo color. Se lo llevó Nadal ante un Thiem que empezó plantando cara en el primer set —que comenzó con un break por parte del jugador de Lichtenwörth—, pero acabaría viniéndose abajo ante la neta superioridad del monstruo balear, que arrolló a su rival en un tercer set sin historia que duró apenas media hora. Rafa sigue a lo suyo en esta edición de Roland Garros, donde se planta en la final sin haber perdido un solo set. Y el manacorense de momento sólo ha dejado escapar 29 juegos, seis menos que en 2008, cuando llegó a la final habiendo cedido 35.

"Volver a jugar una final en este torneo, el más importante de mi carrera, es algo muy emotivo", dijo el español, que sabe que el domingo, contra Wawrinka, a buen seguro será harina de otro costal. Además de luchar por su décima Copa de los Mosqueteros, Nadal peleará también por el número dos del mundo. Quien gane se lo quedará, figurando en el ránking sólo por detrás de Murray y desbancando a un Novak Djokovic que, hoy por hoy, está muy lejos de su mejor versión. En el caso de Nadal, que ya tiene garantizado el número 3 del mundo —su mejor puesto desde marzo de 2015—, ganar le reportaría su mejor clasificación desde octubre de 2014.

Lo cierto es que se esperaba más de esta segunda semifinal entre Nadal y Thiem, sobre todo teniendo en cuenta que el austriaco, de sólo 23 años, es el único tenista que ha vencido a Nadal en tierra batida esta temporada y que venía de plantarse en semifinales tras haber ganado a Djokovic en sólo tres mangas. Pero el centroeuropeo, en su segunda semifinal de Roland Garros, ha demostrado que la Philippe Chatrier es un traje que aún le viene grande, sobre todo si enfrente tiene a un Nadal que ya le había ganado este año en las finales del Conde de Godó y el Masters 1000 de Madrid, antes de hincar la rodilla frente a Thiem en los cuartos de Roma.

Thiem empezó jugando agresivo, tratando de acortar los puntos en la mayor medida de lo posible y en busca de puntos ganadores. El austriaco conectaba golpes espectaculares, sí, demostrando el gran repertorio que tiene su tenis, pero los errores no forzados empezaban a caer como churros. Enfrente, Nadal iba a lo suyo. Sin inmutarse, conectaba bolas profundas para forzar los errores de su rival, al que le buscaba las cosquillas en muchas ocasiones con el revés cruzado. Y ahí empezó el manacorense a fraguar su victoria, devolviéndole el break al número siete del mundo y apuntándose cuatro juegos consecutivos y dejando encarrilado el set.

Más de lo mismo en la segunda manga, que empezó con Thiem por delante, aunque reaccionó Rafa, que se apuntó el siguiente juego y le hizo un break en el siguiente para volver a tomar la iniciativa en el partido. La hazaña del joven Thiem se tornó complicada y, aunque siguió intentándolo, el poderío de Nadal fue impresionante, demostrando el balear que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera pese a sus 31 años recién cumplidos. El balear conservó la ventaja y se hizo con el segundo set sin sobresaltos tras poco más de una hora y media.

El 2-0 en contra fue una losa pesadísima para Dominic, que se vino abajo en el comienzo del tercer set. Nadal, sin inmutarse, le endosó un rosco en la tercera manga, apuntándose varios juegos en blanco —incluso alguno que otro al resto—, para plantarse en la final de Roland Garros por décima vez en su carrera. Las nueve anteriores las ganó, dando igual quien tuviera enfrente en la pista —Mariano Puerta, Roger Federer (4), Robin Soderling, Novak Djokovic (2) o David Ferrer—.

El domingo cruzará sus raquetas con Wawrinka por decimosexta vez en su carrera, con un balance de momento de 12-3 para el balear. La única vez que ambos se han enfrentado hasta ahora en la tierra batida de París fue hace tres años, en la ronda de cuartos de final, y el triunfo fue para Rafa de manera incontestable (6-2, 6-3 y 6-1). Esperemos que la película se repita y Nadal levante la Copa de los Mosqueteros por décima vez. Una auténtica burrada, sí, pero con este monstruo del tenis llamado Rafael Nadal Parera todo es posible.

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