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Nadal le enseña a Thiem en Montecarlo quién manda en tierra batida

El español ganó por 6-0 y 6-2 en sólo una hora y ocho minutos. Jugará las semifinales de Montecarlo ante Dimitrov.

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El español ganó por 6-0 y 6-2 en sólo una hora y ocho minutos. Jugará las semifinales de Montecarlo ante Dimitrov.
La derecha de Nadal está siendo un obús en Mónaco. | EFE

Demoledor. Arrollador. Imparable. Contundente. Agresivo. Preciso. Eficaz. Imponente. Rompedor con su derecha. Castigador con su revés. Dominante. Superior. Impenetrable.

Todo el carrusel de adjetivos citados en el párrafo anterior se quedan cortos para hablar del partidazo que realizó Rafa Nadal ante Dominic Thiem. Se esperaba un duelo igualado y lo que empezó como una batalla entre dos especialistas en tierra batida acabó en una sangría con Thiem como víctima de Nadal. Sólo hay que ver el 9-0 de parcial del número 1 del mundo para darse cuenta del castigo continuado al que se vio sometido su rival.

Hubo poca historia en el guión del encuentro. Nadal saltó a la pista con el modo campeón instalado desde la primera pelota en juego y Thiem en ningún momento se sintió cómodo. Era imposible estarlo porque Rafa machacó con su derecha y percutió con su revés cruzado. El austriaco tenía dos opciones: golpear a la derecha de Rafa y suicidarse o pegarle al revés y morir igualmente. No había fisuras porque Nadal estaba desatado y Thiem no encontró algo de piedad por parte del español hasta la mitad del segundo set.

Con Thiem mirando al cielo esperando una ayuda divina, Rafa no bajó del sobresaliente en todo el partido y a ese nivel no sólo es imposible ganar al balear sino que te va minando la moral hasta convertirte en un rival totalmente inoperante. La grada de la pista Rainiero III vio tal devastación sobre la tierra batida de la central de Montecarlo que celebró cada punto de Thiem para que el pobre no se viniese abajo. Nadal, como si nada, siguió a lo suyo y en 47 minutos ya iba 6-0 y 3-0.

Hubo que esperar hasta el décimo juego para ver a Thiem esbozar una sonrisa de resignación. El austriaco ganó su servicio, Nadal ni se inmutó y rápidamente ganó el suyo para colocar el 4-1. Oasis en el desierto de Dominic, que viendo que era imposible igualar las fuerzas empezó a sacar cierto rédito de puntos cortos y a la desesperada. Ese fue otro de los errores que cometió al inicio, no ser paciente, pero con el marcador tan en contra sólo le quedaba soltar el brazo sin nada que perder. Tampoco Rafa le hubiese dado muchas más opciones con otro plan.

Nadal cerró el partido con 6-2 en el segundo set y se medirá a Grigor Dimitrov en las semifinales. El líder del ranking ATP era favorito antes del torneo, aumentó esa condición con sus dos primeros partidos y ahora lo es aún más con su exhibición ante Thiem. Rafa está como el toro que luce en su equipación.

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