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Llora la Caja Mágica: Rafa Nadal dice "hasta siempre" a Madrid

El tenista español se despidió con un partido en el que su rival, Lehecka, estuvo perfecto.

El tenista español se despidió con un partido en el que su rival, Lehecka, estuvo perfecto.
Llora la Caja Mágica: Rafa Nadal dice | EFE

Gracias Rafa. Me van a permitir que empiece así la que será la última crónica que escriba tras ver un partido en directo de Don Rafael Nadal Parera porque, aunque muchos llegamos a pensar que como un dios del olimpo deportivo que es, jamás tendría su final ni en Madrid ni en ningún sitio, la vida nos llena a todos de realidad. Rafa Nadal no volverá a jugar en la Caja Mágica de Madrid y deja tras de sí infinidad de horas y horas de pasión, tenis, coraje, corazón y además, cinco títulos para el recuerdo.

Rafa llegaba a la capital sabiendo que cada partido iba a ser un regalo. Todos lo sabíamos. Le disfrutamos ante Blanch, nos volvimos a apasionar con De Miñaur y el tercer regalo llegó con Pedro Cachín. Tres regalos. Bueno, no, tres regalos no, porque el cuarto, aunque acabase en derrota, fue otro partido de obsequio del mejor deportista español de todos los tiempos.

Nadal no pudo con Lehecka porque el checo hizo, sin medias tintas, el mejor partido de su carrera como profesional. Hizo el choque perfecto ante un Rafa que quizá hubiese tenido más opciones en sus mejores días, pero que puso todo lo que le queda de físico, cabeza y tenis al servicio de los miles de aficionados que, por momentos, convirtieron un partido de ATP en un encuentro de Copa Davis. El checo se llevó el partido en dos mangas con un tenis estratosférico. Solo así se podía sacar a Nadal de esta Caja que tanta magia le ha visto regalar. Jiri fue una tormenta perfecta y el final se empezó a vislumbrar desde el primer set.

Lehecka jugó con un mazo en la derecha tanto en su saque como en el ir y venir de los puntos. Fue como ver a Iván Drago derrotar a Rocky por primera vez. Nadal hizo todo lo que pudo, incluyendo un tercer juego del segundo set que pareció eterno y, por supuesto, épico. El problema es que fue imposible romper el servicio del checo. Ni siquiera le tembló el pulso cuando llegaron los instantes finales y el brazo se encoge ante leyendas como Nadal. Lehecka fue perfecto y nada se pudo hacer para detenerlo.

Una vez acabado el partido llegó el homenaje a Nadal. Cinco lonas, tan tristes que no terminaban de caer de los cielos, por los cinco entorchados conquistados en Madrid. Nadal, emocionado, amagó con volver el año que viene, pero esa broma fue tan graciosa por el momento como dolorosa por su mentira. Nadal, que aún no firma su retirada definitiva, no volverá a Madrid, pero siempre estará presente. No se entiende esta Caja Mágica sin él y por eso...¡Hasta siempre y gracias, Rafa Nadal!

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