
Jannik Sinner sigue escribiendo su propia historia en el tenis. El número uno del mundo ha revalidado este domingo el título de Wimbledon tras imponerse en la final al alemán Alexander Zverev por 6-7 (7), 7-6 (2), 6-3 y 6-4, culminando una brillante remontada después de tres horas y 48 minutos de juego sobre la hierba del All England Club.
El italiano levanta así su segundo trofeo consecutivo en Londres, el quinto Grand Slam de su carrera y el trigésimo título como profesional, confirmando que atraviesa el mejor momento de su trayectoria y consolidando un dominio que parece no tener techo.
El de San Cándido ha vuelto a responder en otra gran cita, dejando atrás los tropiezos sufridos a comienzos de temporada en Australia y la inesperada eliminación en segunda ronda de Roland Garros. El número uno del mundo ha vuelto a demostrar que las derrotas no hacen más que fortalecerle.
Zverev golpeó primero
El alemán llegó revitalizado a Londres después de su excelente actuación en Roland Garros. Mucho más seguro de sí mismo que meses atrás, Zverev firmó probablemente el mejor inicio posible ante el líder del ranking ATP.
Sostenido por un servicio prácticamente impecable y una derecha muy agresiva, el hamburgués resistió cualquier intento de rotura y terminó adjudicándose el primer set en un emocionante 'tie-break' (9-7), rompiendo además una racha de seis enfrentamientos consecutivos sin ser capaz siquiera de ganar un parcial frente al italiano.
Durante buena parte del segundo set el encuentro siguió transitando por el mismo camino. Ninguno de los dos concedía oportunidades al resto y el saque monopolizaba el desarrollo de una final marcada por la igualdad.
Sin embargo, cuando volvió a llegar el desempate apareció la mejor versión de Sinner. Mucho más agresivo desde el fondo de la pista, el número uno del mundo elevó el nivel de sus golpes, tomó la iniciativa y dominó con claridad el 'tie-break' para igualar el encuentro.
El campeón impuso su autoridad
Aquella muerte súbita cambió definitivamente el rumbo de la final. Zverev empezó a perder frescura física y también confianza, mientras Sinner fue creciendo con cada intercambio. El italiano encontró la primera rotura del partido en el octavo juego del tercer set y no desaprovechó la ocasión para colocarse con dos mangas a una tras un sólido 6-3.
El alemán trató de reaccionar. Incluso comenzó el cuarto parcial con decisión, consciente de que era su última oportunidad para regresar al partido. Pero enfrente estaba un rival que ya había encontrado el ritmo y que apenas concedía errores.
Sinner salvó un momento delicado gracias a dos grandes servicios y, poco después, volvió a romper el saque de Zverev en el séptimo juego. Fue el golpe definitivo. El italiano administró con enorme madurez la ventaja hasta cerrar el encuentro y levantar de nuevo el trofeo más prestigioso del tenis mundial.
Un dominio cada vez mayor
La victoria confirma el absoluto dominio que ejerce actualmente Sinner sobre el circuito. El italiano suma ya cinco títulos de Grand Slam —dos Abiertos de Australia, un US Open y dos Wimbledon consecutivos— y se convierte en el décimo jugador de la Era Open capaz de defender con éxito la corona londinense.
Además, alcanza su victoria número 100 en torneos del Grand Slam y prolongó una estadística demoledora frente a Zverev, que acumula ya diez derrotas consecutivas ante el italiano y once en el balance global entre ambos.
El triunfo también permite a Sinner reducir la distancia histórica respecto a Carlos Alcaraz en el palmarés de grandes títulos. El español suma siete 'majors', mientras que el italiano ya alcanza los cinco y confirma que la rivalidad entre ambos seguirá marcando el presente y el futuro del tenis mundial.
Mientras tanto, Zverev abandona Londres con sensaciones encontradas. El alemán mostró una imagen mucho más competitiva que en sus últimos enfrentamientos contra Sinner, recuperó el número dos del mundo y firmó la mejor actuación de su carrera sobre la hierba británica, aunque volvió a quedarse a las puertas de un título que sigue resistiéndosele.
Sinner, en cambio, continúa ampliando su legado. Con solo tres derrotas en toda la temporada, seis títulos conquistados en 2026 y una superioridad que parece incontestable cuando llegan las grandes citas, el italiano confirmó en la Catedral del tenis que su reinado no solo continúa, sino que cada vez resulta más sólido.
