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BLOOMBERG DEMANDA A LA FED Y AL TESORO

Paulson acude al Congreso tras ocultar a la prensa los bancos beneficiados por el rescate

El secretario del Tesoro de EEUU, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, defendieron este martes ante la Cámara de Representantes su gestión del auxilio financiero de 700.000 millones de dólares.

Noticia publicada el 19-11-2008

LD (L. Ramírez) Finalmente, los dos máximos responsables de la política económica de EEUU han tenido que informar a los congresistas y senadores norteamericanos sobre el plan de ayudas al sector financiero. Y es que la opacidad ha caracterizado la letra pequeña del rescate de los bancos e incluso ha motivado la denuncia de la agencia de noticias económicas Bloomberg.
 
Hasta ahora, la Reserva Federal (Fed) se negaba a identificar a los beneficiarios de los casi 2 billones de dólares de los contribuyentes estadounidenses que el banco central privado emitió en el llamado “rescate del sistema financiero”.
 
En un principio el montante era de 700.000 millones, pero las sucesivas ampliaciones han casi triplicado el presupuesto inicial, para lo cual no se ha consultado a la Cámara de Representantes.
 
Por ello, el día 7 de Noviembre, Bloomberg demandó a la Reserva Federal los detalles de la operación en Tribunal Federal según el acta de ley de “Libre Acceso a La Información” (Freedom of Information Act),  como intento de doblegarle a abrir los archivos. Como dijo Ted Forstmann, multimillonario de la Forstmann Little & Co de Nueva York, “Es vuestro dinero. No es de La Fed. Desde luego, debería haber transparencia.”
 
Además, el consejero del presidente electo Barack Obama, Jason Furman, tampoco responde a preguntas a este respecto, a pesar de que en un discurso de campaña el 22 de septiembre el entonces candidato prometió, “hacer nuestro Gobierno más abierto y transparente para que cualquier persona puede comprobar que nuestros asuntos son asuntos del pueblo”.
 
Tras la comparecencia de Bernanke y Paulson este martes, los congresistas de EEUU no se han quedado tranquilos. Los dos funcionarios concurrieron ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes para explicar cómo han usado parte de los cientos de miles de millones de dólares, y por qué han ido cambiando el plan que le vendieron al Congreso hace un mes y medio.

En un principio, el Gobierno dijo que el dinero del plan iría destinado a comprar los activos hipotecarios "tóxicos" de los bancos, aunque una vez el Congreso aprobó el plan, se cambió de estrategia y se optó por invertir el dinero en la compra de acciones de los bancos más necesitados.
 
“No tenemos un manual de instrucciones”

Este martes, en su intervención, Paulson dijo que el gobierno del presidente George W. Bush no tenía "un manual de instrucciones" que pudiese aplicar en la emergencia y por lo tanto ha tenido que ajustar su estrategia sobre la marcha. "Los mercados financieros estarían en condiciones mucho peores si el Congreso no hubiese aprobado este programa", dijo Paulson.

Por su parte, Bernanke afirmó que ha habido una cierta mejoría en los mercados de crédito, pero que las condiciones, "en términos generales siguen estando lejos de la normalidad".

"El Gobierno debe encarar de forma decisiva el problema de las hipotecas como parte de nuestra estrategia más amplia para restablecer la confianza y la estabilidad en nuestra economía", afirmó Bair.
 
Ayudas a los hipotecados

Pero la presidenta de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, Sheila Bair, que también compareció en el Congreso, insistió en que debería haberse usado los recursos para amparar a los compradores de casas que enfrentan la ejecución de sus hipotecas, tal como se había prometido.

La Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC por su sigla en inglés), que garantizaba los depósitos bancarios hasta 100.000 dólares, recibió autorización primero para ampliar la garantía a 250.000 dólares, y luego para extenderla sin límites, por un período corto, a las pequeñas empresas.

Bair dijo a los legisladores que cree que "es esencial que usemos la autoridad que se nos dio para acelerar el ritmo de modificaciones de los préstamos para detener y revertir la creciente oleada de desahucios que amenaza a toda la economía".
 
Hasta el 8 de diciembre para que los bancos pidan ayuda
 
El lunes, el Departamento del Tesoro fijó un plazo hasta el 8 de diciembre para que los bancos privados que quieran ayuda del Gobierno hagan solicitudes, y aclaró que no exigirá acciones preferenciales de algunas instituciones pequeñas que son bancos de desarrollo comunitario.
 
Paulson, que originalmente le dijo al Congreso que usaría el dinero para adquirir hipotecas de alto riesgo a fin de aliviar los malestares de la banca, a mitad de octubre cambió de rumbo y dijo que el Gobierno usaría unos 250.000 millones de dólares en la compra de acciones en los bancos.
 
Hasta ahora el Gobierno ya ha usado más de 200.000 millones de dólares -la mitad de ellos para la compra de acciones en nueve de los mayores bancos-, pero las instituciones han estado usando la generosidad de los contribuyentes para pagar dividendos, remunerar a sus ejecutivos y comprar otros bancos, en lugar de facilitar el crédito al público.
 
Esta semana, el Gobierno designó al auditor -exigido por el Congreso a principios de octubre- que supervisará la distribución de los fondos e informará a los legisladores sobre el uso de la primera mitad del socorro a fin de que se entregue al Gobierno la segunda porción.
 
El sector del automóvil pide 25.000 millones de manera urgente
 
La semana pasada Paulson volvió a modificar el programa de auxilio y dijo que el Gobierno empezará a inyectar capital en los bancos a cambio de una nacionalización parcial, y que buscará un estímulo a la disponibilidad de préstamos para el consumo, para estudiantes y en las tarjetas de crédito.
 
Mientras tanto, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, de California, designó al presidente del Comité de Servicios Financieros, Barney Frank, de Massachusetts, para que prepare el borrador de una ayuda a Chrysler, Ford y General Motors.
 
Las "Tres Grandes" de la industria automotriz, que hace meses recibieron del Congreso una línea de crédito de 25.000 millones de dólares para que modificaran sus productos y los hicieran más competitivos, quieren ahora otros 25.000 millones de dólares en préstamos de emergencia.



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