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Chávez amenaza con subir el barril de crudo hasta los 200 dólares si EEUU invade Irán

Irán y Venezuela, aliados forjados en contra de Estados Unidos, han decidido asumir el protagonismo en la tercera cumbre de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Hugo Chávez ha amenazado con subir el precio del barril hasta los 200 dólares si la Administración Bush invade Irán. Y Mahmud Ahmadineyad ha considerado que el precio del petróleo está por debajo de su valor real y que la OPEP "está sometida a unas fuertes presiones económicas y políticas".

L D (Agencias) La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) clausura hoy en Riad su tercera Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno con la adopción de una declaración centrada en el diseño de su política a mediano y largo plazo. Además, con un discurso ante sus homólogos, el presidente de Ecuador rubricará el regreso de su país a esta organización que había abandonado en 1992. Con esta reincorporación, el ingreso de Angola este año y los precios del petróleo en los umbrales de los 100 dólares por barril, la OPEP se presenta al mundo fortalecida a pesar de las evidentes diferencias políticas de los gobiernos de sus trece países miembros.

En el breve acto de apertura de la cumbre ayer, el presidente venezolano, Hugo Chávez, pidió transformar a la OPEP en un "agente político", que defienda a los países miembros de las agresiones de los "poderosos" y advirtió de que el valor del "oro negro" puede dispararse hasta los 200 dólares/barril si EEUU invade Irán. Con ello, reavivó el fantasma del "petróleo como arma" que los mercados tanto temen, en un apoyo claro a Irán, cuyo Jefe de Estado, Mahmud Ahmadinyad, no ha descartado hasta ahora, en relación al conflicto por su polémico programa nuclear, recurrir a un corte de los importantes suministros de su país si es atacado.

Pero el anfitrión de la cumbre y gobernante del mayor exportador de petróleo al mundo, el rey saudí Abdala bin Abdelaziz, consideró que el petróleo no debe convertirse en un "método de conflicto", y se desmarcó así del planteamiento de Chávez.

Las diferencias y grietas internas del grupo, organización que controla cerca del 42 por ciento de la producción mundial de crudo, quedaron patentes el viernes, durante una discusión sobre el texto de la "Declaración de Riad" que ultimaban los ministros. Arabia Saudí rechazó la petición de Irán de una cláusula relativa a la preocupación por el debilitamiento del euro y Venezuela objetaba además otras razones para aprobar el proyecto elaborado previamente del documento. No obstante, se espera que hoy se apruebe la declaración final.
 
Según explicó el ministro argelino de Energía, Chakib Jelil, el principal punto del documento es "la estrategia a largo plazo de la organización" para estabilizar el mercado petrolero. "Es la primera vez que se menciona esto en una declaración de este tipo, con orientaciones claras para los ministros en el futuro. Es decir, la estabilidad del precio, la estabilidad del mercado, es el asunto más importante para nosotros", dijo Jelil. El segundo asunto es "cómo podemos ayudar a los países pobres consumidores de energía, es la relación entre energía y desarrollo sostenible, y, por último, la relación entre energía y medio ambiente", añadió. "Creo que los asuntos importantes están bien organizados", concluyó el ministro.
 
Esta es la tercera cumbre de la organización en sus 47 años de historia: la primera se celebró en Argel en 1975 y la segunda en Caracas, en 2000. La cita está marcada por la preocupación de los consumidores ante la fuerte escalada de los precios en vísperas del invierno boreal, pero la eventualidad de que la OPEP aumente su oferta para bajarlos, tal y como ha pedido Estados Unidos y la Agencia Internacional de Energía (AIE) no está en la agenda de la cumbre. El tema será discutido en la 145 conferencia ministerial de la organización, el 5 de diciembre en Abu Dhabi.

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