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LA GENERACIÓN DE LA EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA, A PUNTO DE JUBILARSE

El Gobierno japonés pierde los registros de 50 millones de futuros pensionistas

El sistema japonés de pensiones es mundialmente admirado como uno de los mejores. Pero al menos 50 millones de japoneses podrían verse obligados a discrepar de esa idea. El Gobierno nipón ha perdido el registro de las contribuciones al sistema público de pensiones de 50 millones de japoneses. Toda una vida cotizando y un error del Gobierno deja su pensión en el aire. Las perspectivas para el gobernante PLD en las próximas elecciones al Congreso son muy negativas.

Noticia publicada el 06-07-2007

LD (EFE) El gobierno del primer ministro japonés, Shinzo Abe, tiembla antes de las elecciones a la Cámara Alta del próximo 29 de julio, después de la pérdida del registro de las contribuciones a las pensiones públicas de 50 millones de japoneses. El diario nipón Yomiuri Shimbun, de perfil conservador, publicaba este viernes que el índice de aprobación de Abe se sitúa en el 32 por ciento, los índices más bajos de la legislatura y la mitad del nivel que alcanzó cuando tomó posesión de su cargo hace nueve meses.

A finales de mes se deciden sólo la mitad de los escaños del Senado nipón, pero la prensa japonesa ya baraja la posibilidad de que pueda caer el Ejecutivo si el Partido Liberal Demócrata (PLD) de Abe logra un mal resultado. Una de las principales razones de este descontento popular con la gestión de Abe es la crisis de las pensiones públicas, que se ha convertido en la gota que colma el vaso de los escándalos en los que afectan al actual gobierno.

El fiasco consiste en que la Hacienda pública no sabe a quién corresponden 50 millones de expedientes sobre fondos de pensiones. Como consecuencia, millones de japoneses de la generación de la explosión demográfica, que están a punto de jubilarse, podrían no tener derecho a pensión por el hecho de que no exista ninguna evidencia legal de que el dinero que han ido acumulando durante largos años de trabajo sea suyo.

Detrás de este entuerto se encuentra una mala gestión del proceso de conversión de los expedientes a un nuevo formato para el mejor almacenamiento de la información tributaria que se puso en marcha en 1997, momento en el que se emitió un número universal de identificación para cada contribuyente. Al parecer, se perdieron numerosos datos mientras se realizaba este trámite.

Aunque el origen del problema no se sitúa durante la legislatura de Abe, el primer ministro nipón tendrá que lidiar con un asunto que no hace sino sumarse a una retahíla de escándalos, como la dimisión del ministro de Defensa esta misma semana o el suicidio del ministro de Agricultura hace un mes. El líder japonés anunció este jueves, durante una comparecencia con motivo del final del periodo de sesiones en la Dieta japonesa, que se compromete a cotejar todos los expedientes afectados en menos de un año y a crear varios comités que ayuden a los contribuyentes a demostrar su vinculación con el dinero aportado. Como propósito de enmienda Abe también anunció que desea insuflar la vitalidad del sector privado al sistema público de pensiones, aunque no especificó en qué va a consistir el cambio.

Aunque el PLD al que pertenece Abe perdió el poder en el país en solo una ocasión, y por poco tiempo, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el horizonte político se ha puesto muy negro para el primer ministro. A finales de mes se celebran las elecciones a la Cámara Alta de Japón y Abe se ha planteado los comicios como una disyuntiva para los votantes entre él y el líder del opositor Partido Demócrata de Japón (PDJ), Ichiro Ozawa. Curiosamente, Ozawa coincide con el primer ministro nipón a la hora considerar las elecciones como un plebiscito porque ayer mismo anunció que si su partido pierde dimitirá como líder de la oposición.

En caso de una derrota del PLD, se abriría un escenario de pactos que permitiría entrar en juego a pequeñas formaciones políticas como el Nuevo Partido de los Ciudadanos, que ha anunciado que en sus listas llevará al ex presidente peruano Alberto Fujimori. Shinzo Abe se planteó esta legislatura como una continuación de la labor emprendida por su predecesor, Junichiro Koizumi, para dejar atrás lo que en lenguaje político japonés se conoce como el régimen de la postguerra.

Con este fin, en los nueve meses que han transcurrido desde que Abe tomó posesión del cargo, el primer ministro otorgó a la antigua Agencia de Defensa japonesa el rango de Ministerio y aprobó tres leyes sobre educación cuyo objetivo es insuflar patriotismo en las aulas. Sin embargo, su gran objetivo de reformar la Constitución pacifista redactada por EEUU tras la Segunda Guerra Mundial podría quedar paralizado si el PLD pierde las elecciones al Senado.



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