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BLANCO SE OLVIDA DE LA OPA SOBRE ENDESA

El PP critica al Gobierno por no vetar a Lukoil y Blanco presume ahora de liberalismo

El PP cree que la entrada de Lukoil en Repsol “pone en riesgo el bienestar de las familias”. De Cospedal critica la “tibieza” del Gobierno y el PSOE defiende ahora el libre mercado, olvidándose de la intervención de Moncloa para evitar que la alemana E.On entrara en Endesa.

Noticia publicada el 24-11-2008

LD (L. Ramírez)  El futuro de Repsol YPF se ha convertido en una cuestión de Estado. La oferta de la compañía rusa Lukoil para adquirir casi el 30% de la petrolera española (paquete en el que estaría incluido el 20% que tiene Sacyr Vallehermoso) ha desatado la tormenta política y ha puesto en el disparadero la política energética del Gobierno.
 
Para terminar de echar más leña al fuego, y en medio de los rumores sobre las intervenciones del Ejecutivo en el sector energético, Repsol YPF ha nombrado a Jesús Fernández de la Vega, hermano de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, nuevo director general de la Fundación de la petrolera, indicaron a Europa Press en fuentes de la compañía.
 
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, acusó este lunes al Ejecutivo de "poner en riesgo el bienestar de las familias españolas" al no oponerse a la operación empresarial. A su juicio, el plan de la compañía rusa, de carácter privado, ha puesto sobre la mesa la relevancia que un sector como la energía tiene para los "intereses" de los españoles.

De Cospedal dijo que  se trata de un asunto "grave" que, además, saca a relucir "la tremenda falta de responsabilidad" del Gobierno, y en concreto de su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero.El Comité de Dirección del PP ha abordado la intención de Lukoil de hacerse con el 29,9 por ciento del accionariado de Repsol, porcentaje en el que figura el paquete de acciones propiedad de la constructora Sacyr.

A juicio de De Cospedal, el jefe del Ejecutivo intenta resolver "un problema que él mismo creó", en referencia al presunto apoyo de Moncloa a la entrada de Sacyr en el accionariado de Repsol.

Para el PP es inviable que ese paquete accionarial caiga "en manos extranjeras", sobre todo si pertenecen a un país extracomunitario como Rusia, y sobre todo porque está en juego "un sector estratégico importante" con efectos directos en los ciudadanos, por ejemplo en la factura de la luz o en el precio de la gasolina.

Así que el PP, tal y como ha señalado De Cospedal, tiene claro que nunca la solución puede ser que Lukoil se apropie de esas acciones, lo cual no es una opinión única de los populares. "Tenemos el convencimiento de que ningún país de la UE permitiría que una empresa de estas características controle un sector estratégico del país", ha sentenciado.
 
La incognitas de Zapatero y el hermano de De la Vega

Según remarcó, Zapatero tiene que despejar las incógnitas de tres aspectos trascendentes de la operación: la participación del Gobierno en este asunto, de modo que confirme o desmienta qué papel desempeñan sus colaboradores; a qué se debe la "tibieza" con la que aborda la operación; y la clarificación de las "divisiones internas" que se aprecian en el Ejecutivo.

Por su parte, el portavoz del PP en el Senado, Pío García Escudero, al igual que hará el líder del partido, Mariano Rajoy, en el Congreso, ha dicho que su partido pedirá explicaciones sobre la posible venta a la petrolera rusa Lukoil. Tras mostrar la oposición de su grupo, ha exigido la "máxima transparencia", de forma que se evidencie si hay una "operación encubierta para salvar a Sacyr o sacar de apuros a algún banco", en referencia a La Caixa.
 
En la misma línea se pronunció el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, quien aseguró que la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, debe explicar "inmediatamente" por qué su hermano ha sido designado "precisamente ahora" director general de la Fundación Repsol. A su juicio, se trata de un nombramiento "escandaloso".
 
El PSOE defiende ahora el libre mercado
 
En cuanto al PSOE, la formación modifica su discurso intervencionista en la economía y, sólo en esta cuestión, defiende el libre mercado. Su vicesecretario general, José Blanco, llamó este lunes "liberales de pacotilla" a los miembros del PP, por criticar la posible entrada de la petrolera rusa Lukoil en el capital de Repsol y recalcó que cuando el Gobierno de José María Aznar privatizó la empresa española "podía haber hecho lo que hicieron otros gobiernos europeos, que era mantener una cierta participación pública".
 
"Deberían estos liberales de pacotilla ser consecuentes con las reglas del libre mercado", dijo en la rueda de prensa posterior a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Blanco insistió en que Repsol es hoy una empresa "cien por cien privada porque así lo quiso el Gobierno del PP", que la privatizó "sin salvaguardas ni cautelas" aunque pertenecía a un sector estratégico.
  
Así, ante las críticas actuales de los populares, Blanco les replicó que "han aprendido liberalismo muy deprisa y a veces se les olvida". Blanco dijo no tener constancia de divergencias en el seno del partido ni en el del Gobierno sobre la posible operación y aseguró que la posición del Ejecutivo y del PSOE es "preocuparse de que los intereses energéticos de España estén protegidos".
 
Lo que no mencionó Blanco fue la operación diseñada por Moncloa para evitar la entrada de la alemana E.On en el capital de Endesa, tras la frustrada oferta pública de adquisición (OPA) lanzada por Gas Natural. Finalmente, el Ejecutivo apoyó el desembarco de la empresa italiana Enel (de carácter público) en colaboración con la española Acciona.
 
El Ministerio de Economía no sabe no contesta
 
Y en el Ministerio de Economía la cautela es la gran protagonista. El vicepresidente Pedro Solbes rehusa comentar la oferta de Lukoil y el secretario de Estado, David Vegara, considera que no puede valorar la operación “porque está en una fase muy inicial”.
 
Por su parte, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián juega con dos barajas. Por una parte asegura que “no interferirá” en operaciones entre empresas privadas y, por otro, afirma que la disyuntiva consiste ahora en “crear una fórmula para casar que Repsol sea español con el respeto a las reglas del mercado”.
 
“Preferimos que haya empresas estratégicas españolas y queremos que Repsol sea española, pero una cosa es preferir y otra cosa es intervenir”, dijo, tras afirmar que “se habla de una operación que no existe y de los deseos de compradores y vendedores de hablar para llevar a cabo una operación”. “Al menos, yo no conozco la operación”, indicó el ministro de Industria.
 
Y a la fiesta de declaraciones se suma también el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quien consideró “exagerado” que se hable de “los fantasmas” sobre la llegada de empresas rusas al mercado energético español.
 
“Empezar a hablar de los fantasmas de que nos llegan los rusos o que nos llegan otros me parece exagerado. Lo importante es que el control de la compañía siga defendiendo los intereses españoles y defendiéndolo de una manera eficaz y con garantía de futuro”. El deseo y el compromiso firme y total del Gobierno es que Repsol siga siendo, y seguirá siendo, una compañía española”, sentenció Moratinos.
 
Repsol desmiente que Zapatero vetara a Lukoil en 2006
 
En cuanto a la posición de la petrolera española, Repsol ha hecho pública una nota en la cual desmiente las informaciones publicadas este lunes por el periódico El Mundo. El rotativo señalaba que “Zapatero vetó a Lukoil en 2006 y empujó a Repsol hacia Luis De Rivero, presidente de Sacyr Vallhermoso”. 
 
Repsol YPF explicó que “descartó en enero de 2007 un posible acuerdo con el grupo ruso Lukoil consistente en un cruce de participaciones accionariales, así como un acuerdo de participación conjunta en reservas de petróleo”.
 
Según la empresa española, "este acuerdo, que tenía la finalidad de aumentar las reservas de crudo de la compañía española, iba a ser el fruto de negociaciones iniciadas a finales de 2006 con la compañía rusa.
 
La petrolera indica además que su presidente, Antonio Brufau, "no recibió ninguna indicación por parte de ninguna persona ni de instancias externas a la compañía para la toma de dicha decisión."
 
La CNE se lava las manos
 
En cuanto a los organismos reguladores, la Comisión Nacional de la Energía (CNE) no analizará la entrada de Lukoil en Repsol, ya que la operación “en principio no activa la función decimocuarta”, porque ninguna de las compañías tiene actividades reguladas en España (transporte y distribución del gas y la electricidad”.
 
Esta función permite a la CNE emitir informes vinculantes sobre operaciones empresariales y decidir su aprobación o rechazo. Fuentes del organismo consultadas por EFE recordaron que cuando en 2006 Sacyr entró en el capital de Repsol el organismo tampoco decidió pronunciarse con los mismos argumentos que ahora.
 
No obstante, Repsol YPF controla un 30,08% de Gas Natural, compañía que sí desarrolla actividades reguladas, y figura en la lista de operadores dominantes y principales del sector gasista que elabora anualmente la CNE, ya que en este asunto el organismo utiliza el criterio de grupo empresarial (matriz, filiales y participadas).
 
La francesa Total se desmarca
 
Y la francesa Total, que según los analistas del mercado podría estar interesada en presentar una oferta alternativa por el paquete en Repsol, ha decidido desmarcarse. El grupo petrolero asegura que no tiene interés en adquirir la firma española y declina comentar los "rumores" de prensa que apuntaban a que podría presentar una oferta por la empresa que persigue la rusa Lukoil.

Un portavoz del grupo galo señaló que la posición de Total sigue siendo la misma y se refirió a las declaraciones ayer del presidente, Christophe de Margerie, a la prensa francesa que insistió en que Total no tiene ningún interés en hacerse con la petrolera española.

De Margerie ya había señalado con anterioridad que Repsol "no se corresponde con sus objetivos", aunque reconoció que el grupo dispone de unos "10.000 millones de dólares" para invertir en "una o dos adquisiciones".
 
Y es que desde algunos sectores se apunta a la posibilidad de que la cesión de un asiento en la Cumbre financiera del G-20 que se celebró en Washington (EEUU) pueda tener efectos en la actividad empresarial. Zapatero dijo al presidente francés, Nicolas Sarkozy, que le daría “todo lo que le pida” por su apoyo a España en el marco internacional, según público el diario galo Le Figaro.



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