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El precio del crudo repuntará con fuerza tras la crisis del tsunami

El petróleo baja momentáneamente para volver a subir. Cuanta menos energía nuclear genere Japón, más petróleo necesitará.

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Los expertos coinciden. Tras la bajada del barril en los últimos días, el petróleo volverá a subir de precio en las próximas semanas, y lo hará, además, de un modo acusado. Lo que hasta ahora sabemos es que, debido al terremoto y posterior tsunami, la demanda mundial de crudo ha retrocedido ligeramente y con ella el precio. Esto es así porque seis refinerías japonesas han tenido que parar súbitamente su producción de gasolina, gasóleo y otros derivados. Estas refinerías procesan 1,4 millones de barriles al día o, lo que es lo mismo, el 31% de la producción japonesa diaria de derivados del petróleo.

El mercado ha captado en el acto el mensaje. Si Japón tiene que renunciar a casi un tercio de su capacidad de refino importará menos petróleo a corto plazo. Ésa es la razón por la que, en los últimos días el petróleo ha bajado. Podría, sin embargo, tratarse de un efecto parecido al de un tsunami, durante el cual primero baja ligeramente el nivel del mar y al poco tiempo vuelve a subir de un modo desproporcionado con una ola que se interna varios kilómetros tierra adentro.

Japón es un gran importador de petróleo, el segundo a nivel mundial tras los Estados Unidos, el 1,6% de toda la producción global termina en el país del sol naciente. Cada día las refinerías japonesas reciben el equivalente a 4,7 millones de barriles provenientes de todas las áreas productoras del mundo, aunque con especial predilección por Oriente Medio, de donde viene la mayor parte del crudo que consumen los japoneses.

El escenario ante el que se encuentran ahora los agentes económicos del país es que, superado el primer compás de la catástrofe, necesitarán importar más crudo para reconstruir las áreas afectadas. Y no sólo eso, el tsunami ha afectado a la generación nuclear, que proporciona el 25% de la electricidad que consume el país. A corto y medio plazo Japón habrá de suplir la diferencia quemando fuel en centrales térmicas, y el petróleo del que saldrá ese fuel tiene que importarse.

A menos nuclear más petróleo

Para que el país siga funcionando y pueda reconstruirse, el mix energético nacional va a alterarse sustancialmente y, como a corto no queda otra opción, lo hará incrementando el uso de combustibles fósiles, ya sean éstos crudo, gas natural o carbón. Japón tiene que importar los tres, ya que, como España, es muy dependiente del exterior en materia de energía primaria.

En la siguiente gráfica puede observarse el grado de dependencia de Japón a los combustibles fósiles en los últimos 20 años. Como puede comprobarse, lejos de disminuir ha aumentado.

Ésa es la razón que explica que en el país haya 54 centrales nucleares y que sea el tercer país del mundo que más electricidad genera por este método, 313 teravátios a la hora antes del tsunami, dos veces y media lo que genera Rusia (130 Twh) y cinco veces lo que genera España (60 Twh).

Si los problemas persisten en la central de Fukushima y los ingenieros no consiguen hacerse con su control, la primera en verse en serios problemas será la propietaria de la misma, la Tokyo Electric Power Company. Después los 30.000 Gwh que generaba la planta tendrán que cubrirse con otras fuentes que pasan necesariamente por derivados del petróleo o el carbón, que son los que están más a mano y los que pueden emplearse en las centrales térmicas ya operativas.

De este modo, el tsunami petrolero podría durar algo más que el oceánico. Luego se abren dos posibilidades. La primera es que los japoneses tomen las lecciones oportunas y sigan apostando por la energía nuclear. En este caso, el mercado energético japonés se iría ajustando poco a poco.

La segunda posibilidad es que, tras este episodio, las autoridades japonesas decidan abandonar paulatinamente la generación nuclear. Eso expondría a Japón a una monstruosa dependencia exterior para poder generar electricidad. Con los precios del petróleo actuales supondría un varapalo muy serio para la competitividad de la economía japonesa, ya muy castigada por la mayor deuda pública del mundo y un déficit comercial con China que asciende a los 7.300 millones de dólares.

Si Japón va cerrando sus 54 centrales a lo largo de la década la demanda de petróleo a nivel mundial aumentará, y con ella el precio del barril, por lo que una simple decisión del Gobierno japonés va a afectar indirectamente –para bien o para mal– a todos los países del mundo. 

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