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Juergen Donges: Grecia debe ser rescatada por el FMI o "salir del euro"

El director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia (Alemania), Juergen Donges, se opone al rescate europeo de Grecia. Atenas debe ser rescatada por el FMI o “abandonar el euro”. España seguirá el mismo camino si no reduce el déficit, advierte.

El director del Instituto de  Política Económica de la Universidad de Colonia (Alemania), Juergen  Donges, se opone al rescate europeo de Grecia. Atenas debe  ser rescatada por el FMI o “abandonar el euro”.  España seguirá el mismo camino si no reduce el déficit, advierte.

El momento actual no podía ser más oportuno para escuchar a uno de los economistas alemanes y europeos de más prestigio, como es Juergen Donges, director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia y expresidente del Consejo Alemán de Expertos Económicos. Donges habló sobre la coyuntura de la economía europea el pasado lunes en el marco del curso CAI en el siglo XXI, que organiza la Caja de Ahorros Inmaculada, en Zaragoza.

Con la noticia del pacto del Eurogrupo de conceder un préstamo a Grecia de 30.000 millones de euros muy reciente, Donges comenzó su conferencia adelantando su opinión contraria a esta decisión, para más tarde dar las razones de su oposición, que se dividen en dos. El primer argumento es jurídico.

El experto afirmó que el Tratado de Maastricht, que rige las reglas fiscales de los países miembros de la Unión Europea, prohíbe explícitamente tanto a gobiernos nacionales como al Banco Central Europeo (BCE) salir al rescate de otros gobiernos en problemas.

Donges está de acuerdo con esta prohibición. Sostuvo que un ciudadano alemán, como lo es él, no debe bajo ningún concepto pagar por los desmanes de otros gobiernos. “Los griegos nunca me han preguntado por los proyectos de gasto de su gobierno”, dijo en tono de humor. Además, la situación alemana tampoco está para echar cohetes, y afirmó que existen numerosos municipios alemanes quebrados, que están reduciendo drásticamente sus gastos -puso el ejemplo del cierre de piscinas, centros culturales, etc.- para salir adelante.

El segundo argumento para posicionarse en contra de la ayuda del Eurogrupo a Grecia se basa en el “riesgo moral” que puede conllevar dicha medida. Y es que, si rescatas y ayudas a quien ha caído en problemas, lo más probable es que el comportamiento que ha conducido a tal situación se incremente, incentivando así malas conductas en el ámbito de la política económica.

Esto se aplica perfectamente al caso griego: el rescate de Atenas supondría incentivar y recompensar los comportamientos fiscales imprudentes e irresponsables, con lo que haría más frecuente el surgimiento de casos como el griego.

El distinguido profesor alemán no tuvo pelos en la lengua para hablar de la irresponsabilidad de los griegos. Afirmó que Grecia está donde está por “méritos propios”, siendo una “sociedad que deliberadamente ha vivido durante años muy por encima de la realidad de sus posibilidades”.

Entonces, ¿qué propone Donges? Hizo un llamamiento a mantener las reglas del juego de la Unión Monetaria. Una vez que aceptas y suscribes un pacto con unas reglas no puedes evadirte de ellas e incumplirlas, afirmó. La única alternativa es “abandonar el club del euro”, con las consecuencias probablemente nefastas que esto acarrearía -devaluación de la moneda y fuga masiva de capitales-.

Sin embargo, no descartó rescates, siempre que se lleven a cabo por el Fondo Monetario Internacional (FMI), dado que ése es su papel, sostuvo. El problema, añadió, es que este organismo impone condiciones muy severas, como la reducción muy notable de los sueldos de los funcionarios, lo que tiene un coste político muy elevado. Además, el FMI trabaja siempre con “cuentagotas”: va dando dinero poco en poco, siempre con la condición de que se cumplan sus requisitos de choque.

A pesar de la retórica, Donges sostiene que el Eurogrupo nunca pondrá condiciones severas sobre los países miembros, porque en él “somos todos amigos”. Además, el Eurogrupo carece de herramientas efectivas para vigilar. Otra de las ventajas del FMI como prestamista de última instancia de gobiernos en problemas es su lejanía de los centros de poder político, es decir, su independencia de los gobiernos europeos, a diferencia de lo que podría suponer la creación de un FMI europeo.

En definitiva, Donges concluyó que el caso griego puede ser una prueba de fuego para determinar la viabilidad de largo plazo de la Unión Monetaria Europea.

Perspectivas economía europea y alemana

A nivel macroeconómico, Donges se mostró favorable a las políticas económicas “ultra-expansivas” aplicadas hasta el momento, por su efecto estabilizador del sistema financiero y suavizador de la recesión de la economía real. Las instituciones, de entre las que destacan los bancos centrales y gobiernos, han funcionado bien en su respuesta a la crisis, sostuvo.

Así, la perspectiva para el futuro es relativamente optimista: “El enfermo ya no está en la UVI, pero sigue en el hospital. Ahora hay que retirar los escombros” derivados de la crisis y las insostenibles y temporales políticas no convencionales.

Consolidación presupuestaria

Asimismo, advirtió sobre la insostenibilidad de los déficits públicos en los que se ha incurrido en esta crisis, y llamó a su reducción y corrección. Sobre esta cuestión, enfatizó la importancia de diferenciar entre  dos clases de déficit, el coyuntural (debido a las condiciones del ciclo de corto plazo, consecuencia de los estabilizadores automáticos) y el estructural (con independencia del ciclo, y que responde a razones estructurales de los hábitos financieros del gobierno).

Para España, el déficit coyuntural está entre el 35-40% del déficit total. Donges sostuvo la deseabilidad de la reducción, e incluso eliminación del déficit estructural, lo que supondría un recorte de la brecha fiscal próximo al 60%.

Para recortar este déficit, el analista alemán recomendó empezar siempre reduciendo el gasto público en lugar de subir los impuestos, dado que es en el gasto donde se acumulan las ineficiencias mayores, derivadas de la actuación del sector público. Pero esto tiene un problema obvio, como apuntó, y es que, “a los políticos el gasto es lo que más les gusta, porque es con el gasto como compran los votos”.

A quienes se agarran a sus prejuicios ideológicos, como es el caso de España, Donges mandó un mensaje de alerta: el mantener el déficit y el gasto pasa factura, tal y como le ha pasado a Grecia. Aunque ahora sea este último país quien esté recibiendo todas las miradas, el próximo podría ser España. “Que no tengan tanto miedo los políticos de controlar el gasto”, afirmó.

En este sentido, mencionó un estudio realizado por el Banco Central Europeo en el que se  apuntaban evidencias empíricas de que los efectos multiplicadores sobre la renta de la reducción de los impuestos son superiores a los del aumento del gasto público, contrariamente a lo que defiende la teoría keynesiana.

En relación con la decisión de subir el IVA, reiteró que primero debería recortarse el gasto, en lugar de subir el IVA. Aun así, esta medida puede ser un mal menor, ya que para él, este impuesto es menos perjudicial para el crecimiento que otros impuestos, si bien puede tener efectos colaterales de aumentos en la economía sumergida.

Alemania

El economista alemán también dedicó un apartado de su conferencia a tratar la situación económica de su país. Las previsiones de crecimiento económico para 2010 que manejan los analistas es del 1,5%, y la peor tasa de paro que se estima no llegaría al 9%, una situación que contrasta radicalmente con la situación española, y que se encuentra algo mejor que la media europea.

Alabó la competitividad del sector empresarial alemán, que se ha basado en parte en la moderación salarial, además de la sorprendente actitud de sus sindicatos, quienes, según indicó Donges, han entendido para que aumentar el empleo hace falta una moderación salarial.

Pero este hecho no es el único punto en que Alemania presenta una situación envidiable comparada con la española. Donges destacó el éxito de las reformas estructurales realizadas en su país gracias, sobre todo, al consenso entre los partidos, algo que ve impensable para España.

También valoró positivamente la reforma de la Constitución germana -gracias a la amplia mayoría en el congreso que obtuvo la coalición de Merkel en el anterior gobierno- para que, a partir de los próximos años (empezando en 2016), esté prohibido que los gobiernos locales incurran en déficit.

Asimismo, se hizo eco de las críticas de algunas personalidades, como el economista Premio Nobel Paul Krugman -del que dijo que el recibir este premio no protege de decir tonterías-, o la ministra de Finanzas francesa por criticar el abultado superávit comercial de Alemania y su mayor control de costes.

Según Donges, el origen del superávit germano reside en las decisiones de los consumidores extranjeros, que deciden en gran número comprar productos alemanes por su mayor calidad o competitividad. Enfatizó que no existe ninguna política gubernamental que favorezca este superávit, al contrario que en China. Lo que está en juego es la “soberanía del consumidor”, la oferta y la demanda, sostuvo. Por tanto, para nada este “desequilibrio” externo es preocupante. “¡Que hagan los franceses productos que quiera la gente!”, protestó sarcásticamente.

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