La dictadura castrista admite la crisis de Cubanacán pero niega los "desfalcos"

La dictadura de Fidel Castro ha roto su silencio y ha emitido una nota oficial en la que confirma la destitución del presidente del holding turístico estatal Cubanacán, Juan José Vega, así como la de tres de sus directivos. Sin embargo, rechaza que los funcionarios estén implicados en "robos" o "desfalcos".

(Libertad Digital) El rumor en La Habana debía ser tan fuerte que la dictadura castrista ha tenido que admitir la aplicación del "plan pijama" a varios directivos de Cubanacán a través del órgano oficial de propaganda, el diario Granma.
 
El "plan pijama", como ya publicó Libertad Digital, es como se conoce popularmente en Cuba a la destitución de un alto cargo que no es reubicado inmediatamente en otro puesto.
 
A través de un comunicado del Ministerio de Turismo publicado en Granma, el régimen admite que “es cierto que el Presidente de Grupo Cubanacán, los directores de dos de sus empresas no hoteleras y el responsable de una sucursal, han sido separados de sus funciones”. Sin embargo, la nota añade que "en ningún caso han participado en robos o desfalcos". Según el Gobierno cubano, las causas del despido son: "Graves errores en su trabajo de dirección, asociados a falta de exigencia y control, y otras violaciones que, aunque son práctica normal para los ejecutivos de casi todo el mundo, no se ajustan a las severas normas que rigen la conducta de los dirigentes y funcionarios cubanos”.
 
En la nota también se reconoce que el Ministro de Turismo, Ibrahím Ferradaz, se ha hecho cargo del Grupo Cubanacán, aunque se desmiente que haya alguna persona arrestada, que el grupo esté siendo sometido a una auditoría general, o que las decisiones erróneas tomadas por los directivos destituidos estén relacionadas con el mecanismo de control cambiario (cambio de dólares a pesos convertibles) forzado por la dictadura de Castro y, además, el comunicado subraya que el holding “está funcionando con absoluta normalidad”.
 
El Ministerio aprovecha la nota para insistir en que el Grupo Cubanacán “se mantiene funcionando normalmente, prestando todos sus servicios y cumpliendo los compromisos contraídos”. Para la dictadura de Castro, “lo acontecido prueba, una vez más, (...) que cualquier noticia asociada a Cuba suele ser utilizada para desatar una irresponsable campaña mediática contra el creciente prestigio y los notables avances económicos y sociales de nuestro país”.

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