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SURGEN SOSPECHAS SOBRE LA VALIDEZ DEL LIBOR

La falta de crédito podría ser mucho peor de lo que reflejan los datos oficiales

 La tasa Libor es un indicador clave en el sistema financiero mundial, ya que refleja la tasa de interés a la que los bancos de todo el mundo se hacen préstamos a corto plazo entre sí. Sin embargo, este indicador podría estar mandando señales erróneas, según The Wall Street Journal. Algunos banqueros y otros participantes del mercado han pedido a la Asociación de Banqueros Británicos (BAA), la entidad que supervisa el Libor, que investigue si sus miembros (los 16 bancos más grandes del mundo) están notificando verazmente sus tasas de préstamos interbancarios.

Noticia publicada el 18-04-2008

(Libertad Digital) Inquietud en los mercados ante las dudas que han surgido en torno a la formación del principal índice de referencia del mercado financiero internacional. Y es que, el Libor, uno de los barómetros más importantes de la salud financiera mundial, podría estar mandando señales erróneas al mercado, según publicó The Wall Street Journal.
 
Algunas empresas y operadores de medio mundo han expresado su temor a que la tasa de interés interbancaria que se aplica en los mercados de capitales de Londres no sea de fiar. Y es que, de ser así, la falta de liquidez que sufre el mercado desde hace meses podría ser incluso peor de lo que reflejan los datos oficiales. Aunque, de momento, no hay pruebas de que los bancos hayan proveído información errónea al respecto.
 
Según el rotativo estadounidense, algunos banqueros y otros participantes del mercado han pedido a la Asociación de Banqueros Británicos (BAA), la entidad que supervisa la Libor, que investigue si sus miembros están notificando las tasas de préstamos reales.
 
El sistema Libor se creó en los 80, cuando los bancos buscaban un índice de referencia que les permitiera establecer las tasas sobre los préstamos sindicados, préstamos a empresas que normalmente pagan una tasa de interés reajustable, la cual varía conforme a las tasas a corto plazo de referencia.

Al vincular las tasas de préstamos al Libor, que representa la tasa que los bancos se cobran entre sí, los bancos intentan garantizar que las tasas de interés que pagan sus clientes nunca caerán muy por debajo de sus propios costos de endeudamiento. Los bancos normalmente fijan sus tasas de préstamo a un cierto diferencial o spread por encima del Libor. Una compañía con un crédito decente puede pagar una tasa de interés de Libor más 0,5 puntos porcentuales. Una hipoteca de alto riesgo subprime puede acarrear una tasa de interés de Libor más 6 puntos porcentuales.
 
Inquietud en el mercado de crédito
 
La tasa Libor juega un papel clave en el sistema financiero mundial. Refleja la tasa de interés a la que los bancos de todo el mundo se hacen préstamos a corto plazo entre sí. Calculada cada mañana en Londres, la Libor provee un indicador crucial sobre la salud de los bancos: sube en las épocas de crisis y baja en los momentos de calma.

Su influencia va mucho más allá del sistema bancario. Las tasas de interés de billones de dólares (millón de millones) de deuda corporativa y soberana, hipotecas y contratos financieros se reajustan según la evolución del Libor.
 
Además, es un indicador clave para medir la falta o abundancia de liquidez en el mercado crediticio internacional. Un spread (diferencial) excesivamente alto entre el Libor con respecto a la deuda pública (bonos del Tesoro) refleja un mayor riesgo o desconfianza entre los bancos para prestarse dinero. De hecho, el spread entre ambos indicadores entre el Libor supera, en la actualidad, el 115 por ciento, situándose en máximos históricos, según el Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (OCE).
 
Sin embargo, tal y como advierte este organismo, el origen de la actual crisis financiera se debe a la actuación arbitraria de los bancos centrales a la hora de mantener unos tipos de interés excesivamente bajos, propiciando con ello la expansión del crédito. La tasa de intervención fijada por los organismos centrales (de carácter estatal) propició que los bancos comerciales se lanzaran a endeudarse masivamente a corto plazo (mercado interbancario en el que se aplica el Libor), al tiempo que invertían a largo plazo (mediante la concesión de hipotecas) en proyectos que hoy muestran escasa solvencia o presentan un elevado riesgo (véase las hipotecas subprime o el estallido de la burbuja inmobiliaria).



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