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La subida del tabaco acaba con la competencia y es mayor de lo que dice Salgado

La subida de impuestos del tabaco no tiene sólo efectos en la recaudación. Los pequeños distribuidores denuncian que se trata de una medida para acabar con la competencia, dirigida por el “lobby” de las grandes empresas. Además, acusan al Gobierno de ocultar la subida real del precio.

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La subida de impuestos del tabaco no tiene sólo efectos en la recaudación. Los pequeños distribuidores denuncian que se trata de una medida para acabar con la competencia, dirigida por el “lobby” de las grandes empresas. Además, acusan al Gobierno de ocultar la subida real del precio.

LD (Lorenzo Ramírez) La decisión del Gobierno de subir los impuestos a los fumadores es una muestra más de la hipocresía del sector público español. Los ingresos del Estado se hunden al mismo ritmo que se agudiza la recesión económica y este incremento fiscal puede ayudar a reducir el agujero en la caja, pero el Ejecutivo, en lugar de admitirlo, defiende que su decisión persigue “proteger la salud” de los españoles y acabar con el tabaquismo.

Sin ir más lejos, el propio presidente del Gobierno ha dicho este miércoles en televisión que el incremento del impuesto especial sobre el tabaco no tiene un "afán recaudatorio", sino que persigue mejorar la salud de los españoles. Quizá también la suya propia, ya que Zapatero es fumador.

Pero esta subida de impuestos oculta otros intereses que no se han puesto sobre la mesa. Según denunciaron los pequeños distribuidores a LD, El planteamiento del Gobierno está dirigido por dos sectores.

En primer lugar respondería a las peticiones de “aquellos a los que les beneficiaría comercialmente la disminución del diferencial de precio”, es decir, a las grandes marcas internacionales, “acabando así con el libre mercado y la libre competencia”.

Y, además, favorecería a “aquellos que mantienen que los precios bajos hacen que se incremente el consumo de cigarrillos y que esto no debe ser permitido por el Estado”, según explican los pequeños distribuidores que, en su mayoría, son empresas familiares.

Acaba con la competencia en el mercado

Según este enfoque, el Gobierno favorece el oligopolio y mantiene su mensaje contra el consumo de tabaco por sus efectos nocivos contra la salud, en un alarde propagandístico ya que, como veremos a continuación, el Estado es el que más se beneficia de la existencia de fumadores.

En concreto, el Estado recaudó 9.266 millones de euros a través de impuestos especiales e IVA del tabaco en 2008, lo que representa un aumento del 4,5% respecto a lo embolsado el año anterior y un nuevo récord histórico de ingresos por este concepto. Desde 1990, la caja estatal ha multiplicado casi por siete sus ingresos gracias a los fumadores.

A pesar de que estos ingresos son fundamentales para Hacienda, el Gobierno inició una supuesta cruzada contra los fumadores con su ley antitabaco. El mensaje era claro: proteger la salud de lo ciudadanos. Su máxima valedora fue la actual vicepresidenta económica, Elena Salgado, que anteriormente ocupó la cartera de Sanidad.

Esta doble moral (se persigue el consumo y al mismo tiempo se depende de él para las decisiones de gasto público) ha quedado patente con las recientes declaraciones de Salgado justificando la subida de impuestos aprobada la pasada semana en Consejo de Ministros. El presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, respalda a su vicepresidenta.

En la rueda de prensa posterior al citado Consejo de Ministros, Salgado anunció que la subida era de casi 20 céntimos para la “marca más vendida” y posteriormente en el Boletin Oficial del Estado, el Real Decreto aprobado explicaba de forma farragosa que el tipo impositivo específico pasa de 8,2 a 10,2 euros por 1.000 cigarrillosy delimpuesto mínimo, que sube 21,3 euros hasta los 91,3 euros por 1.000 cigarrillos.

Subidas del 26% en marcas baratas y del 100% en picadura

En un alarde de opacidad, Salgado no explicó que los precios crecerían más de un 26% en las marcas más baratas y que el tabaco de liar (picadura) se encarecería hasta un 100%. De hecho, en algunas marcas de picadura la subida fiscal es mayor que el precio de venta antes de la decisión del Gobierno

No es casualidad. El segmento del mercado del tabaco de liar, que hace un año era testimonial, ha cobrado una importancia notoria en lo que va de 2009. Debido al incremento generalizado del precio de los cigarrillos y a la falta de liquidez, los consumidores están comprando más picadura que nunca.

En los primeros meses de 2009 se consumieron en España 1.125.085 kilos de tabaco de liar en España, lo que supone un aumento interanual del 56%.

Acabar con las marcas baratas

Además de esta falta de transparencia en los precios, los pequeños productores consideran que hay más intereses que los del propio Gobierno. “El quebranto que supondrá a las marcas de bajo precio este incremento en los impuestos supondría su desaparición del mercado con el consiguiente efecto en las empresas industriales y de comercialización existentes”, explican las fuentes consultadas.

“La previsión de estas compañías afectadas es que su volumen de ventas pasaría de los niveles actuales a prácticamente cero. Es cierto que se podría mantener cierto nivel de fidelidad a la marca, pero se estima en un 5% de los casos. En ningún modo suficiente para mantener las inversiones en bienes y equipo, así como en recursos humanos, de estas organizaciones en España”, añaden.

Y las empresas no son las únicas afectadas. Los consumidores sufren la decisión de Salgado de dos formas: en primer lugar deben pagar más por el tabaco y, además, se sientan las bases para eliminar las marcas baratas con la excusa de que propician el consumo. Si esto fuera así las grandes enseñas habrían perdido fumadores en beneficio de las pequeñas, pero los datos demuestran, una vez más, la falacia del Gobierno.

El tabaco de bajo precio no fomenta el consumo

Si se suman las cuotas de mercado de los dos segmentos de precio inferiores totalizan el 8.55 % de cuota en el primer trimestre de 2009, frente al 8.72 % del año anterior. Es decir, que el segmento de precio más bajo del mercado (menos de 2,40 euros la cajetilla) pierde 0,17 puntos de mercado en este periodo.

Por lo tanto las marcas de precio bajo (menos de 2,40 euros la cajetilla) están perdiendo peso en el mercado en este primer trimestre, incluso más que las de precio más alto. El segmento de mercado que crece es el de precio intermedio, no el del tabaco barato:

 


 

“La existencia de tabacos de primer precio ni redunda en un incremento del consumo, ni en una disminución de las ventas de las marcas de otros segmentos. Igualmente presenta factores diferenciadores de estas marcas frente a las demás presentes en el mercado, de tal manera que podemos afirmar que dentro de un mercado regulado y con las ventas focalizadas en los estancos, las marcas de primer precio lejos de ser como se las presenta un incentivo al consumo, no son sino una oferta más al consumidor de este tipo de productos”, explican los pequeños distribuidores.

 

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