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EN CONTRA DE LO QUE VATICINAN LOS GRANDES GURÚS

Lo peor del credit crunch aún está por llegar

La mayoría de los analistas se han posicionado en los últimos días a favor de que lo peor de la crisis crediticia ya ha pasado. Los grandes gurús de las finanzas, tales como Warren Buffet o el ex gobernador de la Reserva Federal de EEUU, Alan Greenspan, se suman a la tesis mayoritaria de optimismo sobre el fin de la falta de liquidez actual. Sin embargo, los datos más bien constatan justo lo contrario: Lo peor del credit crunch todavía no ha pasado, puesto que las malas inversiones aún no se han depurado.

¿QUEBRARÁN LOS GIGANTES HIPOTECARIOS DE EEUU?

Noticia publicada el 09-05-2008

LD (M .Llamas) “Lo peor de la crisis ha pasado”. En una conferencia celebrada ayer en Nueva York, el ex gobernador de la Reserva Federal de EEUU, Alan Greenspan, lanzó su particular órdago al asegurar que la tormenta financiera que se cierne sobre los mercados ya ha pasado de largo. “¿Habla en serio?”, debieron preguntarse muchos de los asistentes al evento. Sobre todo, a la vista de las recientes pérdidas registradas por algunos de los bancos más importantes del planeta,  tales como Fannie Mae, UBS, o Citigroup.
 
Curiosamente, Greenspan afirmó recientemente que la actual crisis era la “peor” desde al menos la II Guerra Mundial. Además, tras su sorprendente optimismo, el ex gobernador afirmó que los precios de la vivienda "todavía tienen un largo camino bajista por delante", y que es “probable que la economía de EEUU se mantenga deprimida durante un largo período de tiempo". De hecho, el periplo hacia la recisión parece haber dado comienzo en el primer trimestre de 2008.
 
Pese a ello, tanto Greenspan como otros gurús económicos de la talla de Warren Buffet o grandes agencias de calificación, tales como Standard & Poor´s han coincidido a lo largo de los últimos días en señalar el fin de los problemas de liquidez.
 
¿Realidad o ilusión? Empezando por EEUU, hasta el momento todas las medidas puestas en marcha para facilitar mayor liquidez a las entidades han resultado del todo ineficaces, tal y como avanzó Libertad Digital. Así, “si en agosto y septiembre pasados las acciones más destacadas por parte de las autoridades monetarias consistieron en inyecciones de liquidez y en tímidas rebajas de tipos, a partir de octubre el número de iniciativas se ha disparado”, tal y como advierte el Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (OCE).
 
Medidas de intervención política permanentes
 
De hecho, en el cuarto trimestre de 2007 “las infructuosas iniciativas para incrementar las facilidades crediticias han proseguido, corregidas y aumentadas, combinadas con otras dirigidas a incrementar la renta disponible de los deudores”. Así, “el pasado 12 de diciembre varios bancos centrales internacionales presentaron una serie de acuerdos dirigidos a aliviar las tensiones que desde finales de noviembre se venían viviendo en los mercados interbancarios. El acuerdo es un trasunto de la reunión que en 1927 ya mantuvieran los principales bancos centrales del mundo con la idéntica pretensión de estabilizar a la baja los tipos de interés”.
 
Aunque el informe explica que en esta ocasión, “el acuerdo conjunto entre el Banco Central Europeo, la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra, el Banco de Canadá y el Banco de Suiza se debió a la necesidad de asegurar unos tipos de cambio fijos entre las distintas divisas (swaps) para proporcionar financiación en dólares a todos los bancos comerciales que caen bajo la jurisdicción de otras autoridades monetarias distintas de la Fed”. Es decir, el mecanismo sirvió para coordinar una “expansión del crédito de la Fed con acuerdos en materia de divisas”, añade.
 
Para ello, la Fed creó un nuevo mecanismo de provisión de liquidez, la llamada Temporary Auction Facility (TAF). “Mediante una subasta a iniciativa de la Fed, este banco central presta nuevos fondos a 28 días contra el amplio elenco de activos contemplado en la ventanilla de descuento, entre los que se encuentran CDOs calificados como triple-A y bonos hipotecarios sin calificación crediticia”, señala.
 
En principio, la TAF nació como un mecanismo de financiación extra de carácter “temporal” para que la Fed realizara subastas de liquidez “adicionales” durante algunos meses. Hasta que pasara la tormenta. Sin embargo, apenas tres semanas después de su puesta en práctica la Fed anunció que “la TAF se prorrogará tanto tiempo como sea necesario”.
 
Tres meses después, el 7 de marzo, dicho organismo afirma que “las cantidades totales prestadas mediante la TAF se incrementarán a 100 mil millones”. No contento con eso, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, vuelve a la carga el pasado 2 de mayo: “La Fed incrementará la cantidad de fondos subastados a través de la TAF desde 50 mil millones a 75 mil millones (...) lo que dejará la cantidad total en 150 mil millones”.
 
Los errores adivinatorios del gurú Greenspan
 
Todo ello viene a contradecir la tesis de Greenspan. Curiosamente, tanto en octubre de 2006 como en el mismo mes de 2007, el ex gobernador de la reserva Federal aseveró igualmente que lo “peor de la crisis” ya había pasado. ¿Acertará esta vez? Según la OCE, lo peor está por llegar, ya que la crisis subprime amenaza con extenderse a otro tipo de productos financieros, incluidas aseguradoras y tarjetas de crédito.
 
El temido credit crunch o crisis de liquidez consiste en la reducción del dinero disponible para prestar, limitando las posibilidades de endeudamiento para los consumidores y de inversión para las empresas. Precisamente hoy, los bancos de la zona del euro han anunciado que, en el primer trimestre de 2008, se han endurecido las condiciones para conceder créditos a empresas grandes y también hipotecas, pero en menor medida, según una encuesta publicada por el Banco Central Europeo (BCE).

Según se desprende de los pronósticos de la encuesta, que el BCE llevó a cabo entre marzo y hasta el pasado 8 de abril, el endurecimiento de los estándares de crédito será algo menor en el segundo trimestre del año, en comparación con el observado en el primero. Sin embargo, en los tres primeros meses del año, los bancos comerciales de la zona euro siguieron endureciendo las condiciones para conceder préstamos a las empresas, sobre todo, a las grandes, como ya habían hecho en el trimestre anterior.



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