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SEGÚN UNA ENCUESTA INTERNACIONAL

Los inversores apuestan por que otro gran banco quebrará en menos de 6 meses

La crisis crediticia suma y sigue, tal y como avanzó LD, en contra de lo vaticinado por los grandes gurús económicos. Desde el estallido de la crisis subprime el pasado año, los bancos centrales se han visto obligados a acudir al rescate de Bear Stearns, Northern Rock, Indy Mac, y los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, entre otras entidades de menor tamaño. Las pérdidas financieras ascienden ya a medio billón de dólares, y podrían aumentar hasta los 2 billones. El 60 por ciento de los inversores coinciden en que caerá otra entidad importante, en EEUU o en Europa, en los próximos 6 meses, según una encuesta internacional.

EEUU estudia nacionalizar los gigantes hipotecarios

Noticia publicada el 18-08-2008

LD (M. Llamas) El temor a que se produzca otra quiebra bancaria se ha instaurado en el seno del mercado financiero internacional. Así, casi el 60 por ciento de los inversores institucionales auguran la caída de una nueva entidad crediticia importante durante los próximos 6 meses, según una reciente encuesta elaborada por la consultora internacional Greenwich Associates.
 
De hecho, otro 15 por ciento coincide en señalar que la citada quiebra se producirá en un plazo comprendido entre los próximos 6 y 12 meses, debido a la extensión del credit crunch (falta de liquidez).
 
Hasta el momento, el estallido de la crisis de las hipotecas subprime ha originado a las entidades de crédito unas pérdidas próximas a los 500.000 millones de dólares, según recoge Bloomberg. Sin embargo, lejos de detenerse, la tormenta crediticia amenaza con intensificarse en los próximos meses.
 

 
Y es que, las denominadas hipotecas basura (alto riesgo) no son los únicos productos afectados. Los últimos datos relativos a la morosidad reflejan que la insolvencia también está arrastrando de un modo sustancial a las hipotecas de calidad media (Alt-A y ARM), tal y como adelantó LD.
 
Las nuevas subprime ya están en camino, y amenazan con cobrarse nuevas víctimas en el mercado de crédito internacional. Según la citada encuesta, el temor a una nueva quiebra de cierta relevancia no se ciñe tan sólo a EEUU, sino que también podría acontecer en el seno de la UE, según la opinión de los inversores.
 
Ante este panorama no es de extrañar que el Fondo Monetario Internacional (FMI) haya estimado que la crisis de crédito pueda llegar a cobrarse hasta un total de 1 billón de dólares. Aunque otros analistas elevan dicha cifra hasta los 2 billones de dólares. Sirva como ejemplo la depreciación de los títulos hipotecarios de Fannie Mae y Freddie Mac, cuyo valor en Bolsa ha caído un 80 por ciento en lo que va de año.
 
Sus títulos han vuelto a bajar este lunes, tras los rumores a una posible recapitalización de estas compañías por parte del Tesoro de los EEUU, según publicaba el semanario Barron's. De hecho, el Gobierno de EEUU lleva meses preparando una rescate financiero de gran calado.
 
Una fuente de la Administración Bush dijo a dicha publicación que las agencias estadounidenses de garantía hipotecaria promovidas por el Gobierno están siendo "informalmente persuadidas" por el Gobierno y el nuevo regulador, la Agencia Federal Financiera de Vivienda, para que aumenten su capital. Sin embargo, desde el Gobierno no confían en el éxito de las compañías en lograr este objetivo.
  
El mes pasado, el Gobierno de los EEUU hizo pública su intención de ayudar a las dos firmas, lo que está previsto supondrá un coste a los contribuyentes de unos 25.000 millones de dólares (16.998 millones de euros). Sin embargo, el rescate público de ambas entidades, debido a su insolvencia financiera, podría arrojar una factura mucho más cuantiosa para los contribuyentes estadounidenses, tal y como adelantó este periódico. Fannie Mae y Freddie Mac presentaron a principios de este mes sus resultados trimestrales, con unas pérdidas de 1.530 millones y 530 millones, respectivamente.

Sin embargo, las pérdidas no sólo se están cebando con las grandes entidades financieras. Los bancos regionales de EEUU registran también importantes recortes en sus valores bursátiles como consecuencia de la crisis de solvencia crediticia, tal y como ha recopilado Bespoke Investments del índice de 1.500 bancos regionales USA.
 

(Pincha en la imagen para ampliar)

 
Además, las principales aseguradoras de bonos hipotecarios de EEUU, tales como Ambac o MBIA, están tratando de resolver de un modo favorable a sus intereses los contratos financieros adquiridos con las entidades de crédito para evitar la obligación de sufragar las pérdidas ocasionadas por el deterioro de las hipotecas subprime.
 
Como resultado, sus acciones se siguen desplomando en la bolsa estadounidense. Tal y como avanzó LD, la delicada situación de estas compañías financieras acrecienta, cada vez más, el riesgo de que la calidad de sus activos sufran una nueva degradación por parte de las agencias de rating (calificación crediticia).
 
A finales de 2007, las aseguradoras Ambac y MBIA (agencias monoline) aseguraban bonos hipotecarios (CDOs) por importe de “59.800 millones de dólares con apenas unos fondos propios de 12.610 millones”, según el último informe sobre la crisis subprime elaborado por el Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (OCE), al que ha tenido acceso LD. Tal desequilibrio muestra una “elevado riesgo de impago”.
 
El problema es que una degradación de las monoline provocaría “automáticamente la degradación de todos los productos que estaban asegurando. De modo que si, por ejemplo, una hipoteca subprime tenía un rating AAA (máxima calidad), tal degradación también rebajaría la calificación de ésta”.

”La degradación reduce, a su vez, el valor de los activos asegurados, de modo que sus tenedores (bancos en su mayoría) verán reducir seriamente sus patrimonios, al tiempo que tendrían que provisionar la depreciación de sus activos (writedowns)”, explica el estudio.
 
Degradación de activos

Por si fuera poco, “muchas instituciones (también los bancos) tienen reguladas sus reservas y su capital mínimo en función del riesgo de sus activos (por los acuerdos de Basilea). Dicho de otra manera, cuanto más arriesgado se vuelva el activo, más capital o más reservas (margen de apalancamiento) deberán poseer. La degradación supondría que todas estas instituciones tendrían que captar más capital y más liquidez”, añade.

Por último, según el OCE, el sistema bancario estadounidense está “resistiendo temporalmente la crisis gracias a que la Fed sigue descontando sus activos de mala calidad y, por tanto, les proporciona liquidez, trasladando inflación al resto de la sociedad. Sin embargo, la Fed en buena medida sólo acepta colateral AAA (máxima calidad) para sus operaciones, por lo que una degradación reduciría aún más su capacidad de expansión del crédito”.
 
Según esta entidad, “las agencias de rating tarde o temprano se verán forzadas a rebajar la calificación en cuanto lleguen los impagos de las agencias monoline”.
 
No es de extrañar que ante esta perspectiva, el mercado bursátil internacional mantenga su tendencia bajista. Según un reciente informe de Goldman Sachs, “la restricción del crédito (credit crunch) se mantendrá, como mínimo, hasta el próximo año. Además, la compra de acciones se resiente en EEUU debido a la “escasa accesibilidad al crédito, la abrupta caída del precio de la vivienda y el aumento del desempleo”.
 
De hecho, un reciente estudio del Royal Bank of Scotland (RBS) advertía de que el mercado mundial se enfrenta a “uno de los peores escenarios del último siglo”. La clave está en “mantener el efectivo. Esto es no perder el dinero ni el trabajo”, según Janjuah, uno de los analistas más destacados de la City londinense tras su acertado diagnóstico de la crisis subprime el pasado año. Por su parte, Kit Jukes, director del mercado de deuda de RBS, alertaba de que Europa no será inmune. “La debilidad económica se está extendiendo y los datos más recientes sobre la demanda de los consumidores y la confianza a nivel de la UE son nefastas”.
 
La falta de liquidez se acentúa
 
La restricción del crédito ya es patente, no sólo en España, en donde la concesión de hipotecas sigue disminuyendo en tasa interanual a niveles récord, sino también en otros países, como por ejemplo Gran Bretaña. Así, la concesión de hipotecas por parte de los grandes bancos británicos cayó en mayo al nivel más bajo desde, al menos, 1997. Tan sólo se aprobaron 27.968 préstamos para la adquisición de vivienda (un 56,1 por ciento menos en tasa interanual). Y esta tendencia sigue su curso.
 
“Estas cifras ponen de relieve la extrema debilidad del mercado de la vivienda” en Gran Bretaña, según el analista de Citigroup Michael Saunders. De hecho este analista prevé que la caída del precio de los pisos británicos se mantendrá, como mínimo, durante los dos próximos ejercicios.
 
Algo similar acontece en el mercado inmobiliario español, en donde también se prevé una sustancial bajada de precios, así como un brusco reajuste que, en principio, se alargará en los próximos años. Por ello, el credit crunch golpeará con más fuerza que en otros países a la economía nacional.
 
Los bancos de EEUU están restringiendo de un modo sustancial la concesión de créditos a empresas y particulares desde el pasado abril, según ha reconocido la pasada semana la Reserva Federal (FED). La inyección de liquidez por parte de los bancos centrales no está aliviando las tensiones presentes en el mercado interbancario, tal y como avanzó LD.
 
El 60 por ciento de los bancos estadounidenses han endurecido sus condiciones para conceder crédito dirigido al comercio y a la industria (inclusive a pequeñas empresas). Casi el doble de entidades que 3 meses antes.
 

 
Además, casi el 80 por ciento (un porcentaje similar al del trimestre anterior) han reducido igualmente el crédito comercial destinado al mercado residencial.

El credit crunch se acentúa aún más en la concesión de préstamos hipotecarios. Así, más del 80 por ciento de las entidades han reducido sus líneas de crédito para la concesión de hipotecas, tanto subprime (alto riesgo) como prime (máxima solvencia del deudor o comprador del piso). De hecho, el 75 por ciento, frente al 60 del trimestre anterior, reconoce que han endurecido las condiciones para conceder hipotecas prime.
 

 
Por último, cerca del 65 por ciento de los bancos estadounidenses han recortado el crédito destinado a las tarjetas de crédito, frente al 30 por ciento del trimestre previo. Y un porcentaje muy similar lo ha hecho igualmente en el ámbito de otro tipo de préstamos al consumo.
 

 
El Banco Central Europeo (BCE) también ha constatado recientemente la restricción de crédito en la zona euro, pese a las continuas inyecciones de dinero. Los bancos comerciales europeos han seguido endureciendo sus líneas de crédito durante el segundo trimestre pese a vaticinar que el acceso a los préstamos sería mayor que en el primer trimestre. Los expertos del BCE han vuelto a fallar.
 
De este modo, el credit crunch sigue su curso. Tal proceso consiste en la reducción del dinero disponible para prestar, limitando las posibilidades de endeudamiento para los consumidores y de inversión para las empresas. “La monetización de la mala deuda por parte de los bancos centrales no ha logrado solucionar el problema”, según el OCE.
 
De hecho, el “credit crunch todavía no ha desatado sus peores manifestaciones”, advierte la entidad.  Una opinión que, ahora, parece ser compartida también por la mayoría de los grandes inversores institucionales.



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