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MIENTRAS, EL PSOE ATACA AL PRESIDENTE DE EEUU

El Gobierno se encomienda al sucesor de Bush para que Zapatero llegue a la Cumbre

El Ejecutivo socialista intenta por todos los medios participar en la cumbre que tratará la crisis en Washington, a pesar de que el presidente Bush dio portazo a la asistencia de Zapatero. El Gobierno, a la desesperada, ha contactado con los equipos de los candidatos Barack Obama y John McCain, para reivindicar su presencia el próximo 15 de noviembre. Moncloa asegura que las gestiones se realizan "a todos los niveles", pero Blanco y Sebastián tiran piedras sobre su propio tejado al criticar a Bush.

"Un pobre alcalde de pueblo" intercede por ZP

Noticia publicada el 23-10-2008

(Libertad Digital) El presidente galo -y máximo responsable de la UE- no ha logrado que Zapatero asista a la cumbre financiera que se celebrará en Washington (EEUU) el próximo 15 de noviembre, pero ha convocado una reunión previa el día 7 para los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea a la que Zapatero puede asistir.

El objeto de la reunión es preparar el encuentro  del G-20 en Washington, según anunció este jueves la presidencia francesa de turno de la UE. El presidente español podrá comunicarle sus puntos de vista a Sarkozy para que éste las presente en la cumbre de EEUU. La Casa Blanca rechaza la asistencia de España al encuentro internacional pero ha sugerido a España que está dispuesta a "escuchar sus propuestas".

Durante toda la jornada, los equipos económicos de Moncloa han intentado por activa y por pasiva conseguir la aprobación de Bush para asistir a la cumbre, a pesar de no pertenecer al grupo de las economías más desarrolladas, ni al que engloba a las economías emergentes.

Este jueves el Gobierno, en un intento a la desesperada, llegó incluso a contactar con la Casa Blanca y los equipos de los candidatos Barack Obama y John McCain, para reivindicar su presencia en la capital de EEUU el próximo 15 de noviembre. Fuentes de Moncloa aseguran que las gestiones diplomáticas se están realizando "en todas direcciones y a todos los niveles" para conseguir una invitación.

Blanco y Sebastián atacan a Bush

Pero declaraciones como las efectuadas por el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, no ayudan mucho. El número dos del partido dijo que "entendemos que España tiene mucho que decir y mucho que aportar, incluso tenemos que señalar el camino porque no creemos que el culpable de esta crisis sea quien deba marcarlo", en un ataque directo a Bush.

Además, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, está deseando que se celebren elecciones en EEUU para perder de vista a su presidente, tirando piedras contra su propio tejado y empeorando las ya destrozadas relaciones diplomáticas con Norteamérica.

"Es evidente que la crisis se originó en EEUU, estamos en un mundo global, en un sistema financiero integrado y no nos podemos aislar de las turbulencias financieras de EEUU. Ya sólo quedan 13 días de Bush y 13 días pasan rápido", afirmó Sebastián, en unas declaraciones que se desmarcan de la línea de cautela y de respeto a la participación de EEUU que está caracterizando las declaraciones de representantes de otros países.

Sin embargo las ilusiones de los socialistas con la probable victoria de Barak Obama pueden verse truncadas. Según revela ABC, su candidato a presidente , el senador Joe Biden, dijo al ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos en abril de 2004 sobre la decisión de retirar unilateralmente las tropas de Irak que el daño causado por Zapatero costaría repararlo "no sólo si repetía Bush, sino también en el caso de un triunfo de Kerry" en las elecciones de noviembre de 2004.

Zapatero, en China

Por el momento, Zapatero ha viajado a Pekín para participar en la cumbre UE-Asia y aprovechará para mantener también contactos que permitan su presencia en la reunión de Washington, al igual que hará en la cumbre iberoamericana de San Salvador los días 29, 30 y 31 de octubre.

España mantiene la tesis de que su aspiración a participar en la cumbre es "legítima" por ser la octava potencia económica mundial y por la solidez de su sistema financiero, que ha resistido mejor que el de otros países los avatares de la crisis.
 
 
El Gobierno cree que el hecho de que España no esté en la cumbre no es una decisión personal de Bush por la relación que mantiene con Zapatero desde que España retiró las tropas de Irak, sino que se debe a la composición estricta del G-20. 
 
Por ello, insiste en que hay razones objetivas para que se considere que la petición de España no es "caprichosa" y para exigir flexibilidad al grupo, que ha podido quedar obsoleto.
 
Moratinos no sabe cómo se asiste a estas cumbres
 
En un alarde dialéctico, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, dijo este jueves que "no sabe" como se entra a este tipo de reuniones "si por la puerta de delante, por la de atrás o por la lateral".
 
A su juicio, "lo importante es defender y aportar, puesto que lo que tiene España es que si hay una voluntad de estar presente no es por una cuestión de orgullo nacional, que lógicamente todos los tenemos, sino que tenemos un sistema financiero muy sólido que ha demostrado durante la crisis las razones del grado de influencias que tiene el país a nivel económico y financiero en el mundo".
 
Moratinos manifestó que "no tiene noticia" en relación a que el Rey Don Juan Carlos haya realizado algún tipo de gestión con el Gobierno estadounidense para acercar posturas.
 
El PP apoya la asistencia de España
 
Hasta representantes del PP han mostrado su apoyo al Gobierno para que España pueda estar representada y han ofrecido al Ejecutivo "toda la ayuda" necesaria, porque sería "letal" no asistir. Todo ello a pesar de que Zapatero culpa de la crisis a la Adminístración Bush, y que ha protagonizado excesos en sus participaciones internacionales.


A este respecto, la diputada de UpyD, Rosa Díez, considera que España es ahora un país "prescindible" en las reuniones por la indolencia con la que el presidente del Gobierno asiste a las cumbres, su "casi nula" participación en los debates y sus anulaciones de última hora.

De momento, la única cumbre sobre el sector financiero a la que asistirá España con sus compañeros europeos será a la del 7 de noviembre. El encuentro de los gobernantes europeos, que se hará coincidir con un almuerzo de trabajo, servirá aunar criterios de cara al encuentro del G-20 en EEUU, con el principal objetivo de debatir posibles soluciones a la crisis que golpea a la economía internacional.

Implicaciones económicas de la crisis subprime

La reunión de Washington, que acogerá a los países más industrializados (G-7 más Rusia) y a economías emergentes y en desarrollo, será la primera de una serie de encuentros. Los líderes internacionales analizarán cómo afrontar las implicaciones económicas de las turbulencias generadas tras el estallido de la crisis de las hipotecas de alto riesgo (subprime) y su contagio a Europa.

La Unión comenzará a preparar su posición de cara a Washington en la reunión de ministros de Finanzas de los países de la zona euro del 3 de noviembre, que irá seguida un días después de un Consejo de Ministros comunitarios de Economía y Finanzas.

Lo que se persigue es  "una reforma real y completa del sistema financiero internacional fundada sobre los principios de transparencia, solidez bancaria, responsabilidad, integridad y gobernabilidad mundial".
 




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