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¿Cómo son las mujeres de los candidatos a La Moncloa?

Amparo Illana (Suárez), Pilar Báñez (Calvo Sotelo), Carmen Romero (González), Ana Botella (Aznar), Sonsoles Espinosa (Zapatero)… ¿Quién será la próxima?

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Amparo Illana (Suárez), Pilar Báñez (Calvo Sotelo), Carmen Romero (González), Ana Botella (Aznar), Sonsoles Espinosa (Zapatero)… ¿Quién será la próxima?
Elvira Fernández, junto a Rajoy, para el diario ABC.

Se hizo famosa la noche electoral del nueve de marzo de 2008. Cuando Mariano Rajoy pronunció ese lacónico “adiós” desde el balcón de Génova una vez volvía ser derrotado en las urnas por José Luis Rodríguez Zapatero, ella estuvo junto a él. Sin poder contener el llanto, admitiendo públicamente, ante todos los españoles, el dolor que sentía.

 

Elvira Fernández Balboa espera, una legislatura después, repetir la imagen de verse subida en el balcón de la sede nacional del PP, pero en esta ocasión con una sonrisa de oreja a oreja. Dando cariño a quien tiene todas las papeletas de convertirse en el próximo presidente de la Nación.

 

Nació el 27 de abril de 1965. Elvira -Viri, como la conocen todos- es de Pontevedra, como su marido. Tardaron en conocerse, y el sí quiero llego cuando Rajoy ya cumplía los cuarenta y uno. Tienen dos hijos: Juan y Mariano júnior. Cuentan de ella que no le gusta salir en los medios, pero en esta recta final está haciendo un esfuerzo.

 

La hemos visto protagonizar entrevistas con el candidato popular y estuvo en la Convención Nacional que el PP celebró en Málaga a principios de octubre. Entonces ocurrió, cámaras de por medio, lo que antes nunca se había visto: el beso entre el presidenciable y su mujer, a la que le dedica toda clase de elogios cada vez que le preguntan por ella.

 

Discreta, discretísima, de Elvira se sabe poco, pero tal vez lo suficiente para saber que es alguien de bien en todos los sentidos. Trabajadora empedernida, actualmente está en Telefónica Contenidos -según publicó El Mundo-, lo que más le importa es, claro está, la familia. Por eso propuso no vivir a La Moncloa tras el 20-N (no quiere cambios bruscos para los niños), aunque hará lo que más le convenga a su marido.

 

Viri también ha pensado en el día después. En cómo le cambiará aún más la vida, en los escoltas… pero lo hará porque, por encima de todo, quiere a Mariano. En la noche electoral de las elecciones gallegas, el líder del PP bajó a la sala de prensa puro en mano para saludar a los informadores. Ella le acompañaba, con los ojos lacrimosos, en silencio. Pero no paró en ningún momento de mirarle, como si estuviera obnubilada. No había dudas de que la compenetración era total, y tal vez por eso le seguirá (asesorándole) en este camino de tantas dificultades.

 

Pilar Goya: “La lista es ella”

 

Es la gran desconocida, algunos dicen que “el secreto mejor guardado” en la vida de Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero quienes sí le conocen aseguran que “la lista es ella”. Y eso que para los socialistas lo de que Rubalcaba “es muy listo” va casi en el programa electoral o en el cartel de militante. Pero a esta mujer de Vitoria, nacida el 20 de septiembre de 1951, profesora de investigación del CSIC y vicepresidenta primera de la Real Sociedad española de Química, no le suelen dar gato por liebre, aunque sea “eléctrica”.

 

Según desvelaba el pasado mes de junio el suplemento Crónica del diario EL MUNDO, Pilar es de una familia “acomodada y de derechas”. Eran vecinos en el barrio de Salamanca de Madrid pero la ‘química’ surgió en la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid. Se enamoraron y, tras una beca en EEUU, se casaron en 1979. Fue también en ‘la complu’ donde se fraguó el llamado ‘clan de los químicos’ formado por otra pareja: Jaime Lissavetzky, amigo de la infancia de Rubalcaba, y su mujer, Pilar Tijeras. Un grupo de amigos íntimos que, como cualquier otro, quedan frecuentemente a cenar y veranean juntos en Asturias desde hace años.

 

No concede entrevistas, al menos, no para hablar de política, pues comparte con la mujer de Rajoy, Viri, su extrema discreción. Su empeño por no mezclar sus vidas profesionales con la personal llega hasta el punto de que Goya, una química de altísimo nivel profesional, no acudió a la inauguración del Año de la Química, pues era su marido quien presentaba el evento.

 

Alfredo y Pilar no tienen hijos, pero dicen que “a sus sobrinos los tratan como si lo fueran”. Sobre todo, tras el duro golpe que tuvo que soportar la esposa de Pérez Rubalcaba cuando en 2008 fallecieron tres de sus cuatro hermanos en distintas circunstancias. Fue entonces cuando Rubalcaba anunció que dejaba la política.

 

Su altísimo nivel profesional –también es vicepresidenta de la Fundación Save The Children- está reñído con la sobre exposición que se asocia al cargo de una ‘primera dama’. Y, aunque no parece que las encuestas vislumbren que lo llegue a ser, hay quienes reconoce que está dispuesta a hacer sacrificios. Como al ser nombrado su marido ministro del Interior, cuando tuvo que abandonar su piso de Majadahonda para mudarse al número 5 del Paseo de la Castellana, sede del Ministerio del Interior y residencia oficial de su responsable. Cuentan que está feliz desde que en el mes de julio se trasladó de nuevo al lugar en el que reside el matrimonio desde su boda.

 

Pero ha habido pasos. Y gestos. Otra coincidencia con Viri: el beso que propinó a su marido el pasado 9 de julio cuando fue proclamado oficialmente candidato a La Moncloa por el PSOE. Desde entonces, se han multiplicado las apariciones públicas, gracias al empeño de los asesores del candidato: la Conferencia Política, un acto con mujeres la semana pasada y ayer mismo en el mitin de Dos Hermanas (Sevilla). Una concentración “histórica” a la que Rubalcaba no quiso asistir sin su química particular: Pilar Goya.

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