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La Academia hace un cordón sanitario al cine español para evitar abucheos

Una gala sosa en la que lo mejor fue el humor ácido de Santiago Segura. Merecida victoria de No habrá paz para los malvados.

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La gala de la 26ª edición de los Goya comenzaba a las 22:00 horas. Sin embargo, desde bien temprano la Policía tenía acordonadas varias manzanas en torno al Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

Las medidas de seguridad eran tan fuertes que hasta los periodistas acreditados teníamos problemas para entrar al edificio. ¿Cómo accedió entonces el centenar de fans que había adecuadamente colocados en la puerta?

Los rumores hacen pensar que eran extras contratados para evitar que volvieran a oírse consignas como "no es cultura vuestra basura" o "esas tetas (o cocaína, dependiendo del destinatario) las he pagado yo".

Anonymous había hecho pública su intención de acudir para protestar, pero tuvieron que conformarse con quedarse tras los cordones policiales a centenares de metros de los actores (y  de las cámaras de TV). Aún así un espontáneo consiguió saltar al escenario con la careta V de Vendetta.

La gala más sosa

Los dos años anteriores la gala había sido amena y divertida gracias a la batuta de Alex de la Iglesia. En esta edición la conductora era Eva Hache y el resultado ha sido una de las galas más sosas que se recuerdan, salvo por el monólogo de Santiago Segura que merece mención aparte. Aunque hay que reconocer que ha sido sosa, sí, pero no cutre como hemos visto muchas.

Por fin parece que los cineastas españoles han aprendido lo que es el glamour, hemos visto más trajes de chaqueta y esmóquines que nunca. Han dejado de lado las consignas políticas, aun gobernando el PP, con la única excepción de Isabel Coixet y su soflama a favor del juez Garzón. Claro que ganaba el Goya por el documental Escuchando al juez Garzón, por lo que era de esperar.

No obstante, la gala tuvo algún que otro momento emocionante, como el gran aplauso a Silvia Abascal en su reaparición tras sufrir un ictus hace casi un año. Muy emocionada y entre lágrimas daba las gracias "por poder estar aquí de pie".

Sin Alex, se acabó la autocrítica

Enrique González Macho, actual presidente de la Academia, salía al escenario con sus vicepresidentas Judith Colell y Marta Etura. Alex de la Iglesia se caracterizó por hacer autocrítica y bajarle los humos al cine español. "Nos encanta mirarnos el ombligo" o "no somos tan importantes, sólo hacemos películas" eran algunos de sus mensajes.

También decía que internet es el presente. Para Macho, en cambio, "es el futuro", "no forma parte de la actividad económica del cine" y "todavía no es alternativa". También tiró dardos a "ese público minoritario que de forma visceral, que no racional, trata con indiferencia,  y en algunos casos con hostilidad, nuestro trabajo".

Seguía diciendo que "puede ser que tengamos parte de culpa, pero desde luego, no toda". Al parecer Macho no recuerda las galas del No a la guerra y el Nunca Mais, en sus manos está el no volver por esos caminos ahora que vuelve a gobernar el PP.

El gran Santiago Segura

Sin duda, el mejor momento de la gala ha sido el monólogo de Santiago Segura. González Macho ya había advertido que dejaría a Segura unos 10 minutos para decir lo que quisiera como compensación a que Torrente 4 (la película más taquillera del año en España por encima de Harry Potter, Crepúsculo...) no contara con ninguna nominación. Le bastaron 5 minutos.

Nada más salir decía "gracias amigos por estos calurosos aplausos. Estoy destrozado, deprimido... sabéis que hay 29 categorías en los Goya y no me habéis votado en ninguna". Además decía "sólo el hecho de poner a Kiko Rivera a trabajar ya tiene mérito".

Momento sublime fue cuando explicó cómo vota un académico, "no votamos científicamente sino por odios, rencillas, amistad...". A esas alturas Salma Hayek ya sabía que no era la ganadora del Goya a mejor actriz. "Salma no te preocupes, cuando hay una estrella internacional en una película nuestra la nominamos para que venga y dé glamour, pero luego se van con una mano delante y otra detrás, le ha pasado a Ryan Reynolds, Nicole Kidman...".

"Mejor actor: Daniel Brühl es muy joven, éste fuera; Luis Tosar es buenísimo pero tiene tres  Goyas, que le den; Antonio Banderas, el tío más majo del cine español, embajador de nuestro cine, cómo es posible que no tenga un Goya... no tiene un Goya pero tiene un chalet en Marbella, una mansión en Los Ángeles... que se joda". Por tanto, "te queda Coronado".

Y le tocó el turno a los directores. "Benito, La voz dormida, estoy tan contento que por primera vez se valore en la Academia una peli sobre la guerra civil; Pedro, no te digo nada porque te cabreas y te vas de la Academia".

"Es broma, Pedro es un tío maduro y coherente, él nunca haría eso". Lo cierto es que sí se fue de la Academia por una rabieta tras no ser premiado. Y terminó con "Urbizu, has hecho una genialidad, un policía corrupto, con bigote, con barriga cervecera, alcoholizado, todo el día en clubs de alterne... lo hacéis socio del Atleti y fan del Fary y lo bordáis". Lo dicho, toda una genialidad.

En cuanto al palmares ha sido un año de reparto. Ha ganado justamente No habrá paz para los malvados (6), que se lleva todos los importantes, por delante de La Piel que habito (4), Blackthorn (4), La voz dormida (3) y Eva (3).

Los Goya este año no han sido amenos, pero por lo menos han sido cine, sólo y únicamente cine (exceptuando de nuevo a Coixet, como ya sabemos).

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