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Airbender, el último guerrero: ¿Se merece Shyamalan el escarnio crítico?

La crítica de EEUU reservó el peor recibimiento posible a la última cinta de M. Night Shyamalan. El director de El sexto sentido daba muestras de un evidente cansancio creativo en sus últimas películas, pero en absoluto se merecía tal masacre con su primera cinta basada en material ajeno, un anime televisivo.

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La crítica de EEUU reservó el peor recibimiento posible a la última cinta de M. Night Shyamalan. El director de El sexto sentido daba muestras de un evidente cansancio creativo en sus últimas películas, pero en absoluto se merecía tal masacre con su primera cinta basada en material ajeno, un anime televisivo.

En efecto, el director nacido en India daba muestras de cierta morosidad en los argumentos de sus últimos filmes, así como de una evidente autocomplacencia (siempre se reserva un papel como actor, algo que llevó al paroximo en La joven del agua), pero incluso los títulos que han causado mayor división no fueron adecuadamente comprendidos en EEUU. Su intangible espiritualidad, su manejo de los arquetipos en su variante más mítica y su formidable manejo del suspense convierten a Shyamalan en uno de los directores más personales e interesantes de la industria, todavía hoy.

Todo ello se aprecia en Airbender: el último guerrero, un film en el que Shyamalan se aleja del thriller y apuesta por parecerse más a cintas infantiles tan deliciosas como La historia interminable que a hallazgos suyos como Señales o La joven del agua. Lo que conserva el filme respecto al resto de su obra es la habilidad del director en otorgar una visión única y espiritual a la historia, algo que se sobrepone totalmente a unas escenas de acción tratadas muchas veces mediante elipsis, sin que la película llegue a resultar nunca morosa.

Shyamalan me sigue pareciendo un autor comercial y sincero, que triunfa al hacer suyo un relato ajeno que podía haber degenerado en un resultado hortera, como fue el caso de filmes tan lamentables como Dragonball Evolution o Super Mario Bros (dejo fuera intencionadamente otro anime como fue Speed Racer de los Wachowski, título fallido pero a reivindicar). Airbender, sin ser una maravilla, se sitúa por encima de todos ellos gracias a su bienintencionada y exótica moralidad (que no moralismo) y a sus excelentes efectos especiales, resaltando además la banda sonora de James Newton Howard, colaborador habitual del director, y que en esta ocasión vuelve a estar sembrado.

De modo que pese a sus mediocres interpretaciones, su justo guión y el ridículo en el que cae en ocasiones, Airbender se presenta como una digna y bienintencionada aventura fantástica e infantil que tampoco se merecía ese injusto recibimiento. No obstante, sus resultados económicos han sido bien distintos, pudiendo ser considerada casi un éxito de taquilla.

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