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Las mayores locuras de los ricos más excéntricos

David Escamilla descubre en su nuevo libro algunas de las excentricidades más hilarantes de los más ricos. Porque para ser millonario no basta con tener dinero, también hay que saber cómo malgastarlo.

LD
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Portada del libro de David Escamilla

La primera vez que alguien dijo que el dinero no daba la felicidad, ¿sabemos en realidad de qué cantidad estaba hablando? Cuándo llega el día en que uno es consciente de que tiene más dinero del que podría gastar en toda su vida ¿qué hace con todo el dinero? David Escamilla responde a esa pregunta:

París Hilton, biznieta de Conrad Hilton, fundador de la cadena de hoteles del mismo nombre y heredera de una enorme fortuna aseguró una vez que "de pequeña, quería ser veterinaria, pero después me di cuenta de que podía comprarme todos los animales que quisiera". Y seguramente fue su amor a los animales lo que la llevó a pagar una pequeña fortuna por un trozo de tierra al lado del sepulcro de Marylin Monroe para enterrar a su cabra.

El rey del pop, Mickael Jackson decoró los jardines de su famosa mansión de Neverland con estatuas de piedra de los personajes de Disney y escenas de la Biblia, que no le costarían baratas, por supuesto.

No es posible hablar de extravagancias y caprichos sin mencionar a Aaron Spelling, uno de los productores de televisión más importantes de la historia que dejo a sus herederos una increíble mansión en Beverly Hills. La casa está equipada con todo tipo de lujo. Tiene 123 habitaciones, una bolera y una pista de patinaje sobre hielo, cuatro bares, un jardín de rosas en el techo del garaje y, lo mejor de todo, dos habitaciones destinadas exclusivamente para envolver regalos.

El matrimonio formado por la Spice pija y el futbolista de oro, David Beckam, está claro que nada en la abundancia. Tanto es así que Victoria Beckam se gastó la friolera de 350.000 euros en una sola tarde en Milán, en veinte pares de zapatos, doce pares de gafas de sol y un reloj Rolex valorado en 278.000 euros.

En cuanto a las excentricidades que exigen las celebrities a su paso por distintos lugares del mundo, las hay de todos los gustos y colores. Así, Elton John en verano de 2007 exigió una limusina para sus desplazamientos del hotel al estadio y flores y plantas naturales en todos los lugares que él pisaba.

Todas estas excentricidades y muchas más están resumidas en esta obra. Además, uno de los últimos capítulos va dedicado a los millonarios que no se dedican a gastar, ni tampoco a ahorrar: los auténticos tacaños. Como J. Paul Getty, una de las primeras personas en superar los 1.000 millones de dólares de fortuna personal gracias al petróleo, que llegó a instalar teléfonos de monedas en su propia casa para que las visitas se pagaran sus llamadas.

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