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Predators: Schwarzenegger, ya no te necesitamos

Predators, que se estrena el 27 de agosto, es la secuela de la película protagonizada por Schwarzenegger en 1986, en la que un alienígena cazador diezmaba todo un pelotón del ejército en plena jungla centroamericana. Adrien Brody lidera un nuevo grupo de hombres... pero les aguarda más de una sorpresa.

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Predators, que se estrena el 27 de agosto, es la secuela de la película protagonizada por Schwarzenegger en 1986, en la que un alienígena cazador diezmaba todo un pelotón del ejército en plena jungla centroamericana. Adrien Brody lidera un nuevo grupo de hombres... pero les aguarda más de una sorpresa.

Depredador fue una película capaz de poner la zancadilla a la ideología que sustentaban las películas de hombres con armas de los ochenta sin por ello dejar de resultar un entretenimiento auténtico. Un film de acción a lo Rambo que acababa convirtiéndose en otro de horror y ciencia ficción de una forma gradual y naturalista. Predators es la secuela de esa película dirigida en 1986 por John McTiernan. Y pese a ser indudablemente tardía, de ella conserva sus mejores virtudes, que no eran pocas.

Y aunque el californiano Nimród Antal no es McTiernan y carece de la fluidez narrativa y visual del cineasta que poco después firmaría Jungla de cristal, su Predators es un film opresivo y ambiental fundamentado casi por completo en el suspense, que sostiene el pulso con el espectador y que no estalla hasta sus compases finales. Antal consigue la doble cabriola de hacer que un monstruo que ya conocemos nos vuelva a dar miedo, y filmar secuencias capaces de satisfacer a las nuevas audiencias (y me refiero a sus prodigiosos minutos iniciales).

A ello ayuda la presencia de un Adrien Brody que, lejos de parecer desubicado, otorga a su personaje una pátina de ambigüedad que no se resuelve hasta el final de la película, y que se integra a la perfección en un reparto de hombres duros que Antal maneja con soltura sin necesitar recurrir a la parodia: la primera hora de Predators se centra exclusivamente en las relaciones entre sus personajes y la creación de un entorno opresivo alrededor de ellos. Tan sólo Topher Grace parece fuera del film, aportando su personaje un giro final que se me antoja innecesario.

Predators es un film de acción y ciencia ficción que no satura con efectos especiales y que prefiere apoyarse en los personajes, lo que no significa que el guión de la misma sea Shakespeare. Pero lejos de promocionarse exclusivamente con la nostalgia por los ochenta como Los mercenarios, aporta suspense, emoción y una vuelta de tuerca a la historia de forma natural, por mucho que hayan pasado décadas desde la primera Depredador. Una agradabilísima sorpresa y posiblemente, el título de acción más logrado de este año.

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