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Sexo en Nueva York 2: Poco sexo y poca Nueva York

En Sexo en Nueva York 2 las cuatro amigas regresan dispuestas a revolucionar la cartelera, con Carrie tratando de afrontar su vida marital, o Charlotte apañándoselas como madre. Pero Samantha, que sigue siendo ella misma, va a proponer a la cuadrilla la aventura de sus vidas… viajar a Arabia Saudí.

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En Sexo en Nueva York 2 las cuatro amigas regresan dispuestas a revolucionar la cartelera, con Carrie tratando de afrontar su vida marital, o Charlotte apañándoselas como madre. Pero Samantha, que sigue siendo ella misma, va a proponer a la cuadrilla la aventura de sus vidas… viajar a Arabia Saudí.

El otro día presentábamos Jacuzzi al pasado como paradigma de las películas de tíos, ese género en la que una cuadrilla de amigos se sienta a beber cerveza, hablar de películas y recordar a las mujeres que dejaron escapar. Pues bien, las mujeres que huyeron de los protagonistas de Jacuzzi al pasado podrían ser perfectamente las protagonistas de Sexo en Nueva York 2, un film que viste los mismos estereotipos sexistas, aunque esta vez de mujeres, con ropa de Louis Vuitton o Christian Dior. Pero aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

El resultado es un film que propone la misma moralina y punto de vista de las comedias de enredo y románticas sobre las que se quiere situar, extendiéndose de forma innecesaria durante una hora más de la cuenta. Sexo en Nueva York 2 es, además de larguísima (150 minutos son demasiados), tan extremadamente autocomplaciente que no se molesta un ápice en maquillar su pobre guión (rico en sentencias ingeniosas, eso sí) con algo mínimamente nuevo. Sus creadores, confiados en que la fórmula de la serie funciona también en el formato largometraje, simplemente dilatan las aventuras de Carrie y compañía hasta la extenuación, dando como resultado un film que tiene el argumento de un capítulo de la serie, pero la duración de una temporada entera.

Una vez claro que la mitad de Sexo en Nueva York 2 se podía haber quedado en la sala de montaje, y que el atractivo de la propuesta apela, continua y exclusivamente, a la complicidad del fan de la serie televisiva, queda la película. Una mera sucesión de estampas y gags de irregular fortuna que carecen por completo de destino. Pese a lo acertado de los comentarios chistosos a costa del burka o las diferencias culturales con los países árabes, Sexo en Nueva York 2 es una película que acaba exactamente igual que empieza y apenas aporta nada nuevo a la mitología de la serie.

Pero tratando de ser innecesariamente imparciales, sería injusto no reseñar algunas de las virtudes de la película. Kim Cattrall aporta una personalidad que acaba siendo el verdadero motivo de ser de la misma, algo que la actriz no tiene inconveniente en potenciar hasta merendarse sin dificultad a sus compañeras de reparto. Su desmesura y atractivo reserva los mejores momentos de Sexo en Nueva York 2, y a ella se deben los mejores gags (como los que tienen lugar cuando es detenida por practicar sexo en una playa, o los disturbios que organiza ella sola en el mercado). Todo lo demás es exceso y autocomplacencia en un show que es mucho menos cínico y más vulgar y lento de lo que se pretende.

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