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'Tenderness': Russell Crowe y la ternura del asesino

Tenderness es un thriller que decididamente navega a contracorriente. El film protagonizado por Russell Crowe huye del espectáculo o la sangre.

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Tenderness es un thriller que decididamente navega a contracorriente. El film protagonizado por Russell Crowe huye del espectáculo o la sangre.

Sólo en estos términos puede entenderse el film dirigido por John Polson, responsable de la horrible El Escondite, que estuvo protagonizada por Robert DeNiro y Dakota Fanning. Pero a pesar de que Tenderness también presenta formalmente muchos de los soportes habituales del thriller -desde psicópatas imprevisibles, adolescentes desequilibrados hasta policías obsesionados- la senda escogida es radicalmente contraria a su anterior film.

El resultado prefiere ser el áspero retrato de tres desdichados: Tenderness toma forma de road-movie y sigue al psicópata juvenil Eric Komenko (Jon Foster), fuera de prisión pese a haber asesinado a sus padres y, al menos, a otras dos jóvenes muchachas que se cruzaron en su camino. Lori (Sophie Traub) es una adolescente con una infancia traumática, no puede evitar sentirse obsesionada con el asesino y le sigue en su periplo. El tercer vértice del triángulo es el detective Cristofuoro (Crowe), que a pesar de estar casi retirado, sigue los pasos de ambos, convencido de que Eric no va a poder evitar matar otra vez.

El tema podría recordar a la grotesca Asesinos Natos, de Oliver Stone, pero la aproximación es radicalmente opuesta. El film dirige sus miras hacia el drama y el intimismo, dibujando un sombrío panorama vital acerca de los recodos de la atracción, el deseo y la aceptación familiar. Ayudándose de un espléndido Russell Crowe en su registro más afligido, el protagonista de La sombra del poder cede parte de su protagonismo a los dos jóvenes principales para rematar un film con un ritmo pausado pero no aburrido, que equilibra bien el suspense y el puro y duro retrato psicológico de un trío de personajes unidos por la tragedia.

Por eso, y pese cierta tendencia a un tono uniforme de los de telefilm de sobremesa, Tenderness merece la pena pese a sus debilidades, y deja escenas que marcan precisamente por su oscurísimo aroma a fatalidad. A retener ese diálogo inicial entre Cristofuoro y el joven Ben antes de salir de la cárcel, en la que el primero le recuerda amistosamente que está convencido de que volverá a matar. O la bellísima imagen de Russell Crowe cuidando de su esposa, ingresada en un hospital con una parálisis total de cuerpo, por no mencionar la esquiva reflexión final de éste, en la que traza la línea entre la búsqueda del placer y la huída del dolor que define a sus protagonistas.

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