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Un hombre soltero: Esmerado drama romántico con un gran Colin Firth

El diseñador de moda Tom Ford debuta en la gran pantalla con un drama romántico en el que Colin Firth borda un papel perfecto como un maduro profesor universitario que afronta la pérdida del ser querido, que resulta ser otro hombre. Un film filmado con gracia, discreción y mucho interés.

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El diseñador de moda Tom Ford debuta en la gran pantalla con un drama romántico en el que Colin Firth borda un papel perfecto como un maduro profesor universitario que afronta la pérdida del ser querido, que resulta ser otro hombre. Un film filmado con gracia, discreción y mucho interés.

El debut en la dirección del diseñador de moda Tom Ford se salda con gracia y unos buenos resultados gracias a la rotunda labor de un Colin Firth en estado de gracia y una factura visual irreprochable, que da enjundia al drama personal de un profesor de mediana edad enfrentado a la soledad y el vacío más absoluto tras la desaparición del ser amado.

Ford no trata de forzar la premisa pero se sabe detener en los pequeños detalles. Un hombre soltero es un film introspectivo diseñado de forma exquisita, con una fotografía potente –del catalán Eduard Grau- y un paladar refinado en todos y cada uno de los elementos visuales. Como era de esperar, la sensibilidad estética de Ford convierte el vestuario, los decorados y las texturas visibles del film en elementos narrativos elevados a la categoría de discurso de forma explícita.

El riesgo que asume, y lo hace con suficiente valentía, es convertir Un hombre soltero en un film voluntariamente estático, de tempo lento, que paladea lo sublime de conceptos tan esquivos y sugerentes como la belleza y la muerte sin convertirse en un pedante espectáculo de romanticismo trágico. Ford combina lo moderno y lo clásico con la misma seguridad que viste camisa y traje, es decir, de forma exquisita y exhibiendo un discreto pero lujoso gusto por el estilo.

Pero el film no sería lo que es si un Colin Firth que, presente en todas las escenas, representa las tres patas de la mesa en la que Ford se apoya para construir el film. El inglés hace una composición memorable que combina ternura, humor e inteligencia, aportando también una contundencia y un refinamiento que permite a Ford implicar e implicarse en el drama romántico.

Por último, el director renuncia también a convertir el film en un discurso sobre minorías. La homosexualidad aparece presentada sin pudor pero de forma discreta y natural, casi una casual opción vital y argumental que no puede escandalizar y que contribuye sobremanera a alzar Un hombre soltero como el notable debut que es: un sólido drama romántico trágico y doloroso, algo superficial pero absolutamente convincente.

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