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Una hora más en Canarias: Comedia sexual de una noche de verano

Una hora más en Canarias es una muy recomendable comedia romántica, que adereza con números musicales el exotismo y pijerío gamberro las desventuras de su cuarteto protagonista. Enredos, travesuras, música y playa en una película protagonizada por unos adecuados Angie Cepeda, Juana Acosta y Quim Gutiérrez.

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Una hora más en Canarias es una muy recomendable comedia romántica, que adereza con números musicales el exotismo y pijerío gamberro las desventuras de su cuarteto protagonista. Enredos, travesuras, música y playa en una película protagonizada por unos adecuados Angie Cepeda, Juana Acosta y Quim Gutiérrez.

Una hora más en Canarias es una comedia musical y romántica ideal para el verano. Nos cuenta el combate de dos hermanas, Claudia y Mónica, por el amor de Pablo, a quien se llevan a las islas Canarias con la excusa de hacer negocios. El resto es un conjunto de ardides y persecuciones de la primera para convencerle a él de que vuelva con ella, aunque le van a salir rivales hasta de debajo de las piedras.

Una hora más en Canarias se beneficia de un reparto perfectamente capaz de adaptarse a la rapidez de los diálogos urdidos por Serrano y Olga Iglesias. Tanto Angie Cepeda como Juana Acosta saben exagerar sus maneras latinas hasta el puro histrionismo (sobre todo la primera), extrayendo todo el jugo a las artificiales maquinaciones de culebrón de sus personajes, mientras Quim Gutiérrez se saca de la manga un carismático pelele en cuya piel muchos querrían estar. Todos ellos son cómplices perfectos de los diálogos autoconscientes yel tono dicharachero, desprejuiciado y colorista del tutti-frutti orquestado para la ocasión.

Sin caer en un exceso de números musicales, Una hora más en Canarias es un disparate elegante y alegre, un show que sabe utilizar el recuerdo de El otro lado de la cama, también escrita por Serrano, y conseguir que en ocasiones incluso nos olvidemos de ella. Usando la música como mera puntualización, su autor deja que el peso de un enredo a lo screwball comedy recaiga sobre los diálogos, las conspiraciones y las locuras pijas de las dos insoportables y entrañables emprendedoras. Mientras, Serrano se aprovecha del escenario vacacional sin caer en lo hortera y sin recargar el enredo, introduce comedia física de la mano de la entrometida Miren Ibarguren (presten atención a su memorable uso de la navaja) y se saca de la manga más de una imagen bonita en los números musicales. Una hora más en Canarias destaca también por su descarada y graciosa explotación del tópico latinoamericano, para lo cual cuenta con la complicidad de las dos actrices y del argentino Eduardo Blanco. Serrano da aquí la vuelta a sus aspectos más ñoños para conseguir atormentar sin cuartel a las víctimas del enredo, sin molestarse para nada en disculpar la travesura.

Sería excesivo e injusto definir Una hora más en Canarias como la catarsis del cine español de los últimos meses, ya que si empezamos a rascar un poco todo es superficie en la película de David Serrano. Pero el film, imperfecto como tantos otros, es la comedia de verano perfecta. Ligera, intrascendente, luminosa, repleta de buen rollo y mala uva, sabe hacer que nos olvidemos de su precedente, que no es poco.

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