L. D. / EFE.-
Según ha informado la Delegación del Gobierno en Cataluña, poco antes de que la Guardia Civil entrará en el piso de la barcelonesa calle Villarroel, donde fueron detenidos tres miembros del comando, un conductor aparcó su coche en una zona prohibida frente al Departamento de Trabajo de la Generalitat, situada a pocos metros. Este hecho obligó a los Mossos d´Esquadra a acercarse a la zona, pero la Policía Autonómica envió agentes de paisano para no llamar la atención de los presuntos etarras, que todavía estaban en el interior de la vivienda.
También durante las horas previas a la operación, un vecino del inmueble llamó a la Guardia Urbana para quejarse de que la música de una vivienda cercana no le dejaba dormir. La Policía Local decidió no personarse para evitar llamar la atención de los presuntos etarras, puesto que sabían que la Guardia Civil había puesto en marcha una delicada operación antiterrorista.
Cuando los agentes de la Unidad de Intervención de la Guardia Civil entraron en el edificio con pasamontañas y metralletas, muchos vecinos llamaron a la Guardia Urbana asustados. La labor de la Policía Local fue tranquilizar a los ciudadanos y convencerles de que no corrían ningún peligro. Dos vecinas se asustaron tanto que salieron a la calle en pijama y se dejaron las llaves dentro de casa, lo que obligó a dos agentes de la Unidad de Intervención a entrar por la ventana de la vivienda de las dos mujeres para abrirles la puerta.
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También durante las horas previas a la operación, un vecino del inmueble llamó a la Guardia Urbana para quejarse de que la música de una vivienda cercana no le dejaba dormir. La Policía Local decidió no personarse para evitar llamar la atención de los presuntos etarras, puesto que sabían que la Guardia Civil había puesto en marcha una delicada operación antiterrorista.
Cuando los agentes de la Unidad de Intervención de la Guardia Civil entraron en el edificio con pasamontañas y metralletas, muchos vecinos llamaron a la Guardia Urbana asustados. La labor de la Policía Local fue tranquilizar a los ciudadanos y convencerles de que no corrían ningún peligro. Dos vecinas se asustaron tanto que salieron a la calle en pijama y se dejaron las llaves dentro de casa, lo que obligó a dos agentes de la Unidad de Intervención a entrar por la ventana de la vivienda de las dos mujeres para abrirles la puerta.
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