L. D. / EFE.-
Fuentes jurídicas señalaron que, en su comparecencia, García Jodrá rechazó contestar a las preguntas del juez, quien ratificó también la prisión que acordó el pasado mes de junio para el presunto terrorista, detenido el 24 de agosto. Por estos hechos también están procesados otros dos presuntos miembros del "comando Barcelona" de ETA José Ignacio Krutxaga y Lierni Armendariz, detenidos el pasado mes de enero.
El asesinato del Juan Miguel Gervilla
Según el auto de procesamiento, dictado a mediados de junio, sobre las siete y media de la mañana del 20 de diciembre, Krutxaga y García Jodrá, circulaban por el carril lateral de la Avenida Diagonal de Barcelona en un Fiat Uno que había sido sustraído días antes en la localidad de Esplugas de Llobregat, y en el que trasladaban un artefacto explosivo. El artefacto, compuesto por una olla con cerca de trece kilos de dinamita de la robada en Plévin (Bretaña), tenía como objetivo "activarse contra Luis del Olmo, a fin de ocasionarle la muerte".
Sin embargo, y debido a una avería del vehículo, los terroristas se quedaron parados en el paso de peatones que se encuentra en la intersección del lateral derecho de la Avenida Diagonal con la calle de Numancia, "lo que determinó la intervención del agente de la Guardia Urbana de Barcelona Juan Miguel Gervilla Valladolid, que se encontraba allí regulando el tráfico". Gervilla mantuvo una conversación con el conductor del coche averiado, que resultó ser García Jodrá, y al salir éste del vehículo comenzó a forcejear con el agente, hasta que los dos cayeron al suelo.
García Jodrá empuñó entonces una pistola, cuyo uso trató de impedirle Gervilla "sujetándole las muñecas, lo que consigue, al caer el arma a la calzada".
En ese momento Krutxaga llegó "empuñando una pistola" y García Jodrá, "que estaba colocado sobre el cuerpo del agente" consiguió levantarse y recoger la pistola que se le había caído al suelo, "permitiendo así que Krutxaga apuntase con el arma que empuñaba a Gervilla, quien se encontraba en el suelo". El agente "al advertir que se le apuntaba con un arma, hizo un acto reflejo de protección con el brazo izquierdo, tratando de cubrir su cabeza, momento en que recibió, en un lapso de tiempo muy corto, el impacto de dos proyectiles de arma corta que le ocasionaron la muerte".
Tras asesinar a Gervilla, los dos terroristas abandonaron el coche con el artefacto explosivo en su interior, que tuvo que ser desactivado por la Policía, y en la huida a Krutxaga "se le cayó el cargador de su pistola" que fue encontrado cerca del paso de peatones. Por estos hechos, García Jodrá, y sus dos compañeros, se enfrentan a penas que podrían oscilar entre los 64 años y medio y los 39 años de cárcel.
El asesinato del Juan Miguel Gervilla
Según el auto de procesamiento, dictado a mediados de junio, sobre las siete y media de la mañana del 20 de diciembre, Krutxaga y García Jodrá, circulaban por el carril lateral de la Avenida Diagonal de Barcelona en un Fiat Uno que había sido sustraído días antes en la localidad de Esplugas de Llobregat, y en el que trasladaban un artefacto explosivo. El artefacto, compuesto por una olla con cerca de trece kilos de dinamita de la robada en Plévin (Bretaña), tenía como objetivo "activarse contra Luis del Olmo, a fin de ocasionarle la muerte".
Sin embargo, y debido a una avería del vehículo, los terroristas se quedaron parados en el paso de peatones que se encuentra en la intersección del lateral derecho de la Avenida Diagonal con la calle de Numancia, "lo que determinó la intervención del agente de la Guardia Urbana de Barcelona Juan Miguel Gervilla Valladolid, que se encontraba allí regulando el tráfico". Gervilla mantuvo una conversación con el conductor del coche averiado, que resultó ser García Jodrá, y al salir éste del vehículo comenzó a forcejear con el agente, hasta que los dos cayeron al suelo.
García Jodrá empuñó entonces una pistola, cuyo uso trató de impedirle Gervilla "sujetándole las muñecas, lo que consigue, al caer el arma a la calzada".
En ese momento Krutxaga llegó "empuñando una pistola" y García Jodrá, "que estaba colocado sobre el cuerpo del agente" consiguió levantarse y recoger la pistola que se le había caído al suelo, "permitiendo así que Krutxaga apuntase con el arma que empuñaba a Gervilla, quien se encontraba en el suelo". El agente "al advertir que se le apuntaba con un arma, hizo un acto reflejo de protección con el brazo izquierdo, tratando de cubrir su cabeza, momento en que recibió, en un lapso de tiempo muy corto, el impacto de dos proyectiles de arma corta que le ocasionaron la muerte".
Tras asesinar a Gervilla, los dos terroristas abandonaron el coche con el artefacto explosivo en su interior, que tuvo que ser desactivado por la Policía, y en la huida a Krutxaga "se le cayó el cargador de su pistola" que fue encontrado cerca del paso de peatones. Por estos hechos, García Jodrá, y sus dos compañeros, se enfrentan a penas que podrían oscilar entre los 64 años y medio y los 39 años de cárcel.