l. D. / EFE.-
Los acusados son Ignacio Arakama "Makario", Francisco Javier Cervera, José Luis Sebastián, David Blanco, el "arrepentido" José Manuel Soares Gamboa y Juan Lorenzo Lasa Michelena "Txikierdi", para los que el fiscal pide 20 años de cárcel cada uno por un delito de estragos en un juicio que ya se suspendió en dos ocasiones y que se celebrará este miércoles en la Audiencia Nacional.
Según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal, en febrero de 1982 los entonces integrantes del "comando Madrid" de ETA "Makario" y Soares Gamboa se reunieron en San Juan de Luz (Francia) con dirigentes de ETA y con Sebastián y Blanco, quienes habían facilitado información sobre el objetivo, un edificio situado en la calle de Ríos Rosas de Madrid.
Una vez en la capital de España, "Makario" y Soares se pusieron en contacto, entre otros, con Cervera, "y tras llevar a cabo todos ellos labores de vigilancia sobre el edificio, deciden acometer la acción el día 18 de abril de 1982".
Los terroristas entraron en el edificio a las dos y media de la madrugada haciéndose pasar por policías, encañonaron y encerraron en un lavabo a tres empleados y les advirtieron de que a las tres de la mañana tendrían cinco minutos para avisar al resto de las personas que hubiera allí, "pues a esa hora explotarán unas bombas colocadas en diferentes puntos del inmueble".
Los miembros del comando colocaron un total de seis artefactos explosivos, de 25 kilogramos de goma 2 cada uno -150 kilos en total- distribuidos por diferentes puntos del edificio de la compañía, que sufrió daños cifrados en 4.300 millones de pesetas. La explosión ocasionó también daños en edificios y vehículos próximos al lugar de los hechos, y causó heridas a tres personas.
Juicio contra Leire Martínez
También el miércoles comenzará en la Audiencia Nacional el juicio contra la presunta etarra Leire Martínez Pérez, miembro del "comando Larrano", para quien el fiscal pide ocho años de cárcel por la colocación de un artefacto en un cajero automático del BBK en la localidad vizcaína de Ermua.
En el escrito de conclusiones, el Ministerio Público recuerda que la acusada, junto con los dos procesados en situación de rebeldía Gorka Palacio y Oier Eduidazu, miembros del comando, confeccionaron un artefacto explosivo compuesto por un kilo de cloratita y lo colocaron en el cajero de la sucursal, situada en la calle de Zubiarre, en diciembre de 1996. El artefacto fue retirado por la Ertzaintza y explosionado de forma controlada.
Colaboradores
El lunes se iniciará el juicio en la Audiencia Nacional contra cuatro presuntos colaboradores de ETA, que se enfrentarán a una petición del fiscal de seis años de cárcel cada uno por la confección de boletines en una campaña de "acoso y desprestigio de los miembros de la Guardia Civil", según el escrito de conclusiones.
Lander Urriza, bajo las directrices marcadas por ETA, dice el escrito, inició en 1999 en la zona navarra de Sakana la elaboración de unos boletines en los que se expresaban las líneas técnicas para conseguir que los guardias civiles fueran rechazados en el País Vasco y Navarra.
Además, se difundían datos concretos sobre los movimientos, vehículos, horarios, itinerarios y otros datos de los agentes, para lo que Urriza contó con la colaboración de los hermanos Iñaki y Gorka Urteaga, quienes vigilaban las patrullas en algunas localidades.
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Según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal, en febrero de 1982 los entonces integrantes del "comando Madrid" de ETA "Makario" y Soares Gamboa se reunieron en San Juan de Luz (Francia) con dirigentes de ETA y con Sebastián y Blanco, quienes habían facilitado información sobre el objetivo, un edificio situado en la calle de Ríos Rosas de Madrid.
Una vez en la capital de España, "Makario" y Soares se pusieron en contacto, entre otros, con Cervera, "y tras llevar a cabo todos ellos labores de vigilancia sobre el edificio, deciden acometer la acción el día 18 de abril de 1982".
Los terroristas entraron en el edificio a las dos y media de la madrugada haciéndose pasar por policías, encañonaron y encerraron en un lavabo a tres empleados y les advirtieron de que a las tres de la mañana tendrían cinco minutos para avisar al resto de las personas que hubiera allí, "pues a esa hora explotarán unas bombas colocadas en diferentes puntos del inmueble".
Los miembros del comando colocaron un total de seis artefactos explosivos, de 25 kilogramos de goma 2 cada uno -150 kilos en total- distribuidos por diferentes puntos del edificio de la compañía, que sufrió daños cifrados en 4.300 millones de pesetas. La explosión ocasionó también daños en edificios y vehículos próximos al lugar de los hechos, y causó heridas a tres personas.
Juicio contra Leire Martínez
También el miércoles comenzará en la Audiencia Nacional el juicio contra la presunta etarra Leire Martínez Pérez, miembro del "comando Larrano", para quien el fiscal pide ocho años de cárcel por la colocación de un artefacto en un cajero automático del BBK en la localidad vizcaína de Ermua.
En el escrito de conclusiones, el Ministerio Público recuerda que la acusada, junto con los dos procesados en situación de rebeldía Gorka Palacio y Oier Eduidazu, miembros del comando, confeccionaron un artefacto explosivo compuesto por un kilo de cloratita y lo colocaron en el cajero de la sucursal, situada en la calle de Zubiarre, en diciembre de 1996. El artefacto fue retirado por la Ertzaintza y explosionado de forma controlada.
Colaboradores
El lunes se iniciará el juicio en la Audiencia Nacional contra cuatro presuntos colaboradores de ETA, que se enfrentarán a una petición del fiscal de seis años de cárcel cada uno por la confección de boletines en una campaña de "acoso y desprestigio de los miembros de la Guardia Civil", según el escrito de conclusiones.
Lander Urriza, bajo las directrices marcadas por ETA, dice el escrito, inició en 1999 en la zona navarra de Sakana la elaboración de unos boletines en los que se expresaban las líneas técnicas para conseguir que los guardias civiles fueran rechazados en el País Vasco y Navarra.
Además, se difundían datos concretos sobre los movimientos, vehículos, horarios, itinerarios y otros datos de los agentes, para lo que Urriza contó con la colaboración de los hermanos Iñaki y Gorka Urteaga, quienes vigilaban las patrullas en algunas localidades.
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