L. D. / N.G.M.-
Al Ministerio del Interior le consta que ETA tiene un operativo estable en Madrid o en sus alrededores. A este comando, que podría estar dirigido por el etarra Raúl Ángel Fuentes Villota, y en el que también estarían integrados otros terroristas cuyas fotos constan en los carteles distribuidos recientemente por Interior, se le atribuyen parte de los atentados cometidos en Madrid en los últimos meses.
Precisamente ante esa presencia de etarras en la capital, las Fuerzas de Seguridad del Estado activaron meses atrás la que dieron en llamar “operación doble fila”, que consiste en controlar vehículos mal aparcados en Madrid y dar aviso de todos ellos para confirmar que se trata de un vehículo legal , es decir, en el que coincide la matrícula con el modelo y color de coche y, a su vez, con un propietario registrado.
Este protocolo se ha de seguir siempre y, más aún, se debió hacer en este caso. Según fuentes municipales consultadas por Libertad Digital , se entiende que los agentes de la Policía Municipal que retiraron el coche-bomba no siguieron ese protocolo. De haber comprobado si la matrícula del vehículo se correspondía con sus datos legales , quizá se hubiera evitado la explosión que se produjo horas más tarde en el depósito de la grúa municipal en el aparcamiento de la Plaza de Colón.
De hecho, el director general de la Policía, Juan Cotino, explicó que el coche-bomba utilizado por los terroristas, un Ford Fiesta blanco, fue robado el pasado 17 de agosto en la localidad madrileña de Fuenlabrada y que las placas de matrícula que llevaba correspondían a otro vehículo, propiedad de un vecino de otra zona de Madrid. Aunque el delegado del Gobierno en Madrid, Javier Ansuátegui, aseguró que se actuó como establecen los protocolos en estos casos, todo lleva a pensar que se produjo un grave fallo de seguridad, según fuentes municipales consultadas por Libertad Digital.
El director general de la Policía aseguró también que el comunicante que avisó de la colocación de un coche bomba no dio más detalles, como el color, matrícula o modelo del vehículo, por lo que consideró que “querían matar” a alguno de los agentes que estaban en la zona con motivo de la Fiesta Nacional.
Fuentes municipales consultadas por Libertad Digital se reconocen confusas ante los datos que revelan que la grúa retiró el vehículo y lo llevó al depósito en una calle que, horas antes, había sido rastreada por la Policía Nacional y la Municipal en busca del presunto coche-bomba del que había advertido un comunicante anónimo al cuerpo de Bomberos municipal.
Los vigilantes de un edificio cercano, perteneciente a Telefónica, vieron el coche mal aparcado sobre las tres de la tarde. Sin embargo, las cámaras de seguridad, según informa la agencia Efe, tienen imágenes del coche desde, al menos, las once de la mañana del pasado viernes. Eso quiere decir que el etarra que dio aviso de la colocación del vehículo sabía que ya estaba estacionado en el lugar donde debía explotar pero, al parecer, los terroristas programaron mal el temporizador y, en lugar de hacer que la explosión se produjese a las 11.50 horas, se produjo a las 23.50 horas.
Los agentes de seguridad del edificio de Telefónica llamaron a la Policía Municipal a las seis de la tarde para advertir de la presencia de un vehículo sospechoso. Como los agentes no acudían, volvieron a llamar a las siete de la tarde y la Policía Municipal llegó a las ocho, hora a la que fue retirado el vehículo y llevado por la grúa al depósito de la Plaza de Colón.
Además de la tardanza en dar respuesta a las llamadas reiteradas de los vigilantes del edificio de Telefónica, la ausencia de una simple comprobación de los datos del coche hace que las fuentes del Ayuntamiento de Madrid consultadas por Libertad Digital estén consternadas por lo sucedido, ya que entienden que se podría haber evitado la explosión si se hubieran comprobado los datos del vehículo, como obligan los protocolos de seguridad excepcionales puestos en marcha en la “operación doble fila”.
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Precisamente ante esa presencia de etarras en la capital, las Fuerzas de Seguridad del Estado activaron meses atrás la que dieron en llamar “operación doble fila”, que consiste en controlar vehículos mal aparcados en Madrid y dar aviso de todos ellos para confirmar que se trata de un vehículo legal , es decir, en el que coincide la matrícula con el modelo y color de coche y, a su vez, con un propietario registrado.
Este protocolo se ha de seguir siempre y, más aún, se debió hacer en este caso. Según fuentes municipales consultadas por Libertad Digital , se entiende que los agentes de la Policía Municipal que retiraron el coche-bomba no siguieron ese protocolo. De haber comprobado si la matrícula del vehículo se correspondía con sus datos legales , quizá se hubiera evitado la explosión que se produjo horas más tarde en el depósito de la grúa municipal en el aparcamiento de la Plaza de Colón.
De hecho, el director general de la Policía, Juan Cotino, explicó que el coche-bomba utilizado por los terroristas, un Ford Fiesta blanco, fue robado el pasado 17 de agosto en la localidad madrileña de Fuenlabrada y que las placas de matrícula que llevaba correspondían a otro vehículo, propiedad de un vecino de otra zona de Madrid. Aunque el delegado del Gobierno en Madrid, Javier Ansuátegui, aseguró que se actuó como establecen los protocolos en estos casos, todo lleva a pensar que se produjo un grave fallo de seguridad, según fuentes municipales consultadas por Libertad Digital.
El director general de la Policía aseguró también que el comunicante que avisó de la colocación de un coche bomba no dio más detalles, como el color, matrícula o modelo del vehículo, por lo que consideró que “querían matar” a alguno de los agentes que estaban en la zona con motivo de la Fiesta Nacional.
Fuentes municipales consultadas por Libertad Digital se reconocen confusas ante los datos que revelan que la grúa retiró el vehículo y lo llevó al depósito en una calle que, horas antes, había sido rastreada por la Policía Nacional y la Municipal en busca del presunto coche-bomba del que había advertido un comunicante anónimo al cuerpo de Bomberos municipal.
Los vigilantes de un edificio cercano, perteneciente a Telefónica, vieron el coche mal aparcado sobre las tres de la tarde. Sin embargo, las cámaras de seguridad, según informa la agencia Efe, tienen imágenes del coche desde, al menos, las once de la mañana del pasado viernes. Eso quiere decir que el etarra que dio aviso de la colocación del vehículo sabía que ya estaba estacionado en el lugar donde debía explotar pero, al parecer, los terroristas programaron mal el temporizador y, en lugar de hacer que la explosión se produjese a las 11.50 horas, se produjo a las 23.50 horas.
Los agentes de seguridad del edificio de Telefónica llamaron a la Policía Municipal a las seis de la tarde para advertir de la presencia de un vehículo sospechoso. Como los agentes no acudían, volvieron a llamar a las siete de la tarde y la Policía Municipal llegó a las ocho, hora a la que fue retirado el vehículo y llevado por la grúa al depósito de la Plaza de Colón.
Además de la tardanza en dar respuesta a las llamadas reiteradas de los vigilantes del edificio de Telefónica, la ausencia de una simple comprobación de los datos del coche hace que las fuentes del Ayuntamiento de Madrid consultadas por Libertad Digital estén consternadas por lo sucedido, ya que entienden que se podría haber evitado la explosión si se hubieran comprobado los datos del vehículo, como obligan los protocolos de seguridad excepcionales puestos en marcha en la “operación doble fila”.
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