L. D. / Agencias.-
El 21 de diciembre del año 1999, la Guardia Civil interceptó, en un rutinario control de carreteras, una furgoneta cargada con casi una tonelada de dinamita. La otra apareció poco después, abandonada por los etarras que transportaban su mortífera carga hasta Madrid. El temporizador estaba programado para las ocho de la tarde menos cuatro minutos, pero no se sabía de qué día. Se especuló con varios objetivos, como el Estadio Santiago Bernabéu, el Vicente Calderón o un puente sobre la M-30, pero no había datos claros.
Sin embargo ahora se sabe, gracias a la declaración policial de la jefa del “comando Madrid”, Ana Belén Egues (en la foto), que ha reconocido que iban a dinamitar la Torre Picasso, el mayor rascacielos de Madrid, en el que trabajan cinco mil personas, el 22 de diciembre de 1999.
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Hubiera sido el mayor atentado de la historia de ETA y pondría fin a la tregua decretada por la banda criminal entre el 16 de septiembre de 1998 y el 28 de noviembre de 1999. Fueron catorce meses de paz, pero no para la organización terrorista. Ellos no estaban dispuestos a buscar la paz, sino a seguir matando. Pero simplemente necesitaban “ganar tiempo”, como por aquellas fechas dijo el ex ministro del Interior,
Jaime Mayor Oreja
. Tiempo antes de que terminara la tregua-trampa, la jefa del “comando Madrid” de ETA ya estaba en la capital buscando objetivos y planificando nuevos crímenes. Así lo ha confirmado este jueves Juan Cotino, director general de la Policía, en una rueda de prensa en la que mostró el material incautado a este comando en los diferentes pisos registrados desde el martes.
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Germán Yanke y Clemente Auger, objetivos de la banda
El “comando Madrid” cometió diversos crímenes a lo largo de los meses en que fueron relevándose varios etarras en la capital, siempre bajo el mando de Ana Belén Egues. Además del coche bomba de este martes (imagen de la izquierda), este grupo de criminales es responsable de cinco atentados cometidos en Madrid, entre ellos el del coche bomba del 11 de mayo en la calle Goya (el día antes a las elecciones vascas), la bicicleta bomba que acabó con la vida del general Justo Oreja, el coche-bomba que mató a un agente de la Policía Nacional en la calle Ocaña y el que estalló en el depósito de la grúa municipal de la Plaza de Colón el pasado 12 de octubre.
Además, su lista de objetivos contaba con cincuenta posibles víctimas ya señaladas por ETA para ser asesinadas. Según publicó este jueves la edición digital del diario
El Mundo
, la Policía ha encontrado una lista con las víctimas potenciales de la banda. Entre ellos habían seguido al presidente de la Audiencia Nacional, Clemente Auger, y al periodista Germán Yanke (en la foto), columnista de
El Mundo
, colaborador habitual de
La Linterna
de la
Cadena COPE
y subdirector de
Libertad Digital
hasta su nombramiento como director de la revista
Época
, puesto que desempeña actualmente.
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El diario El Mundo publicó este jueves, precisamente, un artículo de Germán Yanke titulado “Hablar más alto” en el que menciona su aparición en las listas de los criminales etarras. Puede leerlo si pulsa AQUÍ.
El héroe explica el porqué de su acción
Este jueves, el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, leía una carta que acababa de recibir. Su remitente, el heroico ciudadano que ayudó a la Policía el pasado martes para detener a Aitor García Aliaga y Ana Belén Egues, los dos terroristas del “comando Madrid” apresados tras poner el coche bomba. Según relata en su misiva, “aquella mañana de noviembre, el destino quiso brindarme la oportunidad de poder hacer lo que cualquiera hubiera hecho: mantener los nervios, procurar estar sereno y atento a lo que sucedía, y quizás cierta intuición, pudieron propiciar que del enorme caos producido, llamara mi atención la sorprendente serenidad de dos individuos que abandonaban el lugar introduciéndose en un vehículo”.
El ciudadano, que pretende continuar en el anonimato, concluye su carta diciendo: “Mi nombre es el de cualquiera de vosotros que lea estas líneas y comprenda que el fin del terrorismo empieza en cada uno de nosotros, actuando sin miedo y permaneciendo alerta para la defensa de nuestro Estado de Derecho”. En la firma, “un español más”. (Ampliación)
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