L. D. / Agencias.-
En declaraciones a Tele 5, Caruana calificó de "inasumible e imposible" que Londres y Madrid alcancen algún acuerdo "sin el consentimiento y la voluntad del pueblo de Gibraltar". "Para acuerdos bilaterales no hace falta la presencia de Gibraltar", añadió.
Asimismo, mostró su preocupación ante la posibilidad de que Londres y Madrid lleguen a acuerdos sobre política interna de Gibraltar, más allá de una posible transferencia de soberanía, algo que descartó porque alegó que así lo asegura Reino Unido en el preámbulo de la Constitución gibraltareña de 1969.
Caruana dijo no poder precisar a qué acuerdos podrían llegar ambos países sobre Gibraltar, pero añadió que "se especula mucho" con la utilización conjunta de la base militar, variar el estatus de Gibraltar en relación con la UE, el del Peñón respecto al sistema aduanero europeo o la creación de comités bilaterales con competencias en asuntos internos de Gibraltar.
Además, el ministro principal rechazó que el Peñón se niegue a dejar de ser una colonia, pero al mismo tiempo se mostró contrario a que la única vía para solucionarlo sea convertirse en ciudad española. En este sentido, Peter Caruana rechazó tajantemente que en Gibraltar haya "antiespañolismo" y puso como prueba de ello la "interacción en la vida cotidiana de los ciduadanos de a pie" del Peñón y del Campo de Gibraltar.
Caruana dejó claro que los gibraltareños no quieren integrarse en el Estado español porque "no se nos ha tratado bien desde hace mucho tiempo" y además "llevamos 300 años sin serlo (españoles)". "Nunca lo hemos sido", sentenció. Por otra parte negó que en Gibraltar se incumpla la normativa vigente en la UE y comparó su situación con la de Luxemburgo y, en menor medida, con otros lugares como Dublín.
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Asimismo, mostró su preocupación ante la posibilidad de que Londres y Madrid lleguen a acuerdos sobre política interna de Gibraltar, más allá de una posible transferencia de soberanía, algo que descartó porque alegó que así lo asegura Reino Unido en el preámbulo de la Constitución gibraltareña de 1969.
Caruana dijo no poder precisar a qué acuerdos podrían llegar ambos países sobre Gibraltar, pero añadió que "se especula mucho" con la utilización conjunta de la base militar, variar el estatus de Gibraltar en relación con la UE, el del Peñón respecto al sistema aduanero europeo o la creación de comités bilaterales con competencias en asuntos internos de Gibraltar.
Además, el ministro principal rechazó que el Peñón se niegue a dejar de ser una colonia, pero al mismo tiempo se mostró contrario a que la única vía para solucionarlo sea convertirse en ciudad española. En este sentido, Peter Caruana rechazó tajantemente que en Gibraltar haya "antiespañolismo" y puso como prueba de ello la "interacción en la vida cotidiana de los ciduadanos de a pie" del Peñón y del Campo de Gibraltar.
Caruana dejó claro que los gibraltareños no quieren integrarse en el Estado español porque "no se nos ha tratado bien desde hace mucho tiempo" y además "llevamos 300 años sin serlo (españoles)". "Nunca lo hemos sido", sentenció. Por otra parte negó que en Gibraltar se incumpla la normativa vigente en la UE y comparó su situación con la de Luxemburgo y, en menor medida, con otros lugares como Dublín.
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