L. D.-
El documento ideológico en el que debe basarse la nueva Internacional Centrista, antes Demócrata Cristiana, provocará serios quebraderos de cabeza a quienes lo intenten convertir en referencia básica de su actividad política. Titulado "Renovación humanista desde el centro", es una muestra del oportunismo ideológico y el serio déficit cultural que aqueja a la fuerza internacional más poderosa de la Derecha, en la que Aznar ha sustituido a Maertens como presidente.
Tras definirse como "Demócrata Cristiana, Centrista, Humanista y Reformista", el documento ideológico, hecho de retales sintácticos, empieza en un tono liberal defendiendo la "persona humana", prosigue oponiendo la "mundialización" a la "globalización" y finaliza propugnando un pacifismo sin principios ("Un mundo mejor no puede estar basado en la hegemonía, en el equilibrio de poderes ni en la disuasión, sino en el diálogo y la cooperación"), cosa sorprendente en plena Guerra contra el terrorismo. Aún más llamativa es su equiparación entre las civilizaciones: "abrir el diálogo entre civilizaciones en el sentido propugnado por las Naciones Unidas, con miras a establecer vínculos equitativos de reciprocidad entre las civilizaciones".
Fruto del compromiso entre las ideas antiguas y las convenciones de lo "políticamente correcto" son seguramente las continuas agresiones a la sintaxis y la falta de ortografía de la página 3, cuando hablando de los pueblos atrasados propugna favorecer "a aquellos que se hayan en estadios menos avanzados de la economía". Entre el haber y el hallar, está claro que los nuevos centristas optan por el haber.
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Tras definirse como "Demócrata Cristiana, Centrista, Humanista y Reformista", el documento ideológico, hecho de retales sintácticos, empieza en un tono liberal defendiendo la "persona humana", prosigue oponiendo la "mundialización" a la "globalización" y finaliza propugnando un pacifismo sin principios ("Un mundo mejor no puede estar basado en la hegemonía, en el equilibrio de poderes ni en la disuasión, sino en el diálogo y la cooperación"), cosa sorprendente en plena Guerra contra el terrorismo. Aún más llamativa es su equiparación entre las civilizaciones: "abrir el diálogo entre civilizaciones en el sentido propugnado por las Naciones Unidas, con miras a establecer vínculos equitativos de reciprocidad entre las civilizaciones".
Fruto del compromiso entre las ideas antiguas y las convenciones de lo "políticamente correcto" son seguramente las continuas agresiones a la sintaxis y la falta de ortografía de la página 3, cuando hablando de los pueblos atrasados propugna favorecer "a aquellos que se hayan en estadios menos avanzados de la economía". Entre el haber y el hallar, está claro que los nuevos centristas optan por el haber.
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