L. D.-
Esta vez, la "percha" de la que Ibarra ha colgado sus reflexiones ha sido la defensa de sus amigos y compañeros Corcuera, Vera y Barrionuevo. El banquillo del que se siente orgulloso González. Las opiniones del extremeño sobre el País Vasco fluctúan con vértigo. He aquí algunos ejemplos:
Sobre el pacto antiterrorista firmado entre el PP y el PSOE, Rodríguez Ibarra dijo recientemente que había que darlo por muerto porque ya no sirve al ser excluyente con los nacionalistas. Sin embargo, el 11 de diciembre de 2000 su postura era bien distinta: “El pacto es un éxito de la democracia porque garantiza que gobierne quien gobierne la posición frente al terrorismo no va cambiar” y añadió, frente a las críticas de CiU que “el documento va contra el terrorismo, no contra los nacionalistas”.
Acerca de Arzalluz , a quien en una de sus últimas declaraciones alababa por ser el triunfador de las elecciones y por haberse atrevido a negociar una tregua ante la torpeza del Gobierno. Ibarra no tenía la misma opinión en el mes de junio de 2000, tras el atentado contra Jesús María Pedrosa. En aquella ocasión dijo: “Arzalluz debe marcharse y dejar paso a otros dirigentes”. Llegó a decir que la competencia de órden público en el País Vasco debería serle retirada al Ejecutivo de Vitoria porque no son capaces de controlar la violencia.
El nacionalismo y la independencia también son ideas que “bailan” en la mente de Ibarra, según el momento. Lo último es que el independentismo no sea un obstáculo: “Me da igual que pidan o no la autodeterminación. Se puede pedir lo que se quiera, incluso cambiar la Constitución”. Pero, el día 14 de febrero de 1996, tras el asesinato de Francisco Tomás y Valiente, aseguró que "a lo mejor habría que cortar en seco cualquier tipo de avance en la autonomía vasca hasta que los terroristas no dejen las armas". Idea reforzada a mediados de 2000 al afirmar que “el PNV debe volver con la democracia y la Constitución sin apostar por el independentismo”.
De la paz y la lucha contra ETA , también pueden encontrarse contradicciones en los discursos del presidente extremeño. Desde abogar por la tregua “trabajada” por Arzalluz frente al inmovilismo de Aznar hasta proponer el estado de excepción policial en el País Vasco. Lo dijo el 17 de octubre de 2000, tras el asesinato del coronel médico Muñoz Cariñanos. Pidió la cadena perpetua para los terroristas y restablecer el Mando Único en la lucha antiterrorista, aunque “parezca una medida franquista”. Por cierto, Ibarra aseguró el 27 de abril de 2000 que el general Galindo había sido condenado por el sumario de los GAL “sin pruebas” y que “en 22 años de democracia los únicos que están pagando con la cárcel somos los socialistas”.
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Sobre el pacto antiterrorista firmado entre el PP y el PSOE, Rodríguez Ibarra dijo recientemente que había que darlo por muerto porque ya no sirve al ser excluyente con los nacionalistas. Sin embargo, el 11 de diciembre de 2000 su postura era bien distinta: “El pacto es un éxito de la democracia porque garantiza que gobierne quien gobierne la posición frente al terrorismo no va cambiar” y añadió, frente a las críticas de CiU que “el documento va contra el terrorismo, no contra los nacionalistas”.
Acerca de Arzalluz , a quien en una de sus últimas declaraciones alababa por ser el triunfador de las elecciones y por haberse atrevido a negociar una tregua ante la torpeza del Gobierno. Ibarra no tenía la misma opinión en el mes de junio de 2000, tras el atentado contra Jesús María Pedrosa. En aquella ocasión dijo: “Arzalluz debe marcharse y dejar paso a otros dirigentes”. Llegó a decir que la competencia de órden público en el País Vasco debería serle retirada al Ejecutivo de Vitoria porque no son capaces de controlar la violencia.
El nacionalismo y la independencia también son ideas que “bailan” en la mente de Ibarra, según el momento. Lo último es que el independentismo no sea un obstáculo: “Me da igual que pidan o no la autodeterminación. Se puede pedir lo que se quiera, incluso cambiar la Constitución”. Pero, el día 14 de febrero de 1996, tras el asesinato de Francisco Tomás y Valiente, aseguró que "a lo mejor habría que cortar en seco cualquier tipo de avance en la autonomía vasca hasta que los terroristas no dejen las armas". Idea reforzada a mediados de 2000 al afirmar que “el PNV debe volver con la democracia y la Constitución sin apostar por el independentismo”.
De la paz y la lucha contra ETA , también pueden encontrarse contradicciones en los discursos del presidente extremeño. Desde abogar por la tregua “trabajada” por Arzalluz frente al inmovilismo de Aznar hasta proponer el estado de excepción policial en el País Vasco. Lo dijo el 17 de octubre de 2000, tras el asesinato del coronel médico Muñoz Cariñanos. Pidió la cadena perpetua para los terroristas y restablecer el Mando Único en la lucha antiterrorista, aunque “parezca una medida franquista”. Por cierto, Ibarra aseguró el 27 de abril de 2000 que el general Galindo había sido condenado por el sumario de los GAL “sin pruebas” y que “en 22 años de democracia los únicos que están pagando con la cárcel somos los socialistas”.
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