Aunque la cumbre angloamericana en Belfast dedicada al Irak post Sadam es el asunto que más comentarios editoriales concita, las paginas de opinión de la prensa de este miércoles se llenan de artículos dedicados a rendir un merecido homenaje a los periodistas que están perdiendo su vida en la guerra de Irak.
No obstante, algunos comentarios no se quedan en el justificadísimo elogio que merecen estos corresponsales de guerra que asumen de forma tan heroica los riesgos inherentes a su profesión. Algunos van más allá y utilizan la muerte de estos informadores como arma para arremeter contra los aliados que están luchando en Irak, no sólo por la seguridad de occidente, sino también por la libertad del pueblo iraquí.
El más claro exponente de esta estrategia lo constituye, una vez más, el diario El Mundo. Nada lo deja más de manifiesto esa que la comparación de los titulares y los editoriales con los que este diario abordaba ayer la muerte de Julio Anguita Parrado por un misil iraquí, con los que hoy dedica este diario a la muerte del cámara José Couso por los disparos de un tanque aliado. Vamos a pasar por alto el hecho de que el régimen iraquí, desde el primer momento, ha querido utilizar a los periodistas como escudos humanos a los que hasta ahora siempre ha intentado controlar a través del Ministerio de información/propaganda del régimen.
Ayer, el titular de portada de El Mundo era: “El periodista Julio A. Parrado muere víctima de un misil al sur de Irak”. El titular del editorial tampoco informaba del bando de procedencia de ese misil y rezaba: “la trágica pérdida de un testigo del horror”. Hoy el titular de portada es “Un cámara de Telecinco muere al disparar un tanque de EE UU al hotel de la prensa”. La idea de que esa muerte era deliberada por parte aliada cobra aun más fuerza en el titular del editorial: “La responsabilidad de EE UU en la muerte de periodistas”.
Ayer el editorialista no hacía reproche alguno a las autoridades iraquíes, pues consideraba que “no es este probablemente el momento de vincular la muerte de Julio A. Parrado a un conflicto bélico que nos parece carente de sentido”. Hoy, desde luego, sí que lo es para que diga “que no cabe eximir a las autoridades militares de EE UU en la muerte de los reporteros”, como también lo es para secundar a todos los que acusen al ejército aliado de “usar a los periodistas como blancos”.
Ayer, el corresponsal de guerra muerto “sabía los riesgos que corría, pero su vocación y su ilusión por el trabajo bien hecho pesaban mucho más que cualquier posible prevención”. Hoy, el otro cámara fallecido no es víctima de ningún daño colateral asumible por él como previsible o inherente a los riesgos de su profesión. El Mundo parte de la presunción del dolo: “Si se trata de un error del artillero, los estadounidenses deberán aportar la prueba de que no fue un acto deliberado”.
La muerte de Parrado por fuego iraquí no llevó a El Mundo a pedir responsabilidades, ni por error ni por intención, a las autoridades de Bagdad. Ante la de Couso, El Mundo dice estar abierto a que pueda tratarse de “un error”, pero rechaza todas las pruebas que evidencian que la muerte del cámara no es "un acto deliberado" de los aliados. Es tal la intención del editorialista de criminalizar a los estadounidenses que pasa por alto incluso el más elemental sentido común. Pues, sin necesidad de las pruebas aportadas, sin necesidad de señalar los disparos que fueron objeto los tanques americanos antes de abrir fuego, hay que tener en cuenta que son los americanos los más perjudicados por la muerte de los periodistas.
Ya era bochornoso silenciar que Sadam utiliza, no solo a los periodistas, sino también a los propios ciudadanos iraquíes como “escudos humanos”. El País, ha hecho estas semanas lo mismo, pero aun dentro de su perversa estrategia, por lo menos hoy considera la muerte de Couso como “nuevo efecto mortal del fuego amigo” El Mundo supera hoy toda la infamia al acusar a los aliados de utilizar a los periodistas y a los civiles como “blancos”. Ha mentido, inventado y silenciado todo lo necesario para que todos “temamos más a Bush que a Sadam”. El editorialista de El Mundo reconocía ayer que “el periodismo es una profesión donde en ocasiones se cometen pecados capitales como el cinismo, la soberbia o la manipulación, pero si hay algo que redime a esta bendita o maldita profesión es el afán de contar la verdad por encima incluso de la propia vida”.
Hoy su editorialista no aborda la muerte de José Couso para "redimirse" de nada. Más bien, para volver a "pecar".
Resumen de prensa
La muerte del cámara de Telecinco José Couso protagoniza las portadas de prensa de este miércoles. Varios diarios destacan que el Gobierno pide a los periodistas españoles que abandonen Bagdad. Tambien es muy destacado el bombardeo contra los centros donde se cree que se esconde Sadam.
Todos los diarios, excepto ABC y La Razón, llevan a portada la decisión del diputado del PP Luis Acín de renunciar a su escaño y darse de baja en el partido como protesta al respaldo del Gobierno a la intervención aliada. El País también destaca en portada la afirmación de Hans Blix, jefe de los inspectores de la ONU, que “Washington y Londres no nos dejaron terminar la tarea”.
Al margen de la guerra en Irak, ABC señala que “las condenas impuestas por la justicia de Castro a los disidentes desatan protestas en todo el mundo”. El País informa a dos columnas del nacimiento de dos clones de un animal en extinción a partir de tejido congelado en 1980. La Razón dice que “Jornaleros del PER denuncian que UGT les cobra una cuota”. Este diario tambien destaca que “Sanidad no consigue confirmar la neumonía en el paciente de Bilbao”.
Finalmente, todos los diarios, excepto ABC y La Vanguardia, llevan a portada la victoria del Real Madrid sobre el Manchester por tres goles a uno.
Un luto tejido de mentiras
En España
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