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Otegi: "ETA ha sido la única organización que ha liderado este movimiento a la libertad"

Los periodistas de LD Mariano Alonso y Luis F. Quintero desvelan los aspectos más oscuros del batasuno en su libro Otegi, el hombre nuevo.

Libertad Digital
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Los periodistas de LD Mariano Alonso y Luis F. Quintero desvelan los aspectos más oscuros del batasuno en su libro Otegi, el hombre nuevo.
Primera biografía -no autorizada- de Otegi | Sepha

Arnaldo Otegi Mondragón (Elgóibar, 1958) es conocido por la mayoría de los españoles como líder de la izquierda abertzale. Un líder que lo fue de la ilegalizada Batasuna. Ejerció de portavoz de la formación en el Parlamento de Vitoria; dio respaldo a los Gobiernos de Ibarretxe, así como a su plan secesionista; negoció la tregua de ETA de 1998 y posteriormente, con Eguiguren, la de 2006. También tuvo que afrontar en primera persona la ilegalización de su formación, que, tras ser confirmada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2009, golpeó como nunca al entorno de ETA.

Pero la figura de Arnaldo Otegi esconde mucho más de lo que enseña. Otegi. El hombre nuevo, editada por Sepha y escrita por los periodistas de Libertad Digital Luis F. Quintero y Mariano Alonso, es la biografía no autorizada de Otegi y pone negro sobre blanco el pasado terrorista del sujeto. Una etapa de su vida clave para entender su trayectoria posterior, en la que nunca llegó a romper las ataduras con la banda, de la que formó parte durante más de 16 años. Unos capítulos de su vida que se difuminan en la entrevista en forma de libro que Gara publica ahora, con las elecciones vascas a la vuelta de la esquina.

(Luis F. Quintero y Mariano Alonso, en la redacción de LD | LD)

Sus compañeros en ETA le conocían como el Gordo, y no por ir sobrado de kilos, sino todo lo contrario. Con ellos, además de acciones menores como un esperpéntico asalto al Gobierno militar de San Sebastián en 1978, llevó a cabo tres secuestros, los de Luis Abaitua, Gabriel Cisneros (felizmente frustrado) y Javier Rupérez.

El elgoibatarra que había ayudado a planificar el secuestro y que ahora sería el encargado de mantener a raya al empresario no era otro que Arnaldo Otegi Mondragón. Un jovencísimo Arnaldo que aún no había cumplido los 21 años cuando se queda al cargo de Luis Abaitua en aquella antigua "cárcel del pueblo" en su pueblo... 
... A sus 20 años, Otegi había saboreado la adrenalina de asaltos, atentados con explosivos e incluso la de los disparos. Su pituitaria no era ajena al olor de la pólvora y la sangre. Otegi, quizá el más inteligente del grupo, se quedó a cargo del "bicho" –así solían llamar los terroristas de ETA a las víctimas de sus secuestros-.
—¡Eh tú! —le espetó Otegi, siempre oculto bajo el pasamontañas—. Espabila que vamos a charlar un rato tú y yo. —Sonaba más firme que las ocasiones en las que se dirigían a él para darle de comer u ofrecerle periódicos.
(...)
Gabriel Cisneros cerró su pequeño Mini y echó a caminar por el medio de la calle Lope de Rueda. Alguien le agarró fuertemente del brazo y le hundió el cañón de una pistola en las costillas. Gabriel se quedó petrificado un segundo, justo el tiempo que tardó en darse cuenta de que ETA le había cogido. Desde la distancia, Otegi y Marhuenda observan el desarrollo de la operación y se preparan por si hiciera falta actuar...
... Los dos terroristas se detienen junto al coche. Alkorta Maguregui suelta un segundo a Cisneros del brazo para buscar las llaves del coche en uno de los bolsillos. Súbitamente, giró el cuerpo con fuerza para soltarse definitivamente de su captor y trata de echar a correr en dirección a la calle del Alcalde Sáinz de Baranda, pero pierde el equilibrio y cae al suelo. El miedo le mantenía paralizadas las extremidades y actuaba con torpeza. José María Ostalaza, ‘el Barbas’, le sigue apuntando, nervioso, cuando Cisneros se revuelve en el suelo tratando de levantarse atropelladamente.
"Venga, ¡dale ya!", grita Alkorta...
(...)
... Marhuenda, el ‘Gordo’, el ‘Bigotes’ y el ‘Barbas’ se encuentran ya en sus puestos. Habían dejado aparcado su SEAT 127 rojo unos 50 metros por detrás del vehículo de Rupérez, otro SEAT 127 —el coche del año—. Delante del coche, en la esquina que se encuentra entre ellos y el destino de su objetivo, están apostados Arnaldo Otegi Mondragón y Luis María Alkorta Maguregui...
... Otegi conmina a Rupérez a bajar la mirada. Le quita el reloj y le obliga a ponerse unas gafas oscuras. En realidad eran opacas. Las ruedas del coche ya no parecen circular por asfalto sino por un camino pedregoso. Pasan junto al lago de la Casa de Campo y se internan por uno de los caminos que conducen a la espesura del paraje madrileño. Por fin, el coche se detiene.
"¡Baja del coche!", le ordena Otegi sin dejar de apuntarle.

Tras pasar seis años en prisión por el secuestro de Luis Abaitua, Otegi ingresa en la dirección nacional de KAS. Sucede en 1993. Dos años después, en el Gudari Eguna de 1995, Otegi pronuncia su primer discurso público. En él dice:

Lo hemos expresado alto y claro hoy. En los últimos 30, 40 años la admirable y única organización que ha liderado este movimiento hacia la libertad ha sido Euskadi Ta Askatasuna (ETA).
(...)
Por eso, hermanos y hermanas, seguid en la lucha, manteneos en la lucha. Euskadi ta Askatasuna (ETA) y la izquierda abertzale tienen el camino claro y en ese camino no desistiremos.
¡Viva Euksadi libre!
¡Viva Euskadi sozialista!
¡Vivan nosotros y los nuestros!

(Primer discurso público de Arnaldo Otegi. Fue en el velódromo de Anoeta en 1995)

Deleznable actitud con las víctimas

En la larga entrevista que publica ahora Gara, Otegi pide disculpas a las víctimas de ETA. Pero no por las acciones de la banda, sino por si alguna de sus declaraciones como portavoz de Batasuna, o de las de sus antecesores, les hubiesen podido ofender. Una actitud que tiene mucho que ver con su situación penal y con la estrategia de su defensa.

Otegi cumple condena en la cárcel de Logroño por integración en organización terrorista debido a la reconstrucción de Batasuna a través de Bateragune, y también pende sobre él una inhabilitación por enaltecimiento del terrorismo en el homenaje celebrado en 2005 al etarra José María Sagarduy.

La realidad de Otegi, sin embargo, ha sido la de alguien impasible ante el dolor de las víctimas, como se relata en Otegi. El hombre nuevo. El 22 de febrero de 2000 ETA, que había roto poco antes su tregua, asesinaba al socialista Fernando Buesa y a su escolta, Jorge Díez Elorza, tras hacer estallar un coche bomba, cuya onda expansiva alcanzó a la sede del Gobierno de Vitoria. Otegi conocía de sobra a Buesa, y le veía en la distancia corta al menos una vez a la semana. Todos los viernes debatían intensamente en las sesiones de la Cámara vasca, que eran, como recuerda en el libro el exlíder de los socialistas vascos Nicolás Redondo Terreros, muy intensas. En la sesión siguiente al asesinato, el líder de Batasuna se mostró impasible, recuerda el socialista:

La situación es terrible y trágica. Fernando era el portavoz parlamentario, se tragó todos los debates políticos de aquella época porque yo viajaba constantemente a Madrid, él es quien lleva toda la carga del Parlamento. Y al que le contesta Fernando siempre es a Otegi, todos los viernes intervenían. Además, con Fernando no había ninguna duda, tenía una contundencia verbal extraordinaria, siempre había conflicto en el Parlamento. Mostraban su oposición el uno al otro, pero era pacifica. Y, claro, cuando le asesinan, que veas en los que han debatido con él, y sobre todo al que más ha debatido con él, que es Otegi, que no tenga ni un gesto, nada, nada. A mí no me dijo nada, nunca. Y lo que es más importante, en público no hicieron nada, porque la banda les había dicho que de esto ni una palabra.

Pacto de Lizarra y relación con Eguiguren

El hombre nuevo llega hasta el momento presente, cuando Otegi sigue entre rejas la evolución de los acontecimientos en el País Vasco, tras el alto el fuego declarado por ETA en octubre de 2011. La obra de Alonso y Quintero aborda también, de una forma extensamente documentada, el papel de aquél como negociador con el PNV en el Pacto de Lizarra y, sobre todo, su intensa relación con Jesús Eguiguren, que fraguó la negociación de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA. Una negociación con episodios no del todo esclarecidos, como los encuentros secretos en Loyola entre Otegi y representantes del PNV y el PSE.

Otegi. El hombre nuevo es un trabajo de investigación periodística sobre una figura clave para entender el pasado, el presente y el futuro del País Vasco, que aparece pocas semanas antes de unas elecciones en las que la izquierda abertzale puede obtener un resultado histórico. 

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