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Felipe saca los colores a Rubalcaba por no tener "vocación mayoritaria"

Tenso debate marcado por los dardos del ex líder del PSOE; Rubalcaba se defiende: "La diferencia es que ahora todo se sabe, pese a mi desesperación".

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Tenso debate marcado por los dardos del ex líder del PSOE; Rubalcaba se defiende: "La diferencia es que ahora todo se sabe, pese a mi desesperación".

La ocasión la pintan calva. Y el 30 aniversario de la victoria de Felipe González pretendió ser una oportunidad para poner en valor que el PSOE es "un gran partido" a pesar de su fuerte crisis interna. Una formación cuyas diferencias y divisiones se pueden limar, como en el pasado, para seguir siendo un partido "que vertebre a España", tal y como sostienen sus dirigentes. Sin embargo, las divisiones son de tal envergadura, que en lugar de ocultarlas se han hecho más patentes. Sobre todo, si quien debe lidiar entre la dirección y los críticos es el talismán convertido en jarrón chino, que dice lo que piensa y no duda en lanzar puyas a la actual dirección en contraposición a su sólido liderazgo pasado.

Así, el homenaje a Felipe González se convirtió en un tenso debate/coloquio entre Felipe González y Alfredo Pérez Rubalcaba en el que el ex secretario general del PSOE y el actual se enfrentaron a cuenta de las aspiraciones de la actual Ejecutiva y su vocación mayoritaria. El expresidente del Gobierno reprochó veladamente a Rubalcaba el blindaje de los comités de dirección y los órganos del partido que, desde que llegó Rubalcaba, se realizan a puerta cerrada. Por ello, dejó caer: "Se discutía mucho en mis ejecutivas se debatía, al menos en aquellos tiempos". Algo que generó un malestar evidente en el actual secretario general del PSOE: "En la ejecutiva de ahora también se discute, la diferencia es que ahora todo se sabe pese a mi desesperación".

Felipe también cargó contra el principal problema que, a su juicio, tiene el partido: "el PSOE no tiene una vocación mayoritaria", a lo que no quiso entrar Rubalcaba. Simplemente se limitó a asegurar que "el PSOE debe liderar el cambio y apostar por el radicalismo reformista. Hay que construir un proyecto de país para conseguir un apoyo mayoritario".

No fue hasta el final de su intervención cuando Rubalcaba ha querido referirse abiertamente a la situación interna del PSOE al definirlo como "un partido sólido y fuerte. Un gran partido" con "sus éxitos y sus fracasos" pero con "una fantástica mezla de experiencia, de gente que ha gobernado, y de juventud y que es lo que hace que seamos un partido realmente fuerte. Valga este acto para reafirmar esto".

Un punto en el que quiso responder abiertamente al dardo lanzado por Felipe González: "Los partidos son fuertes sobre todo cuando se lo creen. Tú decías 'un partido de mayorías' y yo digo, fuerte y sólido. Un partido que tiene un objetivo de volver a servir a España porque está pasando por una situación muy difícil y es el momento en que los socialistas tenemos que dar el do de pecho. Tenemos que decirle a los españoles que no vamos a faltar a esa cita". Y para ello ha prometido hacerlo con un proyecto similar al que le dio la victoria al PSOE en 1982.

También Felipe González ha querido tender puentes en su intervención final para asegurar que "si van a hacer un debate interno, no lo hagan diciendo 'hay que hacer un debate de ideas' . Aprovechen el tiempo y pongan una sobre la mesa... porque  si no, lo perderemos". Y un mensaje final de mano tendida para momentos difíciles: "Como decía Rubial, hasta que aguante el cuerpo, contad conmigo".

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