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Zapatero fue "el primero en hablar de la crisis"

El presidente del Gobierno tardó un año en pronunciar la palabra crisis y aún más reaccionar. Las consecuencias las están pagando todos los españoles.

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El presidente del Gobierno tardó un año en pronunciar la palabra crisis y aún más reaccionar. Las consecuencias las están pagando todos los españoles.

Tal día como hoy, 18 de diciembre, pero de 2008, Libertad Digital llevaba en su portada las sorprendentes declaraciones del presidente del Gobierno en una entrevista con Iñaki Gabilondo, "Zapatero: "He sido el primero en hablar de crisis"".

El periodista dedicó la primera parte de la entrevista en hablar de la crisis. Preguntado por qué el Gobierno negó durante tanto tiempo la crisis dijo que "nosotros no negamos la crisis" porque "nadie podía pronosticar lo que se nos venía encima". Era la primera mentira que decía Zapatero en la entrevista. La segunda llegó cuando dijo que "nadie lo sabía. En cuanto hemos entrado en una situación objetiva de crisis, he sido el primero en hablar de una crisis del sistema financiero internacional y de una crisis económica".

Era diciembre de 2008, pero si se echa la vista atrás se ve que no sólo la negó sino que criticó ferozmente a los que la pronosticaron y trataron de abrir los ojos a un presidente cegado por el poder. Era 21 de agosto de 2007 y la crisis hipotecaria en Estados Unidos ya había estallado, se había extendido al sector bancario y amenazaba con extenderse a la mayor parte de los países de Europa. A pesar de que en ese mes de agosto se vio el primer síntoma de la crisis cuando los bancos centrales tuvieron que intervenir para proporcionar liquidez al sistema bancario, Zapatero aseguró que "España está totalmente a salvo de la crisis financiera".

Dos meses más tarde reconoció que las entidades de crédito se encontraban a la "expectativa" debido a las turbulencias financieras. No obstante dijo que "no hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos". No decían lo mismo las instituciones nacionales e internacionales, el principal partido de la oposición o economistas como el consejero de Libertad Digital Alberto Recarte. Los datos del deterioro económico español se sucedían día a día y hablaban de más paro, más inflación, menos crecimiento, frenazo en el sector de la construcción, pérdida de poder adquisitivo y caída de la confianza en la economía. Aún así, el presidente del Gobierno, que ya tenía en mente las elecciones de marzo de 2008, acusó al PP por haber creado "un alarmismo injustificado" que podría "perjudicar las expectativas de la economía". Pidió a los populares que tuviesen "prudencia, sensatez y unas gotas de patriotismo".

El jefe del Ejecutivo seguía enrocado y unos días más tarde aseguró que "la crisis es una falacia, puro catastrofismo". Poco a poco iba abriendo los ojos pero sin querer ver. Así, en febrero de ese mismo año, a pesar de insistir en que "no estamos en una crisis económica", sí que reconoció que "tenemos alguna dificultad que nos viene de fuera pero la fortaleza de nuestra economía nos permitirá sin duda alcanzar el objetivo de llegar al pleno empleo". Poco después se atrevió a vaticinar que "la desaceleración no va a ser ni profunda ni prolongada. Va a ser una desaceleración para la cual nuestro país está más preparado que nadie".

Ya con su segundo mandato en el bolsillo obtenido con el respaldo de las urnas volvió a hablar de antipatriotas al afirmar que "la actitud de quienes exageran sobre el alcance de la actual situación económica es antipatriota, inaceptable y demagógica". Fue entonces cuando se quitó la venda de los ojos y pronunció por primera vez la palabra maldita: "En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad". Seguro que con esa "gente" no se refería en ese momento a las grandes fortunas de este país.

Parece que en agosto de 2008 ya tuvo claro que la crisis llegaría a España cuando dijo que "sería absurdo pensar que la crisis originada en EEUU no afecte a la economía internacional en general y a la española en particular". Después de reconocer la crisis, poco tardó en volver a intentar engañar a los españoles o en vender una recuperación que no veía ni él ni su equipo. Fue el 29 de abril de 2009 cuando reconoció que "es probable que lo peor de la crisis económica haya pasado ya". Era la consigna que desde el Ejecutivo socialista se repitió una y otra vez quien sabe si con la esperanza de que calara en los ciudadanos y diera la vuelta a unas encuestas que, como se comprobó, anunciaban un descalabro monumental del PSOE en las últimas elecciones.

Después de todo esto, el 4 de febrero de 2012 admitió el error y el engaño al que sometió a los españoles durante un año: "Se ha dicho que tardé en reconocer la crisis, es verdad".

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