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Rajoy asegura que tiene "rumbo" y nada ni nadie lo va "a torcer"

El presidente se reafirma en el cargo: "Voy a seguir". Se defiende y defiende al PP. Recibe el respaldo de los barones. Pide "sacar la cabeza".

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El presidente se reafirma en el cargo: "Voy a seguir". Se defiende y defiende al PP. Recibe el respaldo de los barones. Pide "sacar la cabeza".
Vea aquí la intervención íntegra de Rajoy

Mariano Rajoy se encontró a un partido en estado de excepción. Todo parecía desmoronarse. Llegó a una sede nacional tomada por la Policía, con orden expresa de proteger a los cargos del PP de posibles ataques. A muchos les vino a la memoria el asedio que sufrieron tras los atentados terroristas del 11-M. "No podemos salir a la calle", ratificó Esperanza Aguirre. En privado, el Ejecutivo se definía en jaque: "Sí es una crisis institucional". Nervios, caras largas, teléfonos que llegaron a colapsarse. A ellos, a España, el presidente les prometió: "Todo es falso", no se le ha pasado por la cabeza dimitir y su única prioridad es salir de la crisis.

Fueron quince minutos de intervención. Quince minutos "para sostener el sistema", en voz de un ministro que, en la víspera, dijo eso de que "esto se nos va de las manos". Pocas veces antes el presidente había calculado tanto sus palabras. Apenas durmió la noche anterior, tras el Consejo de Ministros se dedicó en cuerpo y alma a preparar su respuesta ante la indignación creciente. La realidad que le llegaba de voz sus asesores, de los dirigentes que había consultado, es que la gente estaba muy enfadada, cabreada.

Y, por fin, Rajoy dio su particular golpe en la mesa: "Nunca he recibido ni repartido dinero negro, ni en este partido ni en ninguna parte. Es falso todo lo que se ha dicho. Lo digo con toda la serenidad. Lo estoy leyendo porque no quiero pronunciar una palabra más alta que otra. No he venido a la política ni a ganar dinero ni a engañar a Hacienda", proclamó ante su Comité Ejecutivo, reunido de forma extraordinaria. En la sala de prensa de Génova, siguiéndole por televisión, casi un centenar de periodistas, muchos de ellos extranjeros, que preguntaban a sus colegas por el "escándalo".

El presidente se esforzó en mostrarse tranquilo en un ambiente que despertaba todo lo contrario: "No quería decirlo, pero me están obligando. Yo sé ganarme la vida. Ganaba más dinero con mi profesión que en la política. Nunca he presumido de ello, porque me da cierto pudor, pero hoy he de hacerlo. No he venido a la política a ganar dinero, he venido a la política perdiendo dinero", afirmó. Dice su entorno que pronunciar estas palabras le costó mucho, pero que tras dejar el atril quedó satisfecho. "El dinero no es lo más importante. Aconsejo a quién pretenda desanimarme mediante el acoso que no me voy a encoger", sentenció. 

El Gobierno sigue trabajando

En la víspera, Soraya Sáenz de Santamaría aseguró: "Éste es un Gobierno estable". Y, por si alguien tenía alguna duda, él mismo se reafirmó al frente de su Presidencia: "No voy a abandonar la tarea que los españoles me han encargado". Más aún, "tengo un rumbo" y "no se va a torcer, estamos en el buen camino". "También respaldó a su ministra de Sanidad, Ana Mato, involucrada en paralelo y por sorpresa en la rama madrileña del caso Gürtel: "No te preocupes, todos sabemos lo que está pasando".

La orden fue clara: todos quietos, el barco resiste a pesar del ciclón. Dimisiones, ninguna. Tampoco en el partido, que sigue siendo investigado por su tesorera, Carmen Navarro, que descartó en un estudio preliminar que exista contabilidad B. Le dio las "gracias" a María Dolores de Cospedal por sujetar la vela en estos momentos de extrema tensión.

Lo más que admitió el PP es que parte de los papeles publicados por El País coinciden con las cantidades dadas a miembros del PP, pero que todo se hizo con la máxima legalidad. Si bien, pese a esto, "no quiero quedarme ahí, y no lo voy a hacer", avisó Rajoy. "Los españoles merecen que disipemos cualquier sombra sobre nuestro comportamiento. Los españoles tienen que tener la seguridad de que quienes les gobiernan son personas honradas e íntegras. Esa exigencia se hace más imperiosa", dijo.

Declaración de la renta y patrimonio

Por ello, anunció que la semana que entra hará pública su declaración de la renta y de patrimonio, así como cualquier otra información que se considere relevante. Estará a disposición de los ciudadanos a través del portal de internet de la Moncloa. De inmediato, los barones autonómicos se comprometieron a hacer lo propio, bajo control de la Secretaría General.

Rajoy no citó a Luis Bárcenas. Nunca lo ha hecho desde que se descubriera que amasó 22 millones de euros en una cuenta de Suiza. Pero reiteró: "El PP ni tiene ni ha tenido cuentas en un país extranjero. Nunca ha dado orden de tener cuentas en el extranjero", y esto "no tenemos la menor duda de que se confirmará por la administración de la Justicia, los tribunales y la agencia tributaria".

Después, narró como si se tratara de una pesadilla, "apareció la historia de los sobres que corrían por los pasillos de esta casa. Todo presunto, naturalmente. Ahora las infamias se disfrazan de presuntas. Unas notas que no se saben de dónde salen ni quién las ha puesto en circulación pero que dan pie a toda clase de infundios y fariseísmo". Fue el momento en el que a Rajoy se le vio más enfadado: "No sé cuáles eran o son las intenciones, tampoco quién manipula los datos y los filtra dosificadamente. No voy a hacer ninguna especulación sobre el tema".

"En el PP no se paga de forma opaca"

El jefe también usó la primera persona del plural: "En el PP no se pagan cantidades que no se hayan contabilizado o de forma opaca. No se hace. No es cierto que hayamos percibido dinero en metálico que no se haya declarado al fisco". Esto es: "Cualquier deducción de irregularidad" de los papeles de El País "no responde a la verdad y es total y radicalmente falsa".

Todo el partido, junto, detrás de él. "Si alguien piensa que a este partido se le puede amedrentar con técnicas de agitación también se equivoca, este partido se va a defender", se reafirmó. Rajoy cree que todo es una campaña orquestada contra él, a pesar de que también afecte la estabilidad del país. Fue muy duro en este sentido: Lamento el daño que están haciendo al PP. Es el que desean para mí, el que intentan contra el Gobierno y el que, de hecho, están haciendo a España. Lo lamento. Esto es todo lo que van a sacar, el mal que esparcen. La verdad se conocerá".

Cospedal: "Rubalcaba que se vaya a casa"

En este contexto, pasó al ataque. "No vamos a quedarnos con los brazos cruzados" ante quienes buscan "desacreditar el partido" así como "crear una situación de zozobra e inestabilidad en un momento delicado económico y social". Una situación imposible en la que ve copartícipe a Alfredo Pérez Rubalcaba: "Tengo que lamentar muy sinceramente el comportamiento del jefe de la oposición, que ha prestado el crédito que no merece a las informaciones más dañinas sin calibrar el efecto para nuestro país". Cospedal respondió más crítica todavía: "¡Que se vaya a casa!".

"La sombra de un indicio manipulado no puede servir para que se pierda la presunción de inocencia", remató el presidente, que dijo no desviar el tiro. Su prioridad: "La lucha para salir de la crisis". Quince minutos después, recogió sus papeles, agachó la cabeza y volvió a su asiento. A su alrededor, todos de pie, aplaudiendo. Una ovación que se convirtió en calor en forma de palabra. Tras el espaldarazo de todos y cada uno de los barones regionales, Rajoy todavía pronunció: "Voy a seguir aquí. Hay que sacar la cabeza y mantenerla alta y firme". Aunque, temen la mayoría, la crisis no ha terminado aquí.

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