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"El PP de Madrid siempre ha estado con Aguirre, 'El País' exageró muchísimo"

El PP de Madrid sigue siendo de Esperanza. "El País exageró muchísimo", aseguran. Aguirre receta contra la corrupción menos "intervencionismo".

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Nadie tose a Esperanza Aguirre en el PP de Madrid. Al menos a micrófono abierto, ante el máximo órgano interno de la formación. La líder regional, diana de críticas -incluso internas- durante los últimos días, decidió que todas las intervenciones, de principio a fin, fueran en abierto a los medios de comunicación. Quería evitar "filtraciones interesadas" después de su último Comité de Dirección, en el que El País le atribuyó palabras muy duras contra María Dolores de Cospedal y Ana Mato.

Así, tras el Comité Ejecutivo, Aguirre también reunió a la Junta Directiva, compuesta por más de 300 dirigentes. Tal fue la asistencia que varios se tuvieron que quedar de pie. Nada más acabar con alguno de los puntos, la jefa precisaba: "¿Alguna intervención sobre el informe?". Desde la sala de prensa, decenas de periodistas, muchos ajenos a medios locales y regionales, seguían la intervención. De nuevo, lo que ocurría en el PP madrileño regresaba a la primera plana política.

Nada se habló de un posible congreso extraordinario o matizaciones. Aguirre logró una imagen de unidad fuera de toda dudas, con Ana Botella a su izquierda e Ignacio González a su derecha. Algunos dirigentes, a su entrada, admitieron cierta preocupación porque se estuviera viviendo una nueva fricción con la cúpula nacional. Sin embargo, miembros del comité en el que teóricamente nació la polémica aseguraron a este diario que el asunto "se había magnificado mucho".

Varios de estos integrantes coincidieron: "El País ha exagerado muchísimo. Como es normal, hubo debate, pero en ningún caso acalorado". Así, la teórica petición de dimisión de la ministra de Sanidad fue un mero "comentario" que, en ningún caso, se puso encima de la mesa para la discusión, insistieron estas fuentes.

La discusión con Ana Botella, si es que existió -el Ayuntamiento lo niega-, también forma ya parte de la historia. "¿Te regaño yo, tu a mí?", le dijo la líder regional a la alcaldesa sólo horas antes, rebajando toda tensión pública. También publicó el mismo comentario en la red social Twitter. Ya en la sede, ambas mostraron una imagen de distensión, en línea con esa idea de partido unido que querían transmitir. Mejor dicho, "el PP siempre ha estado con Aguirre", se encargaron de matizar.

Aguirre reclama una respuesta "tajante"

Así, los gestos se convirtieron en noticia más allá del discurso de la propia Aguirre, completamente al uso. La presidenta del PP de Madrid entró hasta el corvejón y dedicó todas sus palabras a la corrupción. Un asunto de "gravedad intensa" que ha provocado una "justificada y unánime indignación" en la calle, dijo a modo de introducción. "Ya nadie habla de los gravísimos problemas que tiene España, la crisis económica y el desafío independentista de Cataluña porque los casos de corrupción han eclipsado todo lo demás", se lamentó, para llamar a una respuesta "tajante" de los políticos "honrados".

"Ya no vale que un caso de corrupción no quiere decir que todos los políticos corruptos y ya no vale eso de la indignación, aunque eso también sea verdad", argumentó, poniendo fecha de caducidad a algunas de las tesis esgrimidas durante días desde la cúpula nacional. Hay que luchar "activamente contra la corrupción", insistió, para a renglón seguido elevar el discurso de Rajoy ante los suyos: "El presidente ha empeñado, nada menos, que su palabra, con todo lo que eso significa". Esto es, ha dicho que ni él ni su partido se ha lucrado a través de una financiación irregular. También ha hecho ejemplo de "transparencia", dijo, haciendo pública su declaración de la renta.

Reforma de la ley electoral 

Ahora bien, aunque cree que el PP está en el camino, considera que existe todavía trecho recorrer: "Probablemente habrá que cambiar la ley electoral", aseveró sólo horas después de que Rajoy rehuyera el tema en un foro de The Economist. También insistió en su idea de articular "algún mecanismo para que los candidatos hayan demostrado que son capaces de ganarse la vida".

Aguirre volvió a un discurso puramente liberal como receta contra la corrupción: "Otra medida clave para limitar las tentaciones es la de disminuir el intervencionismo en las instituciones y en la vida pública", destacó. En otras palabras: "Menos licencias, papeles y permisos" con el objeto de que "la intervención de las instituciones sea menos asfixiante", amén de reclamar, por enésima vez, mayor "agilidad" de las investigaciones judiciales y policiales.

La presidenta aún tuvo un apunte más que añadir, dirigido directamente a la séptima planta de Génova, donde además del despacho de Rajoy está el de Cospedal: "Este episodio no puede paralizar la vida de nuestro partido en unos momentos cruciales" porque, remató, "sólo el PP puede liderar" la salida de la crisis. Este último comentario fue replicado por la diputada nacional Carmen Álvarez Arenas: "Coincido al 100% con las palabras de la presidenta", aunque "para nada está paralizando la acción del Gobierno", afirmó. Otras seis personas tomaron la palabra, todas para aplaudir a Aguirre. Al terminar la reunión del órgano, de nuevo se generaron las tradicionales colas para saludarla. "Queda Esperanza para rato", resumieron varios integrantes.

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