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España, ese país en el que nadie dimite

La no dimisión de Oriol Pujol es el comportamiento habitual de los políticos españoles cuando se enfrentan a investigaciones y juicios.

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La no dimisión de Oriol Pujol es el comportamiento habitual de los políticos españoles cuando se enfrentan a investigaciones y juicios.

Frente a la facilidad con que dimiten los políticos en otros países ante la más mínima sospecha de corrupción o escándalo, en España ni siquiera tener que sentarse en el banquillo es considerado motivo suficiente para dejar el escaño. La lista sería interminable, solo en los últimos meses se multiplican los casos.

El último en demostrarlo ha sido Oriol Pujol: el secretario general de Convergencia ha anunciado que "delega" sus cargos en el partido, es decir, no renuncia definitivamente a ellos, y además se ha negado a dejar su escaño y al aforamiento que éste supone. Su explicación, que dimitir sería "desmesurado" y que la población lo entendería como una aceptación implícita de su culpabilidad.

No es el único que mantiene una postura similar. El último en enfrentarse a una imputación aferrándose al escaño ha sido José Blanco. En una comparecencia la semana pasada, defendió su inocencia y dijo que sólo dejaría el cargo de diputado si se abría un juicio oral. Lo hacía poco después de que el Supremo pidiera al Congreso el suplicatorio para juzgarlo, un trámite judicial.

Josep Antoni Duran Lleida también se enfrentó a numerosas peticiones de dimisión cuando UDC fue condenada por irregularidades en su financiación a finales de los noventa. Se le recordó que, en su día, dijo que si los hechos se demostraban dejaría su cargo al frente del partido. Llegó el momento y no lo hizo. La excusa, que los supuestos responsables ya no estaban en Unió.

No se libran tampoco en el PP, donde aún está por aclarar si Luis Bárcenas siguió cobrando un sueldo del partido hasta este mismo año, y donde Ana Mato continúa al frente de Sanidad pese a los informes que investiga el juez sobre los regalos de la trama Gürtel para ella y su exmarido.

Mientras, en el PSC, el número dos de Pere Navarro, Daniel Fernández, dejó sus cargos en el partido cuando se vio implicado en la Operación Mercurio. Sin embargo, cuando fue imputado, se negó a dejar su escaño en el Parlamento catalán.

En el PSOE andaluz, mientras, tampoco dejan el cargo pese a las implicaciones políticas de un caso de corrupción como los ERE ni Chaves ni Griñán, presidente de Andalucía y consejero de Economía respectivamente cuando se produjeron las supuestas irregularidades.  

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