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Almudena Grandes nos da la receta de las torrijas para no dar la del cóctel molotov

De Chipre al juzgado de la juez Alaya, las portadas de la prensa inician una Semana Santa que, perdonen el chiste, tiene pinta de ser de pasión.

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Empezamos nuestro repaso por la portada de El Mundo, quizá la más sorprendente del día con una foto dedicada a la entrevista a tres bandas con los seleccionadores españoles campeones del mundo, Del Bosque, Pepu Hernández y Valerio Rivera, que nos han dado alegrías mayúsculas en fútbol, baloncesto y balonmano, respectivamente. Se trata de una de esas en las que los deportistas hablan de lo divino, lo humano y lo político, un género al que no le vemos excesivo interés, la verdad, ni aunque se juegue en formato trío.

El titular de portada es para el megaescándalo andaluz: "La juez apunta a Griñán como financiador de los falsos ERE". El editorial, por supuesto, para la "responsabilidad política" con amables citas no sólo a Griñán sino también a Ana Mato, José Blanco y Oriol Pujol. Póquer de ases.

No se pierda, por cierto, el divertidísimo pie de foto de la página 10, en el que el redactor se ha visto obligado a explicarnos quién es Cospedal... ¡en un congreso de la NNGG populares! No es por fastidiarle la alegría a la presidenta castellano-manchega pero... ya nos habíamos dado cuenta.

En El País tienen un día sosote: ni fotocopias, ni fotografías sacadas de Youtube, ni artículos sobre Merkel y Hitler. Un aburrimiento, vamos, hasta llegar a la contraportada y el inefable artículo de Almudena Grandes, que se arranca a explicarnos la receta de las torrijas. Que sí, que lo digo en serio: "Leche hervida con azúcar, cáscara de limón y canela en rama para remojarlas, huevo batido para rebozarlas y aceite abundante". Ya veo a los de Prisa haciendo un pack como aquellos cruasanes que regalaba La Razón.

Lo mejor, no obstante, es que la Grandes nos cuenta lo de la torrija porque "cada lunes tengo que darme en la mano un poco más fuerte para no transcribir la receta de los cócteles molotov". No la veo yo muy experta en el asunto de los molotov, pero también es verdad que tampoco son algo tan complicado, así que igual llega.

Por cierto, que nos dice la autora de Las edades de Lulú que no hay que preocuparse porque las torrijas engorden, ya que "a este paso, dentro de nada vamos a estar todos tan delgados como nuestros abuelos". Enhorabuena Almudena, no hay mal que por bien no venga: gracias a la crisis te ahorras la Dunkan.

En ABC nos regalan una foto a toda plana de la valiente juez Alaya, aprovechando todo hay que decirlo, que además de casi heroica la magistrada es de lo más fotogénica. "La ofensiva judicial de los ERE sacude al PSOE", es el titular.

En el interior les recomendaremos dos artículos: la columna semanal de Esperanza Aguirre, que esta semana escribe de Chipre. Atención a la lideresa: "O se salva a todos los bancos quebrados en toda la zona euro, o se les deja quebrar garantizando, eso sí, el 100% de los depósitos por debajo de 100.000 euros". Y ahora viene lo bueno: "personalmente preferiría esto último, pero aplicado en todos los casos porque la socialización de las pérdidas, además de injusta, es irresponsable".

El segundo, Ignacio Camacho hablando de los escraches y llamando nuestra atención sobre que las "bizarras brigadas" escrachadoras no "han perseguido a los parlamentarios de Bildu" pero sí llaman "asesinos" a los diputados del PP. Camacho reflexiona sobre la ola de desprestigio de la política y dice que vale, que igual algunos se lo han ganado, pero que ese camino era más fácil que asumir "que tenemos los políticos que nos merecemos porque somos nosotros quienes en libertad los hemos elegido".

En La Razón César Vidal habla del estupendo libro de nuestro Pablo Molina, al que deseamos el éxito que se merece, en la misma página en la que José Luis Martín Prieto habla del "antecedente nazi del escrache": "No empezaron a matarlos sino a señalarlos: sus portales, las estrellas amarillas de David, los insultos y atropellos en espacios públicos... Luego vino lo que vino".

Y en la contra, Alfonso Ussía que está el pobre hombre sin dormir y tan ido que "me regalan una camiseta estampada con la efigie del Che Guevara y lo agradezco". ¿Por qué? Por la decepción que le ha supuesto el comportamiento de los sindicatos en los ERE. Sí, ya sé que no es para tanto, pero es que al bueno de Ussía le da por compararlos con los tiempos de Marcelino Camacho y Nicolás Redondo y, claro, es para llorar.

Cerramos nuestro repaso con La Gaceta y su peculiar portada dedicada a un juez catalán al que la Generalidad está machacando porque "rechaza la imposición del catalán". Si es que hay gente con un nivel de imprudencia que...

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