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Los círculos del PP respiran entre el alivio y el temor a un Bárcenas "muy herido"

La caída de Bárcenas abre múltiples interrogantes en el PP. Quienes dicen no temer nada muestran su satisfacción. Otros tienen más reparos.

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Desde hace meses, Luis Bárcenas ha sobresaltado prácticamente a diario la vida interna del Gobierno y del partido que le sustenta. Todo sus pasos eran analizados: desde sus idas y venidas a la Audiencia Nacional a los encuentros discretos que mantenía con periodistas en Madrid o Marbella para dar su versión de los hechos. El control era exhaustivo y la tensión continua. Por eso, entre quienes aseguran que no tienen nada que ocultar y se quejaban con amargura de la lentitud de la Justicia, su ingreso en prisión sin fianza generó un alivio enorme.

Cuando el presidente aterrizaba en Bruselas la decisión judicial ya estaba cantada. Bárcenas llegó a la cúspide en el seno del PP gracias a Mariano Rajoy, que le dio las cuentas de la formación y un poder interno prácticamente ilimitado. Entonces le llamaban "don Luis" y Génova era su casa; todo el mundo le rendía pleitesía. Hoy no queda ya nada de eso, y en el Ejecutivo ponen de relieve el papel de la Fiscalía, que se inclinó por que fuera llevado a la cárcel.

A Rajoy se le esperaba a las 16:20 horas en la sede del Consejo Europeo, pero se adelantó una hora. No había prensa nacional esperándole; de nuevo, el que fuera su hombre de confianza empaña una cumbre a la que el presidente ha dado toda la importancia. Tanta, que ha escenificado una alianza con el líder de la oposición nunca antes vista desde que accediera al poder y llegaba a Bruselas con el aval de el Congreso de los Diputados casi en pleno. La respuesta oficial de Gobierno y PP fue simultánea: "No se comentan" las decisiones judiciales, sino que "se respetan".

Fuentes del Ejecutivo pusieron el caso como ejemplo de que "las instituciones funcionan" y la Justicia "es igual para todos". El ministro del ramo llamó a respetar la decisión y recordó que "todos estamos a disposición" del juez. En las últimas fechas, cargos destacados de la formación se quejaron de una "causa general" contra el PP y dispararon contra el magistrado Pablo Ruz. Alberto Ruiz Gallardón se puso de su lado: "En mi partido todos están de acuerdo en que hay que investigar", zanjó.

Críticas a Gallardón dentro del PP

Así, Gallardón también quiso hacer de cortafuegos y evitar que el caso Bárcenas le salpique al presidente, que este viernes comparece en rueda de prensa. En la cúpula del partido cada vez eran más los que criticaban a Gallardón por no tener controlado el mundo judicial ni poner en marcha las reformas prometidas. "Tiene todo hecho un lío", se quejó una alta fuente consultada.

Ahora, con Bárcenas en la prisión de Soto del Real, quienes se agarraron a la afirmación de que "cada palo que aguante su vela" -hecha pública por María Dolores de Cospedal en el inicio del huracán- no dudaron en mostrar su alivio y satisfacción: "Debería de haber entrado antes en prisión", se reafirmaron. "Yo desde luego no tengo nada que temer. Mis nóminas están a disposición de todos y tengo las manos limpias", resumió un cargo consultado. Esto es, nada de financiación ilegal ni de sobresueldos en negro.

Sin embargo, también existen los que temen que un Bárcenas "muy herido" quiera vengarse. "Que empiece a decir barbaridades que desestabilicen al partido", incluido exabruptos sobre Rajoy. Recuerdan que el extesorero tuvo vínculos muy fuertes con dirigentes que aún siguen en las altas esferas, como Javier Arenas, y que "en momentos tan difíciles, de tanta crisis" un viaje o una comida a cargo del PP puede hacer mucho daño a la imagen del partido.

Comunicado del PP: dos líneas

En Génova se resistieron en un primer momento a valorar todas estas hipótesis públicamente. Después, una vez el Gobierno contestó en Madrid y Bruselas, emitieron el comunicado más breve que se recuerda. Dos líneas: "El Partido Popular manifiesta, como ha hecho siempre, respeto a las decisiones judiciales en todos los procedimientos". Ya en privado, insistieron: "Es que este señor ya no es del PP".

Pero los teléfonos no pararon de sonar a la par que se multiplicaron los interrogantes: ¿Qué pasará ahora? ¿Cuál será el siguiente paso de Bárcenas? ¿Está el PP a salvo de lo que pueda decir ante el juez? El presidente, de nuevo en Bruselas y tras un Consejo Europeo que él mismo tachó de "decisivo", tendrá que responder por el hombre al que dio el control de las arcas de Génova. Y no es la primera vez que le estropea su puesta en escena en la capital comunitaria.

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