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El futuro de los traductores afganos centra las críticas a Morenés

Tras su despido, han quedado sin sostén alguno y bajo la amenaza de los talibanes. Otros países les están dando asilo político.

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Tras su despido, han quedado sin sostén alguno y bajo la amenaza de los talibanes. Otros países les están dando asilo político.
Pedro Morenés, ministro de Defensa. | Archivo

Durante los más de diez años que las Fuerzas Armadas llevan en Afganistán, las tropas desplegadas en las provincias de Herat y Badghis han contado con unos aliados de vital importancia en el país: los traductores locales que les han servido de guías y de vehículo de comunicación con la población afgana, así como con los propios militares y policías del país asiático.

Ahora, el repliegue de las tropas españolas de esta misión en el exterior, ha hecho que las necesidades se hayan reducido considerablemente, lo que ha traído consigo que un buen número de estos empleados de los militares españoles hayan visto como en este mes de septiembre su contrato se ha rescindido y se han tenido que ir a la calle sin ningún tipo de sostén.

Han quedado desempleados y sin ninguna cobertura, puesto que no pueden vivir en las bases españolas -este mismo miércoles el ministro de Defensa, Pedro Morenés, presidió la entrega de la base de Qala I Now ( Badghis) al Ejército Nacional Afgano- y tampoco pueden volver a sus poblaciones de origen, pues haber trabajado para las tropas de ocupación les coloca en el punto de mira de los talibanes, que ya han amenazado de muerte a un buen número de ellos.

Este problema lo han resuelto de una forma muy sencilla otros países de la coalición internacional: dando asilo político en sus países a los traductores -y familiares- que han estado trabajando para sus ejércitos en el país asiático. Así lo han hecho países como Estados Unidos (más de 2.500 visados), Reino Unido (más de 600 visados) u otros como Noruega, Francia y Alemania. España, sin embargo, parece que prefiere dejarlos a su suerte.

En los últimos días, a través del portal Change.org, se ha lanzado una campaña de presión para que el Gobierno y, especialmente, el departamento de Pedro Morenés, de asilo a estos traductores afganos. Hasta el momento, más de 63.000 personas han estampado su firma, muchos de ellos militares españoles que han estado desplegados en el país asiático en los últimos años.

"Marcharse y dejarles en la estacada es casi firmar su sentencia de muerte. Otros países con tropas internacionales en Afganistán han dado asilo a sus respectivos intérpretes afganos, al considerar que dejarlos en el país tras el repliegue de sus fuerzas, los condena a una situación de indefensión total debido a posibles represalias de los talibán", dicen los precursores de la iniciativa en su petición.

Las presiones de Defensa

Veinticuatro de estos traductores presentaron hace unos días una solicitud oficial de asilo político en la embajada española en Kabul. La decisión es del Ministerio de Exteriores, pero la argumentación del Ministerio de Defensa y lo que este departamento pueda decir sobre la situación de indefensión en la que quedarían será fundamental en la decisión final que se tome.

Mientras tanto, algunos de los traductores han denunciado fuertes presiones del ministerio de Pedro Morenés para que retiren su solicitud de asilo. Según informó este martes el diario El Mundo, a uno de estos traductores se le ofreció un contrato para realizar su trabajo en la base de Camp Arena, ubicada en Herat, con la única condición de que retirase su solicitud de asilo.

Según recoge el diario, en la grabación del encuentro queda claro que los militares cumplen las órdenes del Ministerio de Defensa en contra de su voluntad. "Tenemos que ser los malos de la película", lamentan. El traductor, al que los talibanes han quemado su casa por trabajar con las tropas internacionales, no aceptó la oferta y fue despedido al día siguiente, después de más de tres años de trabajo para los militares españolas en Afganistán.

A última hora de ayer martes, el Ministerio de Defensa justificó este hechos diciendo que la orden de dar a elegir al traductor entre su empleo y su solicitud de asilo existió, aunque fue malinterpretada por alguien de la cadena de mando y ahora se está investigando lo ocurrido. Además, indicaron que esa orden ya ha sido anulada.

Críticas políticas

Las críticas por la situación a la que se están enfrentado estos intérpretes no han tardado en llegar. La vicesecretaria general y número dos del PSOE, Elena Valenciano, ha utilizado en las últimas horas su perfil en la red social Facebook para exigir a Defensa que proteja la vida de estos traductores afganos, ya que no se puede "dejar que sus vidas corran peligro por haber trabajado" para las tropas españolas en el país asiático.

"Traducir es también trasladar las diferencias culturales y de civilización, acercando a las partes que se encuentran y a las que no solo separa la barrera del idioma, sino también usos, costumbres, creencias, tradiciones y vivencias", justificó. "Su tarea es vital y debemos protegerles", añadió.

En parecidos términos se expresó el coordinador federal de IU, Cayo Lara, quien pidió al Gobierno que permita que los traductores afganos residan en España, ya que si se quedan en su país se convertirán en víctimas de los talibanes. "En un país donde el Gobierno aprueba que si inviertes en vivienda te dan el permiso de residencia", se debería reconocer ese mismo derecho a los intérpretes afganos, que tienen "más mérito" porque, al colaborar con las Fuerzas Armadas españolas, "se juegan la vida".

Lara advirtió de que esos profesionales afganos están "en el punto de mira de los talibán" y, por lo tanto, "sería un asesinato directo dejarles a su suerte en Afganistán y no darles cobertura". "Espero que se corrija este tema", añadió.

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