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Desaparece el foco de explosión del 11-M hallado por Libertad Digital

Las instalaciones donde se guardaba precintado el foco de explosión encontrado por Libertad Digital han quedado totalmente desmanteladas.

Carlos Sánchez de Roda
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Las instalaciones donde se guardaba precintado el foco de explosión encontrado por Libertad Digital han quedado totalmente desmanteladas.
Así desapareció el techo del vagón del Tren de Santa Eugenia | CSR

En febrero de 2012 Libertad Digital descubría los restos de un foco de explosión del 11-M. Se trataba del vagón que estalló en la estación de Santa Eugenia, y que se encontraba en el cobertizo de unas instalaciones de la empresa Tafesa, sin que hubiera sido requerido por parte del proceso judicial para su inspección y recaudación de pruebas. El pasado septiembre, también Libertad Digital denunciaba el estado de total abandono de dicho foco. Entonces, a mediados de septiembre, LD advertía de que tan sólo un año y tres meses después de que se cerraran las diligencias de investigación de los restos abiertas a instancias de la Fiscalía General del Estado por parte de la Fiscalía de Madrid, los almacenes que albergaban los mismos están desiertos y medio en ruinas.

En cualquier caso, entre los grafitis y desechos que había en las instalaciones, todavía se mantenía en pie el cobertizo que aún albergaba restos del vagón explosionado. Aparecía desprecintado, como acreditan las imágenes aportadas por Libertad Digital, y visiblemente abandonado. Cabe recordar que tras archivar la investigación, la Fiscalía dejó la custodia de los restos a disposición del Juzgado de Instrucción número 6 de Madrid, sin que haya trascendido información en contrario durante estos últimos meses.

Pues bien, ahora, en octubre de 2013, un mes después de denunciar el abandono de las instalaciones y casi diez años después del 11-M, los restos del único foco de explosión por cuya autoría material hay un condenado, desaparecen en medio de la más absoluta desidia. Desaparece la única prueba de la existencia de un cráter en el suelo del tren -ignorado por los peritos-. Una prueba que puede ser determinante para aclarar si esa bomba había podido ser colocada por alguien que accediese a ese coche poco antes de producirse la explosión.

Borrada este última huella, queda por averiguar quién se ha llevado esos restos y tratar de ponerse en contacto con él. A lo mejor el Juzgado número 6 de la AN adopta ahora esas disposiciones a las que se refería la Fiscalía cuando puso los retos a su disposición. Con un poco de suerte, ahora la Guardia Civil o la Fiscalía se dignan autorizar el desprecintado del cobertizo.

De un día para otro, los pasados 22 y 23 de octubre seguían desapareciendo los poco restos que quedaban del tren de Santa Eugenia en los almacenes de Tafesa. El día 22 sólo quedaba el techo del tren y del cobertizo situado en la zona del almacén apenas quedaba la armadura. El día 23 la chapa del techo había desaparecido.

En cuanto al conjunto de talleres, sólo con un vistazo puede verse que también han desaparecido las grandes puertas metálicas que guardaban las naves. Esos días, se pudo observar a un grupo de personas. Una furgoneta blanca con personal de Prosegur, un coche de la Policía Nacional y otro personal vestido de traje. Una vez terminaron sus comprobaciones, desparecieron del recinto, donde llegaron minutos después grupos de curiosos y chatarreros atraídos por el interior de las instalaciones que ahora eran accesibles.

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