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La conferencia del PSOE comienza con una mordaza a la prensa

Paradójicamente Elena Valenciano asegura que en este 'ágora' "se puede hablar de todo" "con toda libertad y sin cortapisas".

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Primera polémica de la Conferencia Política del PSOE. El gran cónclave con el que el partido socialista pretende volver a 'conectar' con los españoles ha dado sus primeros pasos en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, pero lo ha hecho con mal pie: sin permitir preguntas a los medios de comunicación.

Tras los dimes y diretes entre los mandamás del PSOE, el toque de atención de Felipe González por la falta de liderazgo de Rubalcaba, la 'inteligencia' de Carmen Chacón, o la inquietante inauguración de la Conferencia de Susana Díaz este sábado, la dirección federal ha preferido un viernes tranquilo sin atender a las preguntas de los periodistas congregados en IFEMA.

Tras un recorrido por las instalaciones del evento, la número dos del PSOE, Elena Valenciano, acompañada por los organizadores y cargos del PSOE, Óscar López, Soraya Rodríguez, María González Veracruz y Juan Mosoco, subió al atril colocado por la organización para asegurar que "este es un espacio magnífico de libertad. No hay cortapisas. Se puede hablar de todo y todos pueden hablar de todo pero lo fundamental es que salgamos de aquí con una idea de país".

Tampoco hubo preguntas en la sesión de tarde. El acto con jóvenes organizado por Óscar López, junto a una treintena de militantes y cargos juveniles del partido, se limitó a una cascada de intervenciones cargados de "ilusión y emoción", en palabras de los intervinientes y en el que una militante de Cáceres intervino con el objetivo de superar "el interés que genera el embarazo de la hija de la Pantoja". El acto sirvió para hacer un anuncio en clave interna: Un nuevo código ético en el PSOE.

Dos anuncios

Otros dos anuncios más se adelantaron en la sesión matinal. Dos propuestas que pretenden ser promesas electorales del PSOE a incluir en el programa electoral de las próximas elecciones generales. Por un lado, el establecimiento de los derechos del ciudadano al agua, la luz y la energía para evitar que, en caso de impago, las compañías puedan cortar el suministro. Y, por otro, "una reforma fiscal revolucionaria, radical, progresiva y progresista", en palabras del secretario de organización, Óscar López, con la que pretenden recauda 50.000 millones de euros a costa de "aumentar en la progresividad, la justicia fiscal y la eficacia económica".

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