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Mucha Santa Teresa y mucho Rosell, pero nadie se acuerda de San Judas Tadeo

Lo mejor de la prensa de este viernes va de vírgenes y santas, pero las portadas son para Rosell, del que cabe pensar que no es ni lo uno ni lo otro.

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El más cruel con el barcelonismo comisionista es El Mundo, que ya apunta al sucesor: "Otro firmante de los contratos de Neymar sucede al dimitido Rosell". Dicho de otro modo: cuidadín con Bartomeu.

En el interior hay una brillante columna de Enric González sobre los fenómenos paranormales y las vírgenes y santas que ayudan al país, en palabras del ministro Fernández Díaz. Recuerda el columnista que "de la anterior intercesora, Corinna zu-Sayn Wittgenstein, nos enteramos con mucho retraso y por simple accidente (de caza)". Hombre, hay comparaciones que son odiosas, igual Corinna es santa, pero desde luego estoy bastante seguro de que no es virgen. Eso sí, teniendo en cuenta que la comisionada para el paro es la Virgen del Rocío esa cualidad tampoco garantiza nada.

Jiménez Losantos se ocupa de "la caída de Barcelona", la ciudad que ha pasado en tres décadas, que tampoco es tanto, de ser la más libre de España a convertirse en "el laboratorio del odio a España y la libertad". Tan triste como cierto.

En El País la portada también es para Rosell, víctima el pobre de "la presión judicial". Tratan el tema los de Prisa en el segundo editorial del día, para hablar de la evidente "falta de transparencia en la que se mueven las grandes contrataciones y en las que intervienen múltiples personas (sic) al calor del dinero fácil". La línea general del asunto es que es todo el mercado del fútbol el que está mal como prueban lo de Messi, otra vez en el Barça, y lo de Del Nido, que por cierto no tenía nada que ver con el Sevilla FC.

Vamos, que los problemas del Barcelona le sirven a El País para extender la mancha por todo el fútbol –que es posible que no sea territorio santo- y ya de paso "poner en orden la explotación televisiva de la Liga". Uy, qué casualidad.

En la portada de ABC está –sí, lo han adivinado- el dimitido Rosell, que ha dejado el cargo "por la distracción de 37 millones del fichaje de Neymar". Eso sí que es una distracción al volante, señores.

Precisamente de distracción habla en su columna David Gistau, que aborda el tema desde un punto de vista interesante: por fin podrán los barcelonistas descansar de "esa misión evangélica auto-impuesta por la que antaño incluso se pensó que cualquier publicidad que no representara propósitos benignos como los de Unicef profanaba la camiseta". Vamos, que ahora se podrá ir al Nou Camp a ver fútbol y a distraerse sin entrar en el estadio como quien entra en una iglesia.

La Razón divide su portada entre un "Rosell, fuera de juego" y una entrevista a Alicia Sánchez Camacho que tiene exactamente el interés que cabría esperar, pese a los denodados esfuerzos del entrevistador porque se luzca la entrevistada.

Momento glorioso del masaje cuando el periodista asalta a la pobre líder popular con una de esas preguntas duras y comprometidas: "¿Le queda cuerda para rato?". Sobrecogida por lo extremo del interrogatorio Sánchez Camacho responde: "Sin duda alguna. Mi compromiso es muy importante en estos momentos porque el pueblo de Cataluña se merece respuestas claras".

Pues como se las tenga que dar Alicia Sánchez Camacho ya se pueden ir encomendando pero no a la Virgen del Rocío ni a Santa Teresa, yo creo que eso entra más en el negociado de San Judas Tadeo, patrón de los imposibles, del que por cierto nadie se acuerda en estos tiempos recios.

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