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Virginia López Negrete: "En este procedimiento están ocurriendo cosas insólitas desde que la infanta entró en juego"

La letrada de la acusación popular en el caso Nóos, Virginia López Negrete, explica en Libertad Digital cómo fue el interrogatorio de la infanta.

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La letrada de la acusación popular en el caso Nóos, Virginia López Negrete, explica en Libertad Digital cómo fue el interrogatorio de la infanta.
Virginia López Negrete, letrado de la acusación popular en el caso Nóos | Cordon Press

No viajó con la infanta Cristina en el vuelo operado por Vueling en el que la hija del Rey regresó a Madrid para descansar en el Palacio de la Zarzuela. Virginia López Negrete, letrada de la acusación popular en el caso Nóos, se quedó en Palma después de la maratoniana jornada de declaración de la infanta Cristina. Una declaración que exigió más trabajo y dedicación que otras, ya que el Juzgado impidió que los abogados pudieran emplear sus ordenadores portátiles.

La noche ya se ha echado sobre Palma de Mallorca cuando Libertad Digital se pone en contacto con la letrada. El día ha sido intenso. Después de repasar sus notas, conocer las últimas informaciones que salieron del avión de doña Cristina y repasar los análisis de la prensa, Virginia López Negrete conocía la decisión del juez José Castro de abrir una investigación para averiguar quién pudo tomar la imagen de la infanta en el banquillo. Eso que, con tanto celo, habían tratado de evitar desde la defensa y el propio Juzgado.

La letrada no tiene inconveniente en hablar con LD y esRadio. La investigación y el trabajo desde su despacho ha sido muy duro durante todo este tiempo y la declaración de la infanta fue claramente insatisfactoria. Tanto que la única acusación que pidió la imputación, es decir la suya, fue la que se quedó sin respuestas.

Virginia, la "teoría del amor", es decir la confianza ciega en Iñaki Urdangarin a la que se aferra la infanta como única defensa, parece haberse confirmado con la declaración de este sábado. ¿Logrará la infanta librarse del banquillo con esta estrategia?

Desde el punto de vista jurídico sería total y absolutamente inviable. La declaración de la infanta doña Cristina del sábado fue un mero trámite. Como cualquier otro ciudadano imputado, está en su pleno derecho de negar los hechos y argumentar la mejor defensa posible. Pero la infanta doña Cristina este sábado no dio ninguna respuesta contundente ni convincente, desde mi punto de vista, que desgranara y quitara todas las dudas que se atisban en el auto de imputación. Es un auto muy firme que no está basado en declaraciones de personas, sino en una prueba documental muy férrea. Y las declaraciones de ayer en absoluto desvirtúan esa prueba documental.

La infanta insiste en que no le consta, no recuerda y no sabe nada sobre facturas o gastos cargados a Aizoon. Tampoco sabe lo que firmó con su marido. Pero el sentido común dice que, de ser así, tiempo ha tenido de enterarse. ¿Por qué la infanta no ha pagado lo que le solicita Hacienda?

Desconozco el por qué. Lo que tengo claro es que la infanta doña Cristina no solamente se ha enterado a raíz de este escándalo de toda la trama, sino que se enteró al menos en 2005, porque así además lo han admitido sus abogados, cuando consecuencia de una pregunta parlamentaria formulada en las cortes, estalló todo el escándalo del instituto Nóos y de todas las sociedades que conformaban la trama, entre ellas Aizoon. Ese es el momento crucial. Yo soy de la teoría de que la infanta doña Cristina creó con su marido esa sociedad como una sociedad patrimonial entre los dos, puesto que tenían separación de bienes, al 50% para crearse un patrimonio familiar y una caja familiar. Esa es mi teoría. Pero si nos ponemos desde el punto de vista de que ella no sabía absolutamente nada, que yo no comparto, el momento desde el que se puede afirmar que ella sí sabía lo que estaba pasando es en 2005. Y es en ese momento cuando tendría que haber tomado medidas.

Una de las informaciones que ha trascendido es que el fiscal Pedro Horrach argumentó, casi como abogado defensor, leyendo una parte del auto de desimputación que redactó en su día el juez Castro. ¿Qué le sorprendió más del interrogatorio?

A mí lo que me sorprendió ayer es que vivimos una situación paradigmática. Una situación de drama procesal, porque nos encontramos en la situación en la que la única acusación que pide la imputación, que somos nosotros, es la única que se va sin respuestas. Es decir, la imputada realiza el acto -aparentemente- de que se está defendiendo. Pero la negativa a contestar a las preguntas de esta acusación, nosotros entendemos que debe ser interpretada como una negativa a defenderse. Realmente la infanta doña Cristina sólo respondió a las preguntas exculpatorias. El interrogatorio del Ministerio Público fue un interrogatorio total y absolutamente exculpatorio.

En este procedimiento están ocurriendo cosas insólitas desde que entró la infanta doña Cristina en juego y le aseguro que no son nada habituales y no se dan en otros muchos procedimientos. Se están creando doctrinas jurisprudenciales que se están utilizando en otros países. La última en concreto, es la nueva doctrina de la Agencia Tributaria. Resulta que las facturas simuladas ahora pueden ser consideradas como gasto. No hay más que nuevas doctrinas.

Como la infanta doña Cristina con su declaración de este sábado sea desimputada, en este país va a ocurrir jurídicamente una desgracia. Todo el mundo está en su derecho de defenderse y negar los hechos, pero no basta con negar los hechos para ser desimputado. Si en este país todo el mundo que dice "no sé, no me consta, firmo pero no sé lo que firmo, no leo lo que firmo" no fuera condenado, habría cientos de miles de personas que no serían condenadas, por ejemplo los preferentistas.

Uno puede llegar a la sala y decir lo que quiera, otra cosa es que lo que declare pueda ser creíble y tenido en cuenta. Yo creo que en el caso de la infanta una buena defensa debería haber pasado por realizar una versión de los hechos un poco creíble, pero se limitó a negarlo todo y a decir que confiaba mucho en su marido. Y creo que la teoría del amor es cualquier cosa menos desinculpatoria. Y menos, con un auto tan firme como el que redactó José Castro. No olvidemos que la imputación de la infanta ha venido a ser casi un auto de acusación, porque ha llegado al final de la instrucción y se ha convertido casi en un escrito de acusación. Echar eso por tierra es bastante más difícil que una imputación cualquiera en un inicio de un procedimiento. Y la declaración de la infanta Cristina de este sábado, para mí, en absoluto puede echar por tierra ese auto.

Pese a que la defensa lo ha negado, la infanta Cristina ha contado con privilegios a la hora de defenderse. No se ha grabado en vídeo la declaración, le han permitido llegar en coche hasta la puerta, no pasó por el arco de seguridad y dispuso de una sala habilitada para su descanso durante el interrogatorio. ¿En este caso la Justicia está siendo igual para todos?

Efectivamente, todo esto son privilegios, pero creo que la infanta no es una ciudadana normal, para bien y para mal. Yo creo que hay privilegios de los que describes que son lógicos. Que llegue en coche hasta la puerta, por seguridad, no me parece mal. Lo que me importa es lo que pase dentro de los Juzgados. No me parece mal, y me puede parecer bien, que le dejen una sala porque entiendo que si hay que hacer un descanso para comer, no quiera volver a sufrir el acoso de la entrada y la salida. Lo del arco lo desconozco.

Pero de todo eso lo que me parece mal es lo de no ser grabado. No es justo porque se ha grabado a todas las personas en este procedimiento y no se ha filtrado nunca ninguna declaración. Quizá si no se estuvieran poniendo tantas trabas a todas estas cosas, no hubiera ocurrido lo que hemos podido ver todos este domingo en el diario El Mundo.

Lo que me ha parecido realmente mal es que no nos hayan dejado llevar los ordenadores. Porque yo el teléfono móvil lo comprendo perfectamente, pero el ordenador es una merma en las capacidades de trabajo del letrado. Porque hablamos de una causa en la que llevamos 27.000 folios y en la que todos trabajamos vía ordenador. Todos tenemos nuestro disco duro y trabajamos con aplicaciones de búsqueda muy buenas y el no poder llevar ese instrumento de trabajo tan importante en una declaración como la de ayer, para mí es una limitación en las capacidades del letrado.

¿Qué opina de la actitud del juez Castro en su intento por averiguar quién filtró la fotografía que aparece hoy en la portada del diario El Mundo?

Me parece muy bien. Que se sepa quién lo ha hecho. Yo llegué cinco minutos tarde a la declaración porque investigaron hasta lo último que llevaba en el bolso y pasaron el escáner por todas las partes de mi cuerpo. Examinaron bolígrafo, colgantes y absolutamente todo. Fue extremo. Y me parece muy bien que se investigue quién ha podido hacer una cosa de esas.

Casi parece que la infanta se declaró ayer víctima de la "meticulosidad" de su marido para hacer negocios. ¿A quién cree que beneficia más la versión ofrecida ayer por la infanta? ¿A ella misma? ¿A su marido? ¿A su padre?

Yo creo que claramente la declaración de la infanta a quien beneficia es a ella. A su marido no le beneficia. Tampoco cargó las tintas excesivamente en él. En algunas cositas sí, pero en otras no. Pero, desde luego, la gran beneficiada es ella misma en su propia declaración. Eso es lo lógico y normal.

¿Cuál será el siguiente paso de Manos Limpias en este proceso?

Esperaremos a ver una serie de acontecimientos y, en función de eso, decidiremos. No lo sé todavía, la verdad.

¿Cuál cree que será el de la infanta?

Imagino que en algún momento solicitarán la desimputación. Digo yo.

¿Veremos al señor Urdangarin o a la infanta siendo declarados culpables?

No lo sé. Habrá que verlo. Si hay justicia... habrá que verlo. Lo que sí le digo es que en este país hay muchísimas mujeres condenadas con bastantes menos pruebas que la infanta doña Cristina y, desde luego, por supuesto, que el señor Urdangarin.

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