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El Ayuntamiento de Reus ofende la memoria de los voluntarios catalanes que lucharon bajo la bandera de España

Los actos de valentía y la entrega por España de aquellos héroes es notabilísima y su ingenio arrollador.

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Los actos de valentía y la entrega por España de aquellos héroes es notabilísima y su ingenio arrollador.
Los voluntarios de Prim

Fueron a morir por España en la campaña de África (1860) a las órdenes de Juan Prim y Prats. Eran voluntarios catalanes de Reus con su uniforme de barretina y alpargata. Derramaron su sangre por su patria y ahora el Ayuntamiento de CIU-PP de su ciudad natal ofende gravemente su memoria al quitar la bandera amarilla y roja, la española actual, bajo la que lucharon, del cartel del Bicentenario de Prim 2014 confeccionado con el cuadro de Sans Cabot sobre la batalla de Tetuán.

El comisario del Any Prim, Carles Tubella, soberanista de CIU, con el permiso del alcalde, Carles Pellicer, que como otros de CIU tiene problemas con el dinero público por justificantes irregulares, al permitir la amputación de la enseña manipulando la historia, desconoce que el cuadro sigue transmitiendo su única verdad al mostrar a los voluntarios catalanes con su barretina roja luchando contra el enemigo. Los actos de valentía y la entrega por España de aquellos héroes es notabilísima y su ingenio arrollador, dado que llegaron a hacer el muy catalán castellet para salvar las murallas que les impedían tomar la ciudad.

Este recorte del conocido cuadro es un dato más de la bastedad e ignorancia con la que se quiere reescribir la historia. Los personajes en el centro de este drama confesaron en la Comisión Prim de Investigación que ni siquiera habían leído a los autores reusenses (Pere Anguera, Pedrol Rius, José María Fontana), que escribieron sobre el general nacido en Reus. Buena prueba de ello es la nota de prensa que hicieron recientemente en el ayuntamiento para anunciar una conferencia sobre el bicentenario del propio alcalde Pellicer. Allí decían que el conocido libro Los asesinos de Prim de Antonio Pedrol Rius, célebre abogado reusense, era una biografía, cuando se trata de un ensayo sobre el sumario judicial.

La bandera de España

Los héroes de África que sobrevivieron a aquel matazón, muchos años después, tuvieron el orgullo de fotografiarse para la posteridad con su uniforme de campaña y así aparecen en una colección de postales sobre los voluntarios catalanes editadas por Unión Postal Universal en 2009. Allí están con sus patillas y mostachos, alpargata y barretina, Francisco Alberich, Enrique Abbat, Miguel Carreras, José Sangenis y Benito Borrell, parte de los héroes que lucharon con empuje y generosidad bajo la bandera "amarilla y roja", como cuenta de forma emocionante Pedro Antonio de Alarcón que estuvo allí, y a la que estos irrespetuosos de ahora han quitado violentamente como si aquel puñado de valientes hubieran ido allí a morir sin compromiso alguno con su patria, la que ahora se busca ningunear.

Aunque los voluntarios catalanes no habían llegado todavía cuando la batalla de Los Castillejos por la que el conde de Reus fue nombrado también marqués, Juan Prim al que ahora los soberanistas quieren presentar falsamente como el primer secesionista de la historia, arriesga su vida empuñando la bandera que en su bicentenario Tubella y Pellicer han permitido que sea mutilada, incluso zafiamente, puesto que permanece un trozo descolgado de la misma en el cartel traidor, prueba de la enorme chapuza cometida.

Cadáveres sobre cadáveres

Pedro Antonio de Alarcón, el gran escritor, autor de El sombrero de tres picos relata en un texto que debería ser leído en los colegios y haber sido reeditado y exaltado a nivel estatal en la conmemoración de este año, el acto de entrega del patriota Juan Prim y Prats en la guerra de África:

"El Conde de Reus ve ondear ante sus ojos la bandera de España, que conduce el abanderado de Córdoba… El semblante del general se ilumina con el fuego de una súbita inspiración… Lánzase sobre la bandera: cógela en sus manos; tremólala en torno suyo, como si quisiese identificarse con ella, y dirigiendo su caballo hacia los marroquíes y volviendo la cabeza hacia los batallones que deja detrás, exclama con tremebundo acento:

¡Soldados! ¡Vosotros podéis abandonar esas mochilas que son vuestras; pero no podéis abandonar esta bandera, que es de la patria. Yo voy a meterme con ella en las filas enemigas… ¿Permitiréis que el estandarte de España caiga en poder de los Moros? ¿Dejaréis morir solo a vuestro General? ¡Soldados!... ¡Viva la Reina!

Dice, y da espuelas a su caballo. Y sin reparar en si va solo o le sigue su infantería, cierra contra las huestes contrarias, con la bandera amarilla y roja desplegada al viento, suspendiendo por un instante la furia de los marroquíes, que asombrados contemplan tan impertérrita figura…

Los batallones de Córdoba no han sido sordos a aquella voz irresistible. ¡Viva nuestro general!, gritan vigorosamente, y se abalanzan en pos suyo sobre los moros, y arrostran una muerte segura, caen cadáveres sobre cadáveres, y siguen arremetiendo, y las bayonetas se cruzan con las gumías, y mézclase la sangre infiel con la cristiana, y la victoria ciérnese indecisa sobre los revueltos combatientes". (Páginas de un testigo de la guerra de África (I) pp. 76-77 Editoriales Andaluzas Unidas (1985).

Esta es la parte de la historia de los españoles catalanes que se trata de manipular para servir los intereses particulares de políticos ignorantes y desconsiderados.

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