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Los diez episodios clave de la relación entre Rosa Díez y Ciudadanos

Antes de formar UPyD se fijó en ellos y les apoyó, pero luego Díez ha impedido cualquier tipo de acuerdo

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Antes de formar UPyD se fijó en ellos y les apoyó, pero luego Díez ha impedido cualquier tipo de acuerdo
Albert Rivera y Rosa Díez

2006-Teatro Reina Victoria, Madrid

El 9 de mayo un abarrotado teatro Reina Victoria, en pleno corazón de la capital, da la bienvenida a la entonces plataforma Ciutadans de Cataluña, que ya se había presentado con gran éxito en Barcelona. Dos meses después se constituye como partido político en su primer Congreso y a final de ese año da la gran sorpresa al obtener tres diputados en el Parlamento de Cataluña. La presentación corre a cargo de los tres impulsores del colectivo más conocidos: Albert Boadella, Francesc de Carreras y Arcadi Espada. Como apoyos exteriores intervienen Fernando Savater, Jon Juaristi y la entonces eurodiputada díscola del PSOE, Rosa Díez, abiertamente enfrentada a su partido por dos asuntos: el impulso del Estatuto de Cataluña y la negociación con ETA en la que anda por entonces empeñado el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Es precisamente este asunto el que centra una mitinera intervención de Díez, que es jaleada por el público madrileño: "Estoy aquí porque soy una militante política, socialista, porque creo en los partidos políticos. Me parece una buenísima noticia que haya un grupo de ciudadanos que hayan apartado su actividad privada para formar un partido. Os doy la bienvenida […] Soy de ese grupo de ciudadanos españoles que cree que derrotar al terrorismo no es lo mismo que un Proceso de paz [grandes aplausos] No quiero la paz de ETA […] No creo que haya que darle gracias a Otegi [Arnaldo] por las cosas que dice, no es alguien de izquierdas un poco revoltoso, es el dirigente de una organización terrorista [grandes aplausos] […] Ahora hay algunos que me consideran una mala socialista por decir estas cosas [cerrada ovación] […] Ojalá que tengáis representación política, os tendremos como aliados". Al acto, un éxito que desborda las previsiones de la organización, le sigue una cena con los organizadores, todos salvo Savater que se retira pronto, en la que participa animosamente la propia Díez, quien deja ver su entusiasmo por la iniciativa y se deshace en elogios hacia los promotores de Ciutadans. La veterana política acaba de testar sobre el terreno que hay espacio para un nuevo partido y decide seguir de cerca la iniciativa de sus amigos catalanes.

Verano de 2007- II Congreso de C's, adiós al PSOE

Ha pasado algo más de un año desde la noche triunfal del Reina Victoria. El Estatuto catalán ha sido ratificado en referéndum aunque con una pírrica participación, inferior incluso a la de la anterior norma autonómica en 1979. La negociación con ETA se ha roto oficialmente tras el atentado de la banda en el aparcamiento de la Terminal 4 de Barajas que acaba con la vida de dos personas. Pero bajo cuerda el Gobierno Zapatero, con Alfredo Pérez Rubalcaba al frente de Interior, organiza un último encuentro esa misma primavera en Ginebra con los representantes de la banda terrorista y con el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi. La crisis económica está a punto de estallar pero el descontento de muchos sectores de la izquierda española y del resto de la ciudadanía ya es creciente por los asuntos aludidos. Rosa Díez tiene las horas contadas en el partido en el que ha militado toda su vida. La vizcaína mide bien sus pasos y con la cobertura de la Plataforma Cívica Basta Ya y el trabajo soterrado de colaboradores como Carlos Martínez Gorriarán y Mikel Buesa nace la Plataforma Pro, que como ya hiciese Ciutadans en Cataluña diagnostica la necesidad de crear una nueva formación política.

Mientras, Ciudadanos da sus primeros pasos. Pese al éxito electoral y a la actividad de sus tres diputados como voz crítica del Tripartito de José Montilla, la situación de la formación es absolutamente explosiva por dentro. Sus dos órganos oficiales, Ejecutiva y Consejo General, mantienen una guerra sin cuartel y son muchos los que discuten el liderazgo del joven Albert Rivera. Una situación generada, entre otras cosas, por un particular mandato del primer Congreso, que establecía la celebración del segundo cónclave justo un año después. Rivera admite la situación vivida ante el plenario de ese II Congreso en un hotel de Barcelona: "me gustaría deciros que los problemas que hemos tenido surgieron después de entrar en el Parlament, pero no es así: comenzaron antes. Yo aguanté porque no quería dar al traste con las ilusiones de tanta gente que nos apoyaba y que nos ha respaldado con su actividad". Para entonces su enfrentamiento con el también diputado y secretario general, Antonio Robles, es indisimulado. Un enfrentamiento que se escenifica en una de las resoluciones del cónclave: Robles consigue, contra la voluntad del número uno del partido, que la elección de la nueva Ejecutiva se haga por listas abiertas. Rivera decide lanzar un órdago: sólo seguirá siendo presidente del Partido si los militantes eligen a cada uno de los miembros de su candidatura. No gobernará, dice, una Ejecutiva dividida. Y no lo hizo, pues los delegados le reeligieron como presidente y su equipo fue el más votado frente a la candidatura opositora que encabezó el profesor Luis Bouza-Brey. La división también afecta a los intelectuales que impulsaron la formación. Francesc de Carreras participa activamente en el Congreso y logra sacar adelante su ponencia de ideario, si bien tiende la mano a sus opositores para enmendar parcialmente el texto. Arcadi Espada no acude y arremete contra el partido por no haber invitado a los miembros de la Plataforma Pro y a la propia Rosa Díez. Pero la todavía eurodiputada socialista sabe bien lo que se cuece en ese cónclave. En los días previos ha podido incluso examinar las distintas ponencias y ha señalado cuál es de su preferencia. Está en un momento decisivo de su carrera. Finalmente decide abandonar el PSOE. Lo anuncia el 30 de agosto, a punto de comenzar el curso político, en una concurrida rueda de prensa en Bilbao en la que blande con orgullo su carné de militante socialista, dice que ha aguantado mientras podía expresar dentro sus discrepancias con la línea del partido y anuncia que se incorpora a los trabajos de la Plataforma Pro.

Otoño 2007-Primeras calabazas

Con la vista puesta en las elecciones generales de 2008 nace UPyD por una vía express, sin Congreso constituyente. Rosa Díez será la líder de la formación y la número uno de la candidatura por Madrid. El nuevo partido se nutre de un enorme trasvase de militantes de Ciudadanos, particularmente los de fuera de Cataluña, que ven en UPyD la posibilidad del "salto nacional" que entonces se le antojaba lejano a los de Albert Rivera. Entre ellos el hoy líder de UPyD en la Asamblea de Madrid, Luis de Velasco. Martínez Gorriarán ha tenido numerosos encuentros con militantes y dirigentes de Ciudadanos, a los que ha deseado suerte para el Congreso. La situación de la formación no nacionalista, que sólo un año antes irrumpía con éxito en Cataluña, vive un momento crítico que se prolongará durante los tres años siguientes cuando Albert Rivera, como reconocería años después a Libertad Digital, estuvo "en la UCI política". En ese contexto se produce, el jueves 25 de octubre, la primera y hasta el momento única reunión pública entre delegaciones de ambas formaciones al más alto nivel, encabezadas por Díez y Rivera. El desengaño de los representantes de Ciudadanos, algunos de ellos personas de la sociedad civil que vivían su primera experiencia política, es mayúsculo. Llegan dispuestos a hablar largo y tendido sobre la posibilidad de una entente de cara a las generales pero no hay opción. Unos pocos minutos le bastan a Díez para expresar su negativa total y absoluta. Argumenta que UPyD quiere probar su marca, a lo que miembros de la Ejecutiva de Ciudadanos le contestan que es una postura que no va a ser entendida por la ciudadanía. La reunión no dura ni un cuarto de hora y Rivera prácticamente ni habla. Sabe de antemano que no hay nada que hacer por varios sucesos ocurridos sólo unos meses antes. Ha podido conocer a Díez en la distancia corta y la experiencia, en su primer año como representante público, ha sido traumática.

En mayo de 2007, con motivo de una manifestación en San Sebastián en contra de la excarcelación del etarra De Juana Chaos, se produce una primera reunión formal entre miembros de Ciudadanos y de Plataforma Pro, el embrión de UPyD. A un lado de la mesa Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán y al otro Albert Rivera, Carlos Cuadrado y otros dos miembros de la primera Ejecutiva de Ciudadanos. El desencuentro es total. Mientras los primeros abogan por una estructura de partido más centralizada (lo que a la postre será UPyD) los segundos creen posible la agregación de formaciones, que mantengan autonomía en sus respectivos territorios. Rivera, asesorado por alguno de sus más fieles, pretende que Díez pueda ser la líder en el País Vasco, algo casi humillante para la todavía eurodiputada socialista. Tras ser reelegido presidente de Ciudadanos, Rivera vuelve a encontrarse con Díez. El jueves 19 de julio ambos intervienen junto a Carlos Espinosa de los Monteros en un curso de verano de la Universidad Complutense en El Escorial. Antes de la mesa redonda coinciden en un almuerzo con periodistas y gente de la organización. Después de comer, Rivera tiene un aparte con un miembro de su Ejecutiva, que relata así el momento a Libertad Digital: "Estaba absolutamente desencajado, nunca le había visto así. No paraba de repetirme cómo Rosa Díez le había despreciado, me decía: 'es que ni me mira'". Ese día comienza a comprender que el acuerdo no va a ser posible.

2008-Díez diputada, Rivera no

El 9 de marzo se celebran elecciones generales. Zapatero revalida su cargo ganando por segunda vez a Mariano Rajoy con más de once millones de votos, un triunfo cimentado, fundamentalmente, en los espectaculares resultados del PSOE en Andalucía y Cataluña. Rosa Díez culmina con éxito su aventura emancipada de las filas socialistas, al lograr un diputado y obtener más de 300.000 votos. Ciudadanos, tras largas discusiones internas, presenta candidaturas en toda España aunque sólo una con alguna remota opción de éxito, la que encabeza el propio Albert Rivera por Barcelona. Pero el revés es rotundo, ya que ni siquiera alcanza el 1% de los sufragios en su circunscripción.

2009-Sosa Wagner eurodiputado y el "error" Libertas

Poco a poco, UpyD se consolida como partido. En 2009 se estrena con un diputado, que luego revalidaría en 2012, en el Parlamento Vasco, Gorka Maneiro. Y en las Europeas presenta con éxito al jurista y escritor Francisco Sosa Wagner, quien también se había dejado ver en actos públicos con Albert Rivera y que se convierte en el único eurodiputado de la formación magenta. Días felices que tienen su contrapunto en la desastrosa situación de Ciudadanos, un partido al borde de la extinción y agarrado ante la tempestad a sus tres diputados en Cataluña, que según algunas encuestas podrían también peligrar. Rivera decide entonces un paso audaz que será, como él mismo ha reconocido después reiteradamente, el gran error de su trayectoria política: pactar con Libertas, un grupo de extrema derecha fundado por el empresario británico de origen irlandés Declan Ganley que había liderado con éxito el NO en el referéndum sobre el tratado de Lisboa, la conocida como Constitución Europea. Para colmo, la candidatura la encabezará el controvertido expresidente de la ONCE Miguel Durán, quien protagoniza una acalorada reunión con miembros del Consejo General de Ciudadanos, particularmente el diputado José Domingo, contrarios a la alianza. La decisión supone un cisma absoluto y el abandono de muchos afiliados e incluso cargos orgánicos de Ciudadanos, empezando por Antonio Robles, quien asegura que Ciudadanos le ha roto el corazón y abandona su acta de diputado para volver a la docencia. Rivera se queda más solo aún y Libertas fracasa estrepitosamente en España. El grupo de Ganley, a través de intermediarios españoles, había sondeado previamente para montar su cartel electoral en nuestro país a varias personas, entre ellas el entonces miembro del PP Santiago Abascal, quien rechaza cualquier colaboración.

2010-Robles, kriptonita fallida contra Rivera

El 28 de junio de 2010 el paciente de la UCI política Albert Rivera comienza a reanimarse. Cuatro años después de su aprobación y tras innumerables dilaciones y especulaciones, el Tribunal Constitucional hace pública por fin su sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, que provoca una furibunda reacción del Tripartito de José Montilla y de CIU al quedar invalidados los aspectos clave de la reforma. Rivera, ya para entonces un navegante con experiencia en condiciones de difícil mar, despliega velas y logra, por primera vez en años, enderezar el rumbo de la nave. Quedan meses para las autonómicas y Ciudadanos vuelve a ser el partido que más claramente se opone a todo lo que supuso el proceso estatutario. Además, comienza a recoger el descalabro del PSC, que perderá con respecto a 2006 más de doscientos mil votos y medio millón con respecto al resultado de Pascual Maragall en 2003. Finalmente Rivera logra revalidar los tres diputados por Barcelona. Ha salvado un match point y ahora puede mirar al futuro con otra perspectiva. UPyD, sin ninguna posibilidad de obtener representación, decide presentarse con el ex diputado de Ciudadanos, Antonio Robles, como candidato. La formación de Rosa Díez, con la clara intención de quitarle votos a un Rivera muy necesitado y sepultar políticamente a Ciudadanos, obtiene algo más de 5.000 votos en toda Cataluña, un resultado residual. A la vista de los números vuelven a surgir las voces que piden, dentro y fuera de la formación magenta, la unión de ambos partidos.

2011-UPyD amplía la familia

UPyD sigue creciendo y se consolida definitivamente como una opción de referencia para los españoles en las municipales y autonómicas de mayo de 2011. Su magenta distintivo tiñe a 152 concejales en toda España, incluidos ayuntamientos de capitales de provincia, Madrid sin ir más lejos. Además, entran con ocho diputados en la Asamblea madrileña. Una madurez política que se certifica en las elecciones generales anticipadas a noviembre, cuando Rosa Díez revalida su escaño y logra otros tres por Madrid, que ocuparán Carlos Martínez Gorriarán, Álvaro Anchuelo e Irene Lozano y otro más por Valencia, que obtiene el popular actor Toni Cantó, quien también había acompañado a Albert Rivera en varios actos. Cinco diputados que sumados al de Foro Asturias, alianza a la que no se pone reparos, le dan un grupo propio en el Parlamento.

2012-Ciudadanos, mayoría de edad

Tras revertir una situación terminal Albert Rivera es, de nuevo, un caballo ganador de la política española. Su popularidad aumenta exponencialmente tras intensificar su participación en tertulias televisivas y radiofónicas de todo tipo; se convierte en uno de los políticos pioneros en el manejo sin intermediarios de las redes sociales; moderniza el perfil del partido y, sobre todo, sigue desplegando las velas de la Cataluña constitucionalista frente al desafío, cada vez mayor, de un Artur Mas que tras pedir un concierto económico a Rajoy decide convocar con dos años de antelación las autonómicas y cambiar su tibia alianza con el PPC por una más clara con ERC. En noviembre Ciudadanos acude por primera vez a una cita electoral con la seguridad de que estará en el Parlamento y con la ambición de lograr grupo propio, cosa que finalmente sucede. A Rivera le acompañan otros ocho diputados, siete de ellos de su misma circunscripción, Barcelona, y otro más por Tarragona, donde en las anteriores citas se habían quedado a las puertas de obtener representante. Los interventores de la formación tienen que frotarse los ojos cuando ven muchas urnas con mayoría de papeletas propias y pronto algunos sondeos apuntarán la posibilidad de que Ciudadanos escale hasta convertirse en la tercera fuerza política de Cataluña.

2013-El celestino Savater

La posibilidad de un pacto con Ciudadanos es negada una y otra vez por Rosa Díez, mientras Rivera insiste en que es posible sumar fuerzas. En UPyD es un asunto tabú (así lo ha declarado en la reciente polémica Sosa Wagner) pero el más importante de los padres fundadores del partido, Fernando Savater, rompe el silencio en el II Congreso Nacional celebrado en noviembre y durante su discurso, escuchado a muy pocos metros por Rosa Díez, afirma: "No debemos huir, por personalismos, de unirnos con otros partidos".

2014-Movimiento Ciudadano

Con ese nombre nace una plataforma al amparo de Ciudadanos que realiza una exitosa gira de mitines por toda España con Rivera como cabeza de cartel y personas como el exministro Antoni Asunción, Javier Nart o Juan Carlos Girauta. Estos dos últimos encabezan la candidatura de Ciudadanos a las Europeas y logran sendas actas de eurodiputado gracias a casi medio millón de votos en toda España. El tan anhelado "salto nacional" ha llegado por fin. UPyD supera el millón de votos y pasa de uno a cuatro representantes en la Eurocámara. Entre ambos suman igual número de votos que IU y algunos más que Podemos, el gran fenómeno de los comicios. Poco después el cabeza de lista de UPyD, Sosa Wagner hace pinza con Nart y Girauta para entrar en el grupo de los liberales, tras una fuerte polémica con CIU y el PNV, que ya pertenecían a ese grupo. Un entendimiento esperanzador para quienes abogan por una unión que de momento no llega.

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