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Homenaje a los guardias civiles mutilados por Terra Lliure el 11 de septiembre de 1989

Un grupo de ciudadanos de Bañolas recordará a los agentes que sufrieron un atentado de la banda terrorista para "conmemorar" el 11-S de hace 25 años.

(Barcelona)
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Antonio García Romera era subteniente de la Guardia Civil. José Santaella Álvarez, sargento primero. Vivían y trabajan, junto a sus familias, en Bañolas (Gerona). Eran las once de la mañana del 11 de septiembre de 1989 y una bolsa de basura en el patio trasero del cuartel despertó sus sospechas. Era un lugar donde acostumbraban a jugar los niños de las casas cercanas, en el centro de la localidad, a escasos metros del Ayuntamiento.

La bolsa contenía cinco kilos de metralla y una bombona de gas con tres kilos de cloratita. Nada más tocar la bolsa-trampa, el artefacto explotó. Antonio García Romera perdió la mano derecha y parte de la izquierda y sufrió graves heridas en torax, cara y pierna derecha. José Santaella Gálvez sufrió quemaduras en todo el cuerpo, fracturas abiertas y heridas profundas en la pierna derecha. Sobrevivieron, pero tuvieron que causar baja de la Guardia Civil.

Veinticinco años después, un grupo de ciudadanos de Bañolas ha organizado un homenaje a los dos guardias civiles, una Diada diferente a las que prevén la ANC y la Generalidad, un sencillo acto de recuerdo en el Ateneo de Bañolas, en el "Centro Municipal de Estudios Musicales", a las 13 horas del próximo 11 de septiembre. A la convocatoria se han sumado la Asociación Catalana de Víctimas del Terrorismo (ACVOT).

De hecho, el PP catalán ha pretendido sin éxito el apoyo institucional del "Parlament". El pasado 8 de junio, los diputados Enric Millo y María José García Cuevas, registraban una propuesta de resolución en la que recordaban algunos detalles de aquellas fechas: "En su comunicado, los terroristas justificaron el atentado como una actuación contra la presencia de "fuerzas de ocupación" en su pretendido territorio nacional, así como contra la celebración de los Juegos Olímpicos del 92 en Barcelona, de los que Banyoles fue subsede olímpica, "en tanto que maniobra que quiere españolizar nuestra tierra"; finalmente, también decían responder a los, en su opinión, ataques y ultrajes que sufrió la senyera, en la inauguración del Estadio Olímpico de Montjuic, por parte de la bandera de España, que ocupó el lugar preeminente, en cumplimiento del ordenamiento jurídico".

Además, pedían cinco cosas: que el Parlamento autonómico condenase el terrorismo, "así como a quienes justifiquen esta violencia o mancillen la memoria o la dignidad de los ciudadanos que han sufrido el terrorismo"; que se trabajase por "la convivencia tolerante, inclusiva y plural en Cataluña, desde el respeto al Ordenamiento Jurídico y a las reglas del Estado de Derecho, que están por encima de cualquier aspiración política"; que se expresara la solidaridad con los dos agentes mutilados y sus familias; que el "Parlament" declarase su "apoyo institucional a la iniciativa de reconocimiento de estas dos víctimas del terrorismo de Terra Lliure, acometida por ciudadanos de Banyoles" y, finalmente, que la Generalidad también suscribiera los cuatro puntos anteriores.

La respuesta ha sido un silencio absoluto. No está prevista la presencia de nadie de la Generalidad ni de ningún partido nacionalista en el otro 11-S que se celebrará en el Ateneo de Bañolas, veinticinco años después de lo que los periódicos calificaron como una "Diada sangrienta".

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